Nicolás Maduro y el “vuelo de la mariposa”

Estados Unidos tiene la clara intención de retomar el control de sus negocios en sur y centro América. Por eso tienen emboscados a Venezuela, para apagar definitivamente el fuego encendido por Hugo Chávez del socialismo. Chávez fue peligroso para el imperio y el imperio lo asesinó. ¿Qué está haciendo Nicolás Maduro para resistir y dar continuidad al legado independentista y liberador de Chávez?

Hasta ahora Nicolás resiste, pero como gobierno, como poder dentro de un país roto y una sociedad fragmentada. Maduro no pone el pecho por el socialismo, no hay ni qué decirlo, ¡es evidente! Su rechazo al imperio es para que lo dejen gobernar a un capitalismo que ellos mismos se inventaron como "revolución económica"; su resistencia es agarrarse duro para que no lo saquen de Miraflores. Pero hace rato que se olvidó del socialismo y del sentido de independencia que el socialismo da a los pueblos: independencia política, económica y social; independencia del capitalismo, del yugo de los propietarios, de la explotación, del hambre y de la ignorancia… de la depredación de la naturaleza.

Nicolás Maduro y su entorno solo piensan en desarrollar las fuerzas productivas de capitalismo y en su forma de vida consumista, en el "modelo norteamericano", en sus valores, en su estética y ética. No en vano entregaron la responsabilidad de educar al pueblo ignorante con los mismos bodrios culturales de las televisoras comerciales, se preocupan más por mantener funcionando las emisoras que por el contenido de sus programaciones; les interesa competir con las demás emisoras con sus mismos métodos y recursos idiotizantes; les preocupa el rating, más que pelear junto al socialismo, con la verdad, promover el debate público de los temas que nos preocupan a todos como sociedad, alentar la crítica franca y valiente, hacer política verdaderamente revolucionaria.

El modelo de desarrollo que tiene Maduro en mente es el mismo del país que ahora nos constriñe y amenaza con destruirnos. Y esto nos lleva a una contradicción fundamental ¿Cómo es posible desarrollar un país a los niveles de progreso del imperio, y que este imperio a la vez lo vaya a permitir así como así? Lo hemos dicho antes, las "potencias mundiales" ya están contadas, no hay espacio para una más...

…No será así para Venezuela, tampoco para Colombia, para Brasil, Argentina, Chile. Si los países de la región no se liberan del "modelo capitalista de desarrollo" caerán para siempre bajo las botas de las potencias; por más que Colombia se parta en pedacitos produciendo petróleo mediante el Fracking, por más que se privaticen todas las empresas públicas, privaticen el agua, por más que crezca la economía capitalista en nuestros países, ¡nunca nuestros pueblo serán libres!, nunca habrá democracia, libertad de crear, de ser, de vivir con dignidad, nunca podremos librarnos del hambre, de la injusticia y de la ignorancia. El problema no es producir, el problema es perder responder: producir qué, para qué y para quién.

El "gran sueño americano" es solo para los que viven allá, para nosotros eso está vedado a nuestras naciones por las potencias, y en parte, en la parte más fantasiosa, más alucinante, prohibido por el socialismo (hay que tener los pies sobre la tierra). Sin embargo, en estos tiempos de concentración acelerada del capital, de competencia por los mercados mundiales, de hacerse de los recursos naturales, energéticos y minerales, de grandes migraciones de hambrientos, resulta cada vez más fatigoso para los soñadores vivir allá, porque pasan noches y noches desvelados de angustia, pensando en cómo salir de sus particulares infiernos.

Maduro y su grupito equivocaron el camino, tal y como lo hacen ahora Macri, Duque, Bolsonaro, y Piñera. No existe ninguna diferencia sustancial entre Maduro y ellos, en cuanto a las políticas económicas y lo permisibles que han sido para invadir nuestros territorios. Inclusive Maduro, haciéndole el honor a Macri, acabó con la industria petrolera en tan solo cinco años, para privatizarla, lo que le ha permitido al imperio, que, eventualmente, retome el control de todo el negocio petrolero en el país, junto a chinos y rusos, dos países capitalistas que están en el mismo juego.

En este momento se debate, en los parlamentos de los Estados reconquistados por la derecha, la existencia de Unasur, un espacio pensado para la unión de la región por Chávez, para cambiar las relaciones políticas y económicas, por vínculos de hermandad de los pueblos, y, unidos y moralizados, hacer frente a las ambiciones de las potencias mundiales; vínculos de respeto, de dignidad bolivariana.

Este debacle en la unidad regional se lo debemos a Maduro y a su escasa claridad y arrojo político; a su vanidad, a su "osadía" de acabar con la obra de Chávez aquí y allá, renunciando a él y al socialismo, que en boca de Chávez fue la esperanza de los pueblos de américa latina, incluyendo a Cuba, ahora reformista… (De no morir Chávez, Fidel no muere tan pronto). Lo que con Chávez fue un avance, una esperanza, Maduro lo concedió en reuniones secretas a los negociadores del grupo de Boston, lo negoció escondido, a espaldas del pueblo chavista. Unasur, el Celac, que significó una etapa importante para el avance socialista, para el internacionalismo, Maduro los abandonó, convirtiendo todos esos espacios, inclusive el Alba, en oportunidades para negocios entre capitalistas, mercachifles. Mientras Chávez intentó influir en Mercosur, a favor de la política de la complementariedad, Maduro potenció la competencia. Todo lo que fue un avance en manos de Chávez, en las de Maduro ha sido retroceso.

Ahora, se acabará con Unasur y la Celac. Venezuela quedará en manos de las potencias mundiales, compitiendo por el petróleo y nuestras riquezas minerales, dentro de nuestros propios espacios, asolando nuestra naturaleza, cagándose en la vida de los venezolanos y habitantes de este país, indiferentes a nuestro destino…Gracias a Maduro y a su entorno de fritos. Gracias a no defender el legado de Chávez, ahora américa del sur y el Caribe, y quizás el planeta, perdimos las esperanzas por hacer de este mundo algo distinto, más humano, más racional, verdaderamente democrático, solidario, sin la tutela de transnacionales, de los ricos, de reyes, de los capitalistas… es la mariposa aplastada en la pared de un golpe.



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Marcos Luna


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