Futuro de la Revolución Bolivariana (II)

Como dicen columnistas de fuste y tradición que gozan de amplia lectoría, antes en la prensa escrita y ahora en medios digitales. En una entrega anterior nos referíamos al futuro de la Revolución Bolivariana. La tesis, si es que cabe hablar así, es que ello va estar en relación al dinamismo del poder popular (empoderamiento efectivo de los Consejos Comunales, Comunas, experiencias de control obrero) y en particular la organización de la juventud (Frente Francisco de Miranda y otras como federaciones estudiantiles de educación secundaria y universitaria), así como su formación científica-técnica y humanística (que no ideológica, como bien ha señalado el maestro Ibar Varas), pero con ministros como el actual de la cartera de educación universitaria, resulta harto difícil garantizar el futuro de la Revolución Bolivariana; y que no entendíamos cómo es que el presidente Nicolás Maduro, que está en Miraflores por seguir el liderazgo de Chávez, en vez de sustituirlo en su gabinete lo enroca (traslada de un ministerio a otro).

¿Es acaso que el Primer Mandatario considera que el referido funcionario resulta particularmente eficiente? ¿Fuimos nosotros injustos con el bueno de Hugbel Roa, como se nos comunicara por parte de personas muy cercanas de centros de tomas de decisiones del PSUV? ¿Es acaso que el personal docente y de investigación de las universidades experimentales de nuevo tipo gozan de mejores reivindicaciones que sus colegas de las universidades autónomas y experimentales históricas y tradicionales? Una cosa sí parece cierta, hay una mayor matrícula estudiantil en las Alma Mater o Universidades Politécnicas Territoriales que en la Upel Barquisimeto, por ejemplo; y también la comunicación, digamos, es más fluida con las autoridades ministeriales.

Pero, en fin, el asunto aquí es pensar el futuro de la Revolución Bolivariana en el contexto actual y según lo que hemos observado la suerte está echada: o defiendes el Estado-Nación venezolano o te adhieres como hace constantemente el tarambana que preside la Asamblea Nacional a las directrices que les giran desde la Casa Blanca, el Pentágono o el Comando Sur, órganos extraterritoriales antes los que vive pidiendo que defiendan las fronteras marítimas , aéreas y protejan el patrimonio nacional financiero en el exterior, entre otras tantas cosas, de tal suerte que el hombre de los chapuzones no es sino un agente del imperialismo.

El futuro de Venezuela, cuyos principales bienes son la soberanía e independencia, se tiene que defender y por eso no le tenemos miedo a las amenazas de los poderosos, como acertadamente sostuvo el Capitán Diosdado Cabello en el más reciente programa de tv; paralelo al enfrentamiento de la crisis (maniobrar la tempestad) se ha venido construyendo si se puede decir así "En modo de resistencia", ello tanto en lo referente a la infraestructura (Misión Vivienda) como en la superación de los problemas de generación y distribución eléctrica (el otro flanco que ha surgido recientemente y ha hecho mella en la precarización de la vida del ciudadano venezolano ; pese a los problemas del sistema nacional de salud pública (dotación precaria, escasez de medicinas, abandono de cargos porque el personal altamente capacitado pero guiado más por el interés individual-familiar y porque lo considera su derecho ha tomado otros rumbos, con la ilusión de que en Colombia, Perú, Chile, Argentina, entre otros destinos, la vida es más sabrosa porque se gana en otra moneda; problemas cuyo origen en mucho a es consecuencia del bloqueo a que nos tienen sometidos como nación).

Cómo es que, frente a semejante cuadro social, ¿se pueda considerar que la Revolución Bolivariana tenga futuro? La respuesta, como dice la canción, no sólo está en el viento, sino porque en efecto, hay nuevos movimientos sociales en los países latinoamericano-caribeños, sino también en África y Asia. Un referente de tal apreciación son los Países No Alineados, más de cien que recientemente se han pronunciado a favor de Venezuela, así los partidos y movimientos sociales del Grupo de Sao Pablo, por estos días reunidos y deliberando en Caracas, con presencia de más 700 delegados, ¿se puede decir sin faltar a la verdad que Venezuela y su gobierno legítimo está sola?

Criticar acremente a un ministro no quiere decir que se está contra la Revolución Bolivariana, sino que es una tarea de un historiador de lo inmediato; al contrario, no hacerlo sí es contrarrevolucionario porque la terea de construir un horizonte de futuro para la juventud venezolana sobre todo y sin miramientos político-ideológicos como siempre lo ha hecho el chavismo aun con las mentiras que siempre propalan cierto medios de comunicación, constituye una demanda importante; ¡Tarek es la economía! Ministro Roa, ya que sigue ahí como el muñeco del Porfiado, atender a la juventud que cursa educación universitaria, es atender el futuro de la Revolución Bolivariana; usted es gocho y entiende de esas cosas, ¡lea bien la realidad…!



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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