La unidad socialista en España y Venezuela

España ha vivido desde 1978 amparada en la Constitución que hoy los rige la mayor época de esplendor, prosperidad y libertad de su historia. El PSOE, durante muchos años en el poder, ha tenido un papel esencial en este período de tiempo. Un PSOE que antepuso el bien común por encima de sus intereses partidistas, algo que históricamente hicieron grandes (como el tiempo lo ha demostrado) líderes: España antes que todo. España sin ambages. Con mayúsculas. Sin las gilipolleces de la extrema izquierda y de los independentistas que quieren confundir los términos y las ideas.

«Nosotros (PSOE) tenemos una línea roja, que es la defensa de la Constitución española». (Pedro Sánchez, 2019).

«Con Bildu no vamos (PSOE) a pactar. Si quiere se lo repito cinco veces». (Pedro Sánchez, 2019).

«La defensa de la Constitución española es algo que el PSOE tiene como bandera de identidad...». (Pedro Sánchez, 2019).

«Clarísimamente ha habido un delito de rebelión, de sedición en España, y por lo tanto deberían ser extraditados sus responsables». (Pedro Sánchez, 2019).

"El proyecto de la coalición del Gobierno progresista está indisolublemente unido al patriotismo social y a la libertad. Nos reconocemos no solo en los símbolos, también en lo público que los une". Pedro Sánchez ha dirigido su mensaje con esta filosofía de claro sesgo socialdemócrata, que ha sido aplaudido desde el minuto uno por los diputados del PSOE y de Unidas Podemos, con citas a Bertold Brecht «y la defensa de lo obvio». Consciente de la potente artillería crítica que va a escuchar en el pleno, Sánchez ha tratado desde el primer momento en no regalar la bandera de España a la derecha, en recuperar la legitimidad de la política para buscar soluciones a los problemas y en luchar contra la desigualdad «para redistribuir la riqueza y las rentas». Un triple registro que, entre otras cosas, pretende apaciguar también las aguas inquietas en el seno de algunos sectores de su partido después del acuerdo de investidura con ERC.

Porque la situación de Cataluña, sobre todo después de la decisión de inhabilitación de Quim Torra por parte de la Junta Electoral Central, planea sobre el debate como una afilada espada de Damocles. Sánchez ha intentado envolver en un guante de terciopelo su intervención en este tramo, convencido de que entraba en un territorio explosivo y plagado de minas que va a ser utilizado por los dirigentes del PP, Vox y Ciudadanos como una valiosa munición a lo largo del día. Y es que retrata el flanco más frágil de su apuesta, que prende con alfileres sobre un pacto de ambigüedad semántica con los republicanos catalanes. También ha apelado a la búsqueda de un nuevo pacto territorial para solucionar «un conflicto de naturaleza política» como el catalán «permitiendo superar la deriva judicial» y pretomar la «vía política» y «el diálogo» dentro de «la ley, la paciencia, la templanza, la generosidad y la empatía». El aplauso de Gabriel Rufián a alguna alusión de Sánchez al respecto ha sido revelador.

El candidato ha apelado a «recomenzar» y ha dibujado en el mapa a las 'dos Españas', «la del avance y la del bloqueo» y ha aludido a la 'tercera, la «España vaciada» rural. Y es que Teruel también existe. La estela de Antonio Machado sigue más vive que nunca. Sobre todo, porque algunos siguen pensando más en un pleno de embestidura que de investidura. La historia no se repite, pero a veces, ciertamente, rima.

Así, sucede en Venezuela, dos Venezuela, dos asambleas nacionales y dos presidentes., ¿Qué conjuro nos espera?

Todos quieren montarse en el carro presidencial y no han entendido la palabra del pueblo, de verdad, debemos modernos la lengua por los parecidos y las injerencias de la izquierda en la política.

Hasta la hora en la que tecleo esto, no he visto a nadie del PP morderse la lengua para no valorar la idea ni apuntar a Génova ni confirmaba si tampoco habían entendido palabra. En cualquier caso, los populares no están libres de pecado al respecto y también han tirado de localismos en los últimos tiempos. Lo contaba ayer el periodista Juan Navarro en El País y, en el archivo del computador, una foto de Hugo Chávez Frías con Rafael Poleo. Guaido se juramento en el Edificio del Nacional y Diosdado Cabello le gano un juicio a su editor Miguel Otero.

¿Afinidades o similitudes??. Como la compichera de Iglesias con Sánchez. Se han dicho cosas por allí.

El asunto de la meditación sobre por quién votar ya es más complicado, e involucra una petición de principio, consistente en la idea que puede haber decisiones electorales intrínsecamente mejores o peores que otras. En otras palabras, un acto de propaganda electoral subterránea que no apunta en una dirección, aunque esta viene implícita en quién hace la recomendación

Así, la idea de meditar bien el voto viene siendo usada también para llamar al ciudadano a no repetir el error de elegir un mal Congreso o asamblea Como casi 80 % vio en el Parlamento disuelto una mala Asamblea, la invocación puede ser políticamente correcta, pero electoralmente está al filo del nombre propio. La mayoría disuelta no usa el argumento de votar bien. Si miramos la intención de voto en veces pasadas, en efecto la decisión (y debemos entender que también la reflexión) toma poco en cuenta a las estrellas de la Asamblea 2015-2021. Lo que aún no está dilucidado es hacia dónde se dirige el vasto contingente que todavía no tiene opinión, o no desea revelarla. Es decir, ¿qué significa para ellos votar bien? En Venezuela, necesitamos queramos o no, un giro político y donde los cubanos no sean nuestros asesores, tampoco Iglesias, el socialismo es utilizado como una figura , pero la realidad es otra, un militarismo pernicioso.



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Emiro Vera Suárez


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