Venezuela y su laberinto

Ya nadie puede dudar que la república Bolivariana se encuentra hoy, más que a una encrucijada donde se enfrentan dos caminos antagónicos, en un complejo laberinto construido muy adrede y maliciosamente por la dictadura corporativa global, del cual parece imposible salir.

Nos enfrentamos a un avanzado proceso de destrucción del tejido social y a un ataque continuo y brutal, tanto externo como interno, todo en un escenario geopolítico extremadamente complejo, con un orden mundial al borde del colapso. Así que querámoslo o no, creámoslo o no, nuestra patria está en el centro de una contienda entre fuerzas opuestas en muchísimos aspectos, y al igual que hace 200 años enfrentando a un imperio, solo que esta vez se trata del imperio más sanguinario, criminal y poderoso que haya conocido la historia.

Antes que nada debemos entender que este sistema mundo que se nos ha impuesto, donde una minoría enferma se siente con el derecho casi divino de ser dueños de todo y de todos, un sistema patriarcal y autoritario que tiene ya siglos pero que en los últimos 200 años y sobretodo en su última encarnación neoliberal, ha utilizado y sigue invirtiendo inmensos recursos materiales e intelectuales, para hacernos creer que un sistema que solo favorece a una minoría privilegiada, cada vez más rica y poderosa, mientras hunde en la pobreza y la miseria a las grandes mayorías y que en su desquiciado afán de lucro infinito destruye y contamina todo lo que toca, no solo es el mejor, sino que resulta ser el único sistema posible.

Para esta tarea, las elites globales y sus lacayos en las oligarquías locales, se apoderan y controlan los medios de comunicación y la industria del espectáculo, crean tanques de pensamiento con reconocidos mercenarios intelectuales, crean y financian organizaciones no gubernamentales "sin fines de lucro", se han ido apoderando de las universidades privadas, controlan la academia global, Las compañías tecnológicas y las redes en general, de esta forma han ido imponiendo su "verdad", contando lo historia a su manera, moldeando la mente de las masas y fabricando el consentimiento de una población a la que ellos consideran inútil y desechable.

Entendamos que cualquier gobierno "progresista" de "izquierda" o simplemente nacionalista, que se atreva a desviarse aunque sea levemente de los planes del imperio corporativo debe ser castigado o destruido de la forma más brutal para que sirva de ejemplo.

En este contexto, el ataque contra Venezuela comenzó incluso antes de la llegada al poder del Comandante Chávez, apenas se dieron cuenta que sería imposible sobornarlo o manipularlo, pero después de su cobarde asesinato y desde el acenso al poder del presidente Maduro, los ataques se han ido incrementando exponencialmente.

Desde un principio tanto el comandante Chávez como el compañero presidente Maduro buscaron mediante el dialogo conservar la paz y el buen funcionamiento del país, pero en especial Maduro, ha tenido que inventarse todo tipo de maniobras para evitar los planes guerreristas de las elites globales y sus jalabolas locales. Al igual que Chávez, siempre jugando al contraataque y utilizando nuevas estrategias, incluso haciendo concesiones y tomando medidas no muy bien vistas por muchos de nosotros y no todas acertadas.

Aquí debemos analizar varios aspectos importantes:

Cuando el Comandante Chávez llego, arrastrado por el huracán Bolivariano, a Miraflores, junto a él, y quizás inevitablemente después de tantos años de neocolonialismo y la respectiva destrucción de los valores positivos de la patria, llegaron también, los oportunistas, arribistas, disfrazados y traidores que algunos llaman "quinta columna", pero seamos claros, no todos somos lo suficientemente fuertes para resistir los tremendos cañonazos de dólares y como dijo alguien alguna vez, creo fue Aníbal Nazoa, "el que no tenga un adeco por dentro que tire la primera piedra".

Venezuela se encuentra inserta en un mundo donde la mayoría de los estados y gobiernos están "atados a la acumulación de capital", y funciona a través de unas estructuras de estado, todavía en su mayor parte, netamente capitalistas.

Entendamos también, que el gobierno Venezolano debe mantener un clima que evite que las inversiones se desplomen completamente, y en este teje y maneje es que se hacen las concesiones, se toman medidas y se entregan dólares y bolívares, sin tener quizás en cuenta, que las elites corporativas, y en especial las nuevas elites creadas en revolución, no son necesariamente solidarias ni pactan con el gobierno por amor al pueblo ni por respeto a la constitución y las leyes, lo hacen, en su gran mayoría, para proteger sus intereses.

Por lo tanto, ningún grupo económico querrá cambiar las estructuras de un estado, cuando estas le generan inmensas ganancias, por el contrario, utilizaran todo lo que este a su alcance para retrasar y sabotear cualquier intento de creación de un estado diferente que favorezca al pueblo y no a sus intereses crematísticos. De la misma forma mientras los puntos neurálgicos políticos y económicos estén en manos privadas, sobre todo en las de las elites, todas las medidas regulatorias, sociales o impositivas para proteger al pueblo serán casi inevitablemente penetradas.

La falta de esta transformación profunda y necesaria de las estructuras del estado, ha provocado la casi total desaparición de la izquierda europea y ha debilitado seriamente a los movimientos progresistas y de izquierda nuestro americanos, inclinando a muchos ciudadanos que salieron de la pobreza gracias a las medidas de gobiernos progresistas, y a muchos en las clases ¨medias¨ temerosos a perder su pequeño confort burgués, a creer en las mentiras y las falsas promesas del populismo de derecha, cada vez más xenófobo y racista.

De esta manera, la salida del laberinto se nos presenta nuevamente como una encrucijada donde al parecer solo existen dos caminos:

La total entrega del país, su soberanía y riquezas a la dictadura de los grandes capitales o la profundización de la revolución Bolivariana.

Examinemos brevemente el primer camino:

El crecimiento económico, según lo mide la economía neoliberal está basado en la deuda perpetua y la privatización de todo lo público, con la excusa de que esta y la "eficiencia tecnológica privada" traerán más prosperidad para todos, nada más lejos de la verdad, la realidad nos muestra que este sistema, con sus políticas de acumulación por despojo, que pone al capital antes que a la naturaleza y al ser humano, solo ha producido devastación ecológica , miseria, guerras y unos pocos multibillonarios que se apoderan de todo, y como dice nuestra amiguita Mafalda :"nadie amasa una fortuna sin hacer harina a los demás". Los oligarcas y plutócratas destrozan naciones, saquean a los pueblos y mantienen sus ganancias en la banca internacional y en paraísos fiscales bien lejos del alcance de sus legítimos dueños, nada se reinvierte en las industrias nacionales o para el beneficio de los pueblos afectados.

El plan neoliberal es claro: establecer y fortalecer monopolios y oligopolios, privatizar todo lo público comprándolo a precio de gallina flaca, endeudando a las naciones y sus pueblos para que las elites transnacionales continúen viviendo de la renta. Para este fin, utilizan todas sus artimañas: la compra de conciencias, los sobornos y la corrupción en general, pero sobretodo utilizan sus dos armas favoritas, la propaganda y la violencia, la primera con la ayuda de los medios y las redes, casi todas bajo su control total, y la segunda por medio de sus ejércitos, léase, OTAN y el ejército gringo, además, por supuesto, de sus fuerzas policiales de represión, sus fuerzas paramilitares terroristas y el hampa organizada todas al servicio, directa o indirectamente, de las elites corporativas para masacrar y aterrorizar a los pueblos. Léase asesinatos de líderes sociales, civiles y políticos, (Colombia, Centroamérica, México) y la persecución, encarcelamiento y la destrucción moral como en Argentina y Brasil. Poco a poco la ola neoliberal va acelerando la destrucción de los sindicatos y el desmantelamiento de todos los derechos adquiridos tras años de intensas luchas.

Analicemos entonces el otro camino:

La profundización de la revolución no será tarea fácil, debe comenzar en el corazón de cada uno de nosotros. Debemos quitarnos la venda de los ojos y empezar a pensar críticamente, despertar de la narcosis consumista y empezar a construir el hombre y la mujer nuevos en cada uno de nosotros cambiando las malas costumbres, y peores hábitos, sembrados por la propaganda capitalista, rescatando los valores positivos de la humanidad, la solidaridad, la paz y la armonía. De allí, la lucha debe avanzar horizontalmente y desde abajo, desde la familia y la comunidad, los movimientos sociales y partidos políticos, uniendo criterios y buscando metas en común así sea por senderos diferentes.

Actuar localmente, pensar globalmente. Las luchas deben globalizarse, iniciar la quinta internacional a través del internet y de todo medio disponible, para unir fuerzas con otros pueblos oprimidos por la dictadura del capital.

En Venezuela hemos avanzado mucho en este sentido, por eso el ataque despiadado y constante, pero debemos profundizar la revolución, para de una vez por todas librarnos de los terratenientes asesinos, la banca usurera y sobretodo de los monopolios y las mafias que hoy controlan la importación y la distribución de casi todo.

Para eso elegimos a nuestros constituyentes, para crear leyes y normas que controlen y castiguen a los corruptos y traidores, y para acelerar la creación del estado comunal, no para plantear reformas liberales o, peor aún, neoliberales.

Debemos destruir el virus de la corrupción a todo nivel, en el estado dejando de lado a algunos ´´camaradas´´ que al parecer han sido cegados por las mentiras neoliberales y ya no pueden pensar ni critica ni revolucionariamente; en la empresa privada, muchas veces plagada de vende patrias y ladrones, y a nivel del pueblo de a pie que se ha visto infectado y es atacado a diario a través de los medios, las redes y la industria del espectáculo. Para esto hace falta organización popular desde abajo y voluntad política, transparencia y autoridad desde arriba.

Incrementar y fortalecer la contraloría y la inteligencia social para desenmascarar corruptos y traidores, denunciar la especulación y el bachaqueo y ayudar al estado a desmantelar las mafias y las organizaciones paramilitares que buscan sembrar el caos y destruir la revolución Bolivariana

Como dije, no es tarea fácil, pero recordemos siempre que existe una tercera vía que sigue a las otras dos como una sombra, la guerra fratricida y la intervención extranjera.

El camino neoliberal está plagado de corruptos, asesinos y ladrones, para ellos todo es negocio, sobre todo el caos, la destrucción y las guerras....

Es hora de cambiar, elijamos el camino correcto, por más difícil que parezca!



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Gustavo Corma


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