Si Guaidó es un usurpador pónganlo preso ¿Qué pruebas necesitan?

Al gobierno pusilánime de Maduro se le pasó el tiempo, siempre pierde las oportunidades, es un gobierno rezagado, reactivo, la derecha lo lleva de las narices.

Cuando ha debido avanzar en el socialismo, radicalizarlo para tomar la ofensiva, perdió el sentido de la oportunidad, pactó con la empresa privada, con el capitalismo, y cayó en su trampa. Desde ese momento todo ha sido un dejarse arrastrar por el torbellino capitalista. Ha cambiado dos veces el cono monetario cuando el bolívar ya estaba devaluado ¿por qué?, Porque el capitalismo tiene su accionar propio, no lo gobierna Maduro, ni siquiera Trump, si él quisiera. Pactar con el diablo no fue una buena idea. Un pacto de sangre indisoluble que tiene al gobernó de Maduro condenado a muerte. La "guerra económica" capitalista, la de siempre, avisada desde que el capitalismo existe en el planeta, y sobre todo desde que Marx desmontó su mecánica y sentido, lo lleva a donde el capitalismo quiere, a su disolución total.

El capitalismo le impuso un presidente al desgobierno rezagado de Maduro.

Primero los manoteos de Lorenzo Mendoza en el 2014, luego fue obligado a financiar a los conspiradores con nuestros propios dólares, más tarde se lo llevó a liberar los precios y a tolerar las vagabunderías de los comerciantes, después a entregar el Arco Minero a trasnacionales con la participación de los Cisneros, a ceder campos petroleros, luego vino el desespero que los llevó a hacer trampas para disimular la pérdida de la Asamblea Nacional, después a convocar ilegalmente una asamblea constituyente (convocada por el presidente, asesorado por el insidioso Escarrá)) para legitimar el resto de poderes y voltearlos a su favor (nombrar y destituir magistrados, lo mismo con los rectores electorales), y aun así no alcanza a detener el torbellino capitalista. Sigue postrado, suplicante, quejumbroso, sin alcanzar a ponerse de pie con dignidad, como un pobre enamorado exánime rechazado por su amante.

Lo último, el capitalismo le impone un guiñol de presidente, y el enamorado, humillado, se deja. Un presidente digno, por más enamorado que esté, pone al abusador preso. Como el rey Claudio (Hamlet), si la ambición te llevó a esto, no es hora de detenerse con escrúpulos morales o legales, cuando te imponen un presidente violando la constitución y todas las leyes venezolanas, ahora debes demostrar coraje y ponerlo preso. Cuando te imponen un presidente violando la constitución, tú que la has violado antes y violado muchas leyes, ¿ahora buscas pruebas para poner preso al usurpador? ¿No es ridículo? ¡Llegaste tarde otra vez!, ya no hay tiempo de matar al joven Hamlet.

Tomar la ofensiva es cambiarlo todo. Como el enamorado desengañado, el gobernó (o lo que quede de él) deber empezar desde cero, hacer control de daños y ver con qué cuenta, con qué contamos todos. Lo primero es que solo el gobierno de Maduro no es nada, es un reducido club de amigos que cada vez se hace más pequeño, debe pedir ayuda a la base que lo eligió o apoyó, y para eso debe involucrarla en las tomas de decisiones, oír sus demandas, atender a sus necesidades. Segundo, refrescar sus mentes de enamorados y engañados por el capitalismo, como cualquier Jaime Lusinchi por los banqueros, convocando un gobierno de emergencia nacional. No nada más al gobierno de Maduro y al discursito patriotero de sus felones les importa el país; nos importa, y no en el discurso, a todos los que hemos sido traicionados por sus decisiones nefastas, por su borrascoso romance con el capitalismo, y estamos dispuestos a pelear por él (por el país), por la soberanía nacional, por nuestra independencia, pero cambiando el rumbo, rectificando el rumbo en 180 °, y retomar el camino verdadero, el cual pasa por el socialismo, es decir, por el camino del socialismo; ese debe ser nuestro antídoto.

Si el gobernó de Maduro quiere mostrar un poco de vergüenza y dignidad debe rectificar, evitarnos una humillación peor a la actitud débil y suplicante que muestra ahora. Convoque a un gobierno chavista de emergencia nacional y deshagamos todos los entuertos formados por él, en su alianza con los capitalistas, comencemos desde cero. ¡Volvamos a Chávez! Si hay que pelear y hay que morir, que sea en su nombre y por su revolución, no por pendejos suplicantes postrados ante el imperio, diputados volubles, la mayoría dispuestos a traicionarnos a la mitad de la batalla.



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Marcos Luna


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