¿Con quién estás tú compañero? ¿A cuál vacuna apuestas? La mía es mejor que la tuya

¿Con quién estás tú compañero?

Esa pregunta formó parte de la compaña de propaganda de la fracasada candidatura presidencial de Luis Piñerúa Ordaz, por AD, enfrentado a las de Copei, representado por Luis Herrera Campins y al Dr. Luis Beltrán Prieto, por el MEP y sus entonces aliados.

Fue una campaña como enfocada en veces y un poco, en los títulos académicos de los dos nombrados en segunda instancia contra el autodidactismo del primero, en lo que se puso mucho énfasis. Un hombre que, sin pergaminos de escuela que lo acreditasen, como los otros dos, publicaba semanalmente en la página de opinión de "El Nacional", un diario entonces como muy selectivo, en un país donde para aquel momento, aquello parecía tener bastante importancia. Tanto que, no bastaba que el tipo hasta tuviese un título universitario, sino que se exigía mucho, como que diese pruebas de tener alta formación y conocimientos suficientes para poder ostentar aquel alto cargo por el cual competían. Era la Venezuela post 23 de enero de 1958, la de una generación como muy exigente, previsiva, insubordinada y hasta desafiante.

Tanto era eso así, que a Raúl Leoni se le evaluó muy mal, pues pese haber sido de la generación del 28, fundador del PDN, AD y hasta abogado, por su poca locuacidad, daba como muestras escasos de conocimientos, dejó la sensación de ser un inepto, lo que se complementó con aquella ferocidad represiva desatada por su policía política, infiltrada y manejada por agentes extranjeros, que llegó a aplicar la horrible e inhumana cosa de los desaparecidos, la que luego se extendió por todo el continente. Y a CAP, apenas lanzó su candidatura por primera vez, peyorativamente se le llamó "el bachiller".

De aquella campaña quedó una anécdota o cuento, atribuido al Dr. Prieto, un hombre de muy buen humor, como también lo tuvo Luis Herrera, justamente todo lo contario del candidato de AD, un hombre de malas pulgas, según la cual, estando en Güiria, Estado Sucre, ciudad de nacimiento de este, el brillante maestro margariteño, en un instante de meditación, mientras hablaba a una concentración, alguien ubicado como estratégicamente, a un lado de esta, gritó a pleno pulmón:

"¡Ese viejo está cansao!"

"El viejo Prieto", como solíamos llamarle los de nuestra generación, sonriendo, volteó hacia el lado donde partió el grito y comentó:

"¡Si! Mi hijito, estoy cansado."

"¿Tú sabes acaso lo que significa haberme pasado todo el día, aquí en Güiria, de escuela en escuela, buscando el certificado de sexto grado de Piñerúa y para nada? No está en ninguna de ellas."

Por ese debate, montado en unos instantes en torno a los méritos académicos e intelectuales del "maestro" Prieto y de Luis Herrera, abogado egresado de la UCV y fino columnista del diario antes mencionado desde sus tiempos de joven y muy leído, tanto por los suyos como por quienes le adversaban, ayudado además por sus excelentes cualidades para cultivar amistades en todos los frentes, ante el "autodidactismo" y mal humor de Piñerúa, se lanzó aquella pregunta que, intentaba identificar su candidatura con la gente, dándole un tinte popular y hasta atractivo a lo que parecía ser su mayor deficiencia o debilidad.

Prieto, además, de ser el candidato del MEP, partido fundado por él y sus seguidores, a raíz de la división de AD, de cuando Betancourt y los suyos se negaron a reconocerle el triunfo interno sobre Gonzalo Barrios, no sólo gozaba del respaldo de quienes con él se habían ido de aquel partido, sino que conservaba dentro del mismo de mucha simpatía y del de la izquierda toda que había roto y distanciado de la lucha armada y volvía a la ruta electoral y pacífica.

Por lo anterior, la pregunta intentaba, además, aglutinar a todos los adecos con el candidato oficial del partido y diferenciarlo del maestro margariteño, quien había sido de los líderes históricos, fundadores de AD, junto con Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Valmore Rodríguez.

Un poco por aquella pugna, muy particular entre Prieto y Piñerúa y el desgaste del gobierno de Carlos Andrés Pérez, aquel conocido por su furia estatizadora, sobre todo de empresas quebradas, que llamaron de la "Gran Venezuela".

Aquel debate por el voto del universo como inherente a ambos, concentrado en Prieto y Luis Piñerúa Ordaz, terminó en la victoria electoral de Luis Herrera, como antes, cuando Gonzalo Barrios y el mismo Prieto se disputaron los votos de AD, les ganó con poca ventaja, el Dr. Caldera, lo que significó la primera entrada de este a Miraflores.

A la pregunta, ¿Con quién estás tú compañero?, se le respondía "¡con Luis Piñerúa, hermano!

Esta pequeña historia, que incluye aquel insustancial debate, pese los conocimientos y academicismo de Prieto y Luis Herrera, pero que se centró entre quienes terminaron de perdedores, viene a cuento por lo que ahora sucede, como que estando en los umbrales de lo que podría ser un largo debate electoral desde las inmediatas de gobernadores y alcaldes hasta las presidenciales, pasando por la posibilidad de un referendo presidencial, se intenta centrarlo en torno a las vacunas.

Es curioso, como la oposición, desde la extremista, golpista y violenta de Guaidó y López, pasando por la que tiene representación en la AN, excluyendo al PCV, tendencia que por esmirriada allí no le dejan ni hablar, y el gobierno parecieran no tener nada sustancial que debatir. Cualquier observador, pese sea poco acucioso, pudiera percatarse como esas opciones, desde hace mucho tiempo, parecieran acercarse en la visión que tienen del país. O para mejor decirlo, entre el gobierno y esa oposición se viene produciendo un acercamiento cada vez más acelerado, lo que pudiera comprobarse a través de las nuevas relaciones entre Fedecámaras y el gobierno.

Ninguna de las dos opciones tiene oferta en beneficio de los trabajadores, el salario y todo el cúmulo de problemas que agobia a los venezolanos. La disputa pareciera ser solo en "yo me quedo en el mando" y en "quítate tú para ponerme yo". Si acaso alguna diferencia pudiera notarse a simple vista, es como la oposición Guaidó, sin pudor alguno, se exhibe como agente del gobierno que sea de Estados Unidos, antes con Obama, luego con Trump y ahora con Biden, mientras Maduro se adorna con un discurso antiimperialista que más parece un "arroz con pollo sin pollo". Y con una visión del imperialismo muy de comienzos de siglo pasado, sin percatarse, como la pandemia misma y el manejo de las vacunas, pone en un escenario tan amplio y vistoso como el cielo mismo, que el capitalismo tiene nuevos frentes, quizás cada uno con tácticas distintas, pero con la misma lógica y que una y otra, capitalismo e imperialismo, vienen siendo la misma cosa.

Por esa falta de visión y hasta la abstención de quienes tienen muchas cosas claras, pero prefieren quedarse en el banco o pasar agachados para no correr el riesgo de no ser oídos o se le excluya, el debate de ahora parece también simplificarse, dicho así dado el descomunal riesgo que corremos por la pandemia, en gritos o consignas, en lo formal como aquella de Piñerúa.

¿Con cuáles de las vacunas estás tu compañero? ¿Con la de USA, Corea del Sur o la rusa, china y cubana?

Y entonces cada quien emite su opinión y manifiesta sus preferencias, sólo sustentado en ideología, sentido común o simple preferencia cultural y política. Una buena parte, diría, que bastante grande es, se manifiesta en favor de unas vacunas por los países que las producen, lo que significa rechazar a las otras.

De nada vale que, en cada uno de esos países, unos cuantos científicos, especialistas, se hayan dedicado intensamente y hasta, como solemos decir, "quemarse las pestañas" para hallar los secretos de cómo derrotar al virus. Menos el valor de aquellos héroes que, en cada uno de esos países, se ha prestado como conejillo de indias, para las primeras pruebas, lo que pienso yo, que poco sé del asunto, y como es natural en estos casos, ha dejado sus víctimas.

Y ese asunto de tanta envergadura que es crear, producir la vacuna para contener un mal que amenaza a la humanidad, en Venezuela pareciera convertirse en un debate intrascendente para justificar la existencia de las fuerzas que se disputan el poder.

Se trata de un asunto que no debe estar en debate político alguno en estos momentos, menos en la emergencia que vive Venezuela, particularmente por la falta de recursos. Sería por demás irresponsable, más de lo que hasta ahora ha sido, que oposición y gobierno, entablen un debate electoral, preguntando:

"¿Con cuál vacuna estás tu compañero?



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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