Nuestra posición es: unidad como pueblo en torno a la idea del socialismo

¡Unidad!, para luchar.



¿Por qué el socialismo? Porque garantiza un mínimo de justicia social. La única forma de unir a la sociedad es si todos practicamos los mismos derechos dentro del conjunto social y cumplimos con nuestros deberes como y para la sociedad. Para que haya unidad nacional debe haber, antes, conciencia del deber social, que sea nuestra sociedad, la comunidad humana lo primero porque en ella ejercemos la vida, nos realizamos como seres humanos. SI cada quién busca el interés personal indiferente al resto de la sociedad, sin importarle el fracaso de su vecino o de su hermano, es imposible la unidad, debe haber una razón fundamental que nos una (la llaman sagrada) por la cual todos queramos y necesitemos defender nuestra sociedad, nuestra nación o pueblo, nuestros valores compartidos. Mientras más valores fundamentales compartamos seremos más fuertes como individuos y como país, seremos capaces de alcanzar “imposibles”, de defendernos y luchar sin descanso.

El socialismo es un norte de vida que va en dirección contraria al capitalismo y a la dictadura de la falsa democracia burguesa.

La democracia burguesa (representativa, elecciones universales, alternabilidad, etc.) se presenta para los ingenuos como anterior a nuestra voluntad, como una entidad suprahumana, una verdad incuestionable, aun siendo creación del hombre, y del hombre más pícaro, el más astuto, el burgués que es la conciencia y el espíritu del capitalista que lo controla todo. El socialismo no puede sortearse dentro del juego de las elecciones burguesas, y menos en Venezuela, cuando ya tuvo una oportunidad, mediante el juego electoral burgués, de tomar el poder, cuando ha llegado a controlar el Estado, el Estado burgués. Al llegar a ese punto dramático, se ha debido consolidar el cambio de este viejo orden político por otro menos policiaco, menos punitivo y más reparador de la sociedad, formativo, estimulante del concierto social, más democrático; cambiar la sociedad para que ella misma fuera el Estado; anclarse en el futuro, alcanzar “el punto de no retorno” –Eso intentó hacer Chávez. Luego de tomar el poder quiso cambiar el Estado, las reglas de ese juego electoral, e implantar otro sistema distinto; NO de elecciones, sino de democracia distinta (participativa y protagónica); invertir la relación para que las elecciones estuvieran al servicio de la democracia (de la participación popular en las decisiones locales y nacionales) y no la democracia supeditada a una elecciones –o falsas elecciones –, cada 6 años; en sus ideas se perfilaba la idea de un Estado comunal, un “comunismo político”, no solo declarado sino practicado –.

Un requisito para la unidad es la justicia social, y si es para luchar, la justicia social será nuestra bandera de lucha. Para eso hay que hacer los cálculos de su realización política efectiva, ir hacia un puerto, no puede ser hacia la nada. Estaremos unidos si sabemos que todos, como sociedad, seremos recompensados con más bienestar, justicia e igualdad, corresponsables pero en igualdad de condiciones. De resto, la unidad siempre será forzada sobre chantajes, símbolos vacíos, invocando entelequias que no se refieren a nada; una patria que no existe, una historia mancillada, invocando a un país de papel. Si en la cuarta república era un sarcasmo hablar de unidad nacional, hoy parece que el sarcasmo nos une cuando hablamos de la quinta (de una quinta república devenida, devaluada en cuarta república).

¿Unidad para qué?

Lo ideal sería unirnos para ser independientes como sociedad, un “pueblo” independiente y soberano. Unidad para luchar por nuestra soberanía, el derecho a decidir nuestro destino, como sociedad liberada del lastre de la exclusión y la desigualdad. Cuando hablamos de pueblo nos referimos a una roca moral, que se protege como sociedad (el individuo coopera con otros para que esta roca moral se fortalezca y se proyecte en el tiempo). Pero Venezuela –como sociedad – está fragmentada, ya no es un pueblo (sin memoria, sin valores, sin futuro o norte en que creer), es una piedra que se rompió en pedacitos; cada quién compite con cada cual por ganar unos dólares, algún favor, más arroz, un litro de aceite (en el Excélsior Gama he visto a un señor comprar toda la existencia de un producto, llevarse una estantería completa sin mirar para los lados).

Física y moralmente no podemos defender una patria rota o inexistente, no es que no debamos hacerlo ¡es que no podemos hacerlo! Hoy todos tenemos el valor y el precio de conservar la vida, y el gobierno no tiene tanta plata para sostener “la unidad” que paga el capitalismo, los capitalistas no invierten para perder.

¡CHAVEZ ES UNIDAD Y PATRIA SOCIALISTA! ¡REALICEMOS EL PLAN DE LA PATRIA ORIGINAL!


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Marcos Luna

Dibujante, ex militante de izquierda, ahora chavista

 marcosluna1818@gmail.com

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