Bolivarianismo, un nuevo bosquejo hacia nuestra identidad nacional

Si en este nuevo milenio, deseamos retomar el nombre de Estado, debemos pivotear el proceso de globalización y ver con resabio la vieja política panamericanista entendida como América para los americanos. Hay una ofensiva contra nuestro país, pero, la relatora Alena no objetivizo los roles causales de esta realidad e ignora la ofensiva de nuestro país y su actitud de genuflexión política cuando florecieron civilizaciones en nuestro Continente que asombraron el mundo y, en el Estado que tuvo lugar la primera revolución del siglo XX.

Los capitales norteamericanos, siempre han venido a nuestro país y llego un momento, que Venezuela asumió su relieve a la rebelión nacionalista y esto, nos regresó a la senda de nuestra propia historia. La democracia representativa y protagónica ha fracasado en América Latina y es necesario reconstruir el Estado Bolivariano y, en este sentido reestructurar un pensamiento liberador en base a una unidad nacional, de esta manera reicursionar en nuestras propias utopías y lograr que la democracia representativa este liderizada por verdaderos líderes de la comunidad y desplazar los falsos liderazgos.

Lo demás son guarismos ante organismos internacionales cuyos créditos lucen de una manera acelerada y se deben controlar por la cantidad de opiniones dispersas y este fin, avanzar en el terreno de integración, poniendo énfasis en los planos políticos, social y cultural y de esto último, el academismo como el campo científico ha sido obviado por el empirismo que ha sido llevado al campo económico para distraernos con el dólar y el Petro- estafa.

Es que hay una nueva visión semiótica en la literatura que viene agotando a Occidente sobre una base de metáforas, estos nuevos lenguajes buscan llenar literalmente nuestra historia de un total oscurantismo. Esto, propiciaría un olvido hacia las brechas populares, entre ellas, la literatura y arte, cuando queremos la mejor historia y campo literario.

Es que hay una correlación objetiva hacia la falsedad y el engaño, es deconstruir una realidad, es un formalismo hacia la mentira y masturbación verbal., busca asediar la epistemología y convertirnos en un carro destartalado y ser parte de una escritura de ficción.

Viene una generación emergente a dominar este nuevo mundo, luego de esta pandemia.

Por ello, se debe conocer el arte de la oralidad con las de las escrituras, cualquier ciudadano debe saber manejar estas dos conceptualizaciones para tener oportunidad de manejar el monopolio de la palabra.

Sin dudas, el espejo se encuentra fragmentado y ya el mundo ha sobrevivido siglos de marginalidad y necesitamos renovar la conciencia y dejar atrás las viejas formas de dominación y abolir el ámbito de lo subalterno. América es mestiza, como eje de un proyecto de identidad bolivariana, como hizo el criollismo, para tomar en cuenta las diferentes matrices simbólicas que aún mantienen un resto de autonomía.

Es el campesino, el indígena, el obrero, minero, profesional que necesitan manejar su propio patrimonio, el socialismo humaniza, pero, se debe hacer un giro político para acabar con esta bestialidad.

Bolivarianismo, un nuevo bosquejo hacia nuestra identidad nacional.

Si en este nuevo milenio, deseamos retomar el nombre de Estado, debemos pivotear el proceso de globalización y ver con resabio la vieja política panamericanista entendida como América para los americanos. Hay una ofensiva contra nuestro país, pero, la relatora Alena no objetivizo los roles causales de esta realidad e ignora la ofensiva de nuestro país y su actitud de genuflexión política cuando florecieron civilizaciones en nuestro Continente que asombraron el mundo y, en el Estado que tuvo lugar la primera revolución del siglo XX.

Los capitales norteamericanos, siempre han venido a nuestro país y llego un momento, que Venezuela asumió su relieve a la rebelión nacionalista y esto, nos regresó a la senda de nuestra propia historia. La democracia representativa y protagónica ha fracasado en América Latina y es necesario reconstruir el Estado Bolivariano y, en este sentido reestructurar un pensamiento liberador en base a una unidad nacional, de esta manera reicursionar en nuestras propias utopías y lograr que la democracia representativa este liderizada por verdaderos líderes de la comunidad y desplazar los falsos liderazgos.

Lo demás son guarismos ante organismos internacionales cuyos créditos lucen de una manera acelerada y se deben controlar por la cantidad de opiniones dispersas y este fin, avanzar en el terreno de integración, poniendo énfasis en los planos políticos, social y cultural y de esto último, el academismo como el campo científico ha sido obviado por el empirismo que ha sido llevado al campo económico para distraernos con el dólar y el Petro- estafa.

Es que hay una nueva visión semiótica en la literatura que viene agotando a Occidente sobre una base de metáforas, estos nuevos lenguajes buscan llenar literalmente nuestra historia de un total oscurantismo. Esto, propiciaría un olvido hacia las brechas populares, entre ellas, la literatura y arte, cuando queremos la mejor historia y campo literario.

Es que hay una correlación objetiva hacia la falsedad y el engaño, es deconstruir una realidad, es un formalismo hacia la mentira y masturbación verbal., busca asediar la epistemología y convertirnos en un carro destartalado y ser parte de una escritura de ficción.

Viene una generación emergente a dominar este nuevo mundo, luego de esta pandemia.

Por ello, se debe conocer el arte de la oralidad con las de las escrituras, cualquier ciudadano debe saber manejar estas dos conceptualizaciones para tener oportunidad de manejar el monopolio de la palabra.

Sin dudas, el espejo se encuentra fragmentado y ya el mundo ha sobrevivido siglos de marginalidad y necesitamos renovar la conciencia y dejar atrás las viejas formas de dominación y abolir el ámbito de lo subalterno. América es mestiza, como eje de un proyecto de identidad bolivariana, como hizo el criollismo, para tomar en cuenta las diferentes matrices simbólicas que aún mantienen un resto de autonomía.

Es el campesino, el indígena, el obrero, minero, profesional que necesitan manejar su propio patrimonio, el socialismo humaniza, pero, se debe hacer un giro político para acabar con esta bestialidad.



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Emiro Vera Suárez


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