Vargas Vila, Ludovico Silva, Orlando Araujo y una tarde bohemia

En su hermoso y póstumo libro existencial "Crónicas de Caña y Muerte", poema escrito en prosa, Orlando Araujo increpa al fantasma de Vargas Vila, vate que marcó su adolescencia y le dice con misteriosas antinómias,..."Usted Vargas Vila es el culpable de esta vida tan brevemente larga y de este amor eternamente corto".

Dicen los viejos bohemios colombianos, que una vez unos intelectuales franceses de visita en ese país, pidieron entrevistarse con Vargas Vila y un poeta amigo de Vargas los llevó a un bar que este frecuentaba para libar, la sorpresa de los galos fue inmensa al conseguir al excelso aeda tirado a las puertas del bar; los europeos que no salían de su asombro no lo podían creer y dicen que en un momento de lucidez el tendido les contestó,"fíjense que en Colombia el talento rueda por el piso". Este elogio a la embriaguez del espíritu que concita la caña, viene al caso porque fui junto con un grupo de discipulos de Ludovico y Orlando, testigo de una inolvidable y tierna polémica como es la única que se puede suscitar entre dos almas elevadas.

Fueron diversos y profundos los temas del dialectico diálogo, se habló acerca de aquella vieja polémica europea sobre si la realidad era más compleja que la imaginación o viceversa,charlamos acerca de los valores estéticos, si el concepto de belleza en el arte era un convencionalismo social o una visión trascendente del espiritu y en consecuencia eterna como propone Hartman el neokantiano, se dijo como la literatura de Giovanni Papini se había adelantado a la idea de los arquetípos del inconciente colectivo sostenida por Jumg, se citó a Schelling y las tésis del romanticismo sobre el espíritu racional de la Naturaleza y su potencial emocional ; en esa brillante e imborrable tarde regada de ideas y de vino y ya bien avanzada la noche, algún exaltado propuso conversar sobre el papel del intelectual de izquierda en la sociedad y si estos debían tener una praxis política que los vinculara a su comunidad y alguno de los dos insomnes maestros dijo,¡lástima grande que no lo recuerde! "Para que un intelectual de izquierda sea un verdadero revolucionario, debe ser guerrillero o borracho, no existe otro camino".Aquella sabia sentencia fue acogida por un gran aplauso y una nueva ronda de licor.

Ninguno de aquellos soñadores congregados en aquella magnífica reunión, pudo imaginar jamás que nuestra patria sería arrasada por esta caterva de ladrones que hoy nos gobiernan a nombre del socialismo.



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José Burelli

Economista. Maestría en Relaciones Internacionales. Subdirector de Cultura UNESR. Profesor de la UNEFA, Universidad Pedagógica de Caracas.

 joseburelli@hotmail.com

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