La guerra económica, la guerra con Colombia y el asesinato del presidente

La Guerra Económica:

¿Qué significa que haya una guerra llamada económica? Entre otras cosas, que no es una guerra de tanques y misiles, y que tampoco es una guerra social, por ejemplo, de clases sociales enfrentadas, o de culturas, o de razas, o religiosa. La "guerra económica" excluye estas opciones porque de lo contrario la llamaríamos simplemente guerra, así sea motivada por razones económicas, religiosas, culturales, o una lucha de clases. –"A maduro le tocó vivir la guerra económica" – dicen y escriben algunos que hacen una diferencia entre la "guerra económica" de las tensiones y luchas sociales (lucha de clases, que está en el fondo de las conspiraciones mediáticas, sabotajes, o conspiraciones militares, conspiraciones económicas y demás conspiraciones).

La "guerra económica", o que la llama maduro económica, es una forma de ponerle un nombre a la traición de sus socios económicos, para no descubrir el fenómeno ante las gente, la traición de sus aliados capitalistas, cuando quiso activar el "aparato productivo" siguiendo la lógica del capital, poniéndolos al frente de su "pensamiento económico" y al mando de sus políticas.

Maduro confió la producción (si es que es inocente) de todos los bienes básicos (alimentos, vestido, medicinas, de higiene, de construcción) a los agentes privados. A los bancos la administración de las divisas, los famosos agentes cambiarios, que junto a los autorizados engendraron el modelo de corrupción más feo de nuestra historia, a través de la venta de los dólares baratos a supuestos productores con la cual se hicieron ricos tanto empresarios ladrones como burócratas. Maduro olvidó y abandonó las empresas del Estado y socialistas, desde PDVSA hasta alimentos La Gaviota; la lista es larga: silos, procesadoras de maíz, de arroz, de trigo, conservadoras de atún etc., y ahora revirtiendo la propiedad de las tierras cultivables a los empresarios "nietzscheanos" de Castro Soteldo, y los llamados "Fundos Zamoranos" a la "burguesía socialista". En vez de ir en contra de la lógica del capital, como decía Chávez, los bancos del Estado siguieron la lógica de los bancos privados y comerciales, estimularon créditos para "emprendimientos", que han sido más bien emprendimientos personales y egoístas, de naturaleza exclusivamente materialista. En tempos de maduro se ha estimulado a fondo el mercado capitalista liberando los precios de forma disimulada y gradual, e incitando la trampa y el robo de nuestras reservas monetarias mediante ferias y demás ruedas de negocios; se han ofrecido paquetes completos de ventajas, impositivas y legales, para los inversionistas extranjeros, se ha trabajado y legislado para eso. El socialismo se ha reducido a una pobre política asistencial, repartiendo comida y dinero, con el fin de compensar el disparate de entregar el control total de la economía en manos de los mercaderes capitalista; la lista de estos es tan grande como créditos otorgados, tanto a empresas de maletín como a grandes empresas y empresarios delincuentes. Y todo esto contraviniendo las preocupaciones de Chávez de combatir la conspiración y el sabotaje manufacturero y comercial, mediante la importación directa y confiscado empresas abandonadas, reincidentes en la conspiración; ordenando una nueva forma de producción INDEPENDIENTE del capitalismo y del capitalista. No existe una Guerra Económica, la guerra es social lo es todo, grandes propietarios capitalistas enfrentados a la sociedad a la cual deben explotar al máximo y la sociedad que se resiste. La "guerra económica" de Maduro es: traición de sus aliados y de él hacia nosotros.

La guerra con Colombia.

El estado de nuestra economía, la anarquía administrativa y la corrupción decadentes, es el fruto de una dirigencia poco convencida y mal preparada. La ausencia de un liderazgo chavista convencido y fuerte y el abandono de los principios socialistas, si no como convicciones personales, de aquellos impresos en los estatutos del PSUV – legado de Chávez –, tal y como lo señala el diputado Luis Britto en su último artículo. La guerra con Colombia es consecuencia de ésto, ausencia de principios y ausencia del sentido clasista de la revolución; es una salida distractora de un gobierno socialdemócrata fracasado e inepto, que quiso estar con dios y con el diablo y salió con las tablas en la cabeza, parecida a la argucia nacionalista y patritera de Leopoldo Galtieri en Argentina cuando la Guerra de las Malvinas. Ojalá no pase de ser una aguajería, que no vaya más allá, porque vamos perder mucho más que vidas, por esta bravuconada guerrerista.

El asesinato del presidente.

¿A quién le interesa asesinar al presidente ahora y por qué? Al presidente lo pueden asesinar, cualquiera, no es el santo niño de Atoche, pero es difícil que sean aquellos quienes le llevan ventajas. Acaban de botar a John Bolton por excederse con Venezuela, le dan ese dulce a Maduro y este forma un berrinche; luego activan el Tiar y se espanta, y de repente lo quieren asesinar. Creo que a nadie en el norte le interesaría asesinar un presidente nominal, nada efectivo, que sea de temer por sus llamados enemigos. Aprueban el Tiar más bien porque saben que maduro es puro cambur y peos. ¿Qué interés puede tener EEUU en matar a un presidente suplicante por entrevistarse con Trump, su carnicero?, y es que éste puede entenderse directamente con chinos y rusos sin la necesidad de que Maduro esté presente. Más razones tendrían chino y rusos para sacarlo, si no les garantiza la continuidad de los compromisos firmados, con ellos y sus empresas. No obstante éstos se entienden por otro lado con su principal rival de Norteamérica, sin que Maduro esté presente (igual lo hace Bachelet, la UE…, disponen de Venezuela sin pensar mucho en Maduro) Hasta ahora no ha mostrado ser un líder verdadero y de respeto, firme, con convicciones claras; es ambiguo y contradictorio, demasiado voluble. Parece que solo debe garantizar la continuidad de los negocios con chinos y rusos (además de los del gobierno y de los aprovechadores oportunistas, nacionales y de afuera, parados como moscas sobre la carroña de PDVSA y los yacimientos de oro y diamantes)… ¡esa es su función, y hasta ahora lo ha bien!…, nadie lo va a matar por eso.

La amenaza de asesinato, tal y como la formula presidente, no existe. Lo podrían matar, es cierto, pero no EEUU y Colombia como dice, que le llevan ventaja en un continente donde mandan los gobiernos claramente de derecha. Esta nueva "alerta naranja" se trata de otra excusa para blindarse de forma perentoria en el cargo, por más tiempo…, en el cargo de presidente y las pequeñas o grandes prerrogativas personales que eso reporta, no como el gran líder del país, o de la región, como él dice.

¡Pa la guerra no voy! Voy a Miraflores a pedirle la renuncia en nombre de la revolución.

 

 



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Marcos Luna


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