El publicista busca trabajo

El publicista busca trabajo porque quiere convencer a la población chavista de que lo irreal es real, de que el capitalismo es socialismo, mientras que, a los que no son chavistas, a los emprendedores de la clase media, los persuade de que, en el fondo, el socialismo es capitalismo. En tiempos de revolución el "político pragmático" emerge en la forma del publicista profesional; su objetivo es defender y sostener al gobierno, no la sociedad, la sociedad siempre molesta. ¡Que la mentira vaya adelante! Su trabajo ¿es convencer a la gente de qué? Hasta donde yo sé la publicidad profesional es la que atiza el fuego del consumismo, es una técnica para vender, no importa lo que se oferte, material o espiritual, cualquier cosa se puede vender a través de los recursos y métodos de la publicidad profesional.

La tarea del publicista profesional, en un momento como este, es desviar la atención de las verdaderas causas de nuestros males, de ignorar la crisis del capitalismo como modelo económico y social; es que volteemos hacia la amenaza de una intervención militar, que no pensemos en otra cosa para no amargarle la existencia al gobierno. Mientras lo estamos defendiendo nos olvidamos que fue el mismo gobierno el que nos llevó a la crisis, negociando la revolución con los capitalistas; nos olvidamos de que en cinco años se abandonaron las empresas socialistas (hoy "improductivas" y privatizadas por Castro Soteldo), que ahora se quieren recuperar, quizá para privatizarlas. En esta franca contradicción del discurso con la realidad es donde juega su papel de "control de daños" el publicista: o desvía la atención del asunto o lo hace algo coherente. Pero para hacerlo un asunto coherente debe entonces hablar de las bondades del capitalismo y olvidarse del socialismo, lo que alborotaría mucho al chavismo; mejor distraerlo que decirle la verdad.

Hace unos días Maduro estaba informando de la recuperación de una planta procesadora de harina de maíz (abandonada desde hacía cinco años; dicho por un gobernador), sentado a su lado estaba el ministro Castro Soteldo, el ejecutor del novedosísimo plan de privatización de tierras y fábricas socializadas. Sería interesante saber cómo haría el publicista para que esto tenga algún sentido a la vista de gente mentalmente sana. Pero la tarea de la publicidad en el capitalismo (y esto es un país capitalista) no es la salud mental de las personas, es precisamente disociar al consumidor de la realidad del producto, es decir, hacer que crea que el mensaje de la publicidad es el mismo producto, corriendo el riesgo de romper con esa identidad, por ejemplo, convenciéndonos de que algo que no lava realmente, lava, o que un ser de espíritu cansado y flojo es invencible, que el capitalismo es socialismo; vendiéndonos una ilusión no una realidad, ese es su fin último. Una gente disociada es más útil para un vendedor que una consciente, controlada, centrada, que va y toca la realidad con la mano.

El objetivo de la publicidad capitalista es vender, no hacer revoluciones. La publicidad socialista es el trabajo, el estudio y la práctica socialistas, es la verdad, poner los pies sobre la tierra, no creer en cuentos de camino; para convencer no necesita otra técnica que la verdad y la honestidad, su "producto" es su mensaje, justamente al revés de cómo funciona en el capitalismo. Por eso hay que precaverse de que en esta revolución de discursos, declaraciones y tuiter, es la publicidad la que gobierna, que son publicistas los que hacen y llevan el mensaje y no los políticos, no los dirigentes, el partido organizando y trabajando en la calle, junto a su pueblo; eso es "impráctico", podría arrojar resultados desfavorables al gobiierno.

Sobre este asunto, solo nos resta decir que con el dinero que este gobierno ha invertido en publicistas y publicidad –la cual vemos a diario en todos los medios de información, por internet y redes sociales –, se hubiese sostenido en estos cinco años y más, dignamente, varios hospitales en Caracas. Y todo este derroche, porque los líderes políticos no hacen política, desconocen cómo se hace una revolución y no les importa, ¡para eso están las agencias de publicidad!, para vender una revolución falsa mientras se caen a pedazos los hospitales y se restaura el pasado, se privatizan las empresas socialistas con el cuento de que hay que superar el rentismo.

Se caen a pedazos los hospitales pero también el discurso del gobierno; estoy seguro de que en este nuevo plan de recuperación, rectificación y cambio van a contratar los servicios de muchos publicistas profesionales, publicista, no pierdas la esperanza.



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Marcos Luna


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