Berlín y Caracas ciudades destruidas por la guerra

La bella ciudad de Berlín capital de Alemania fue en su momento la sede del Tercer Reich y del bunker central del "lobo solitario" apodo de Hitler, en consecuencia, fue el último bastión del nacismo en caer bajo el fuego implacable del Ejército Rojo que venía por la venganza del genocidio cometido en Stalingrado y otras poblaciones de la Rusia Soviética. También la aviación Aliada bombardeó intensamente la urbe con la intención de resquebrajar la moral de sus defensores quienes resistieron ferozmente. A consecuencia de esa dura batalla, la capital de la locomotora industrial de Europa quedó en ruinas y fue necesario que se implementase el exitoso y eficiente plan Marshall para que alcanzara y superara su antiguo esplendor en pocos años, transformándose en un paradigma de la modernidad urbanística.

La pujante Alemania posee en la actualidad, una población estimada en 82.500.000 de habitantes de los cuales Berlín está poblada por 3.800.000 personas que representan el 4.6% del universo poblacional de ese país. Mientras que la idílica ciudad de "los techos rojos", otrora sucursal del cielo está sumergida en el caos de los malos servicios de recolección de desechos sólidos, apagones eléctricos, deterioro de la infraestructura vial, racionamiento de agua prolongado al punto que muchas familias recurren a la recolección de agua de lluvia para bajar las pocetas y fregar, retrotrayéndonos a la exigua vida campesina del siglo XIX ;por no mencionar la inseguridad delincuencial y el colapso del transporte público y privado que hacen del metro el transporte ideal para los condenados al averno. En ese lenguaje seudo belicoso que usa la cúpula de poder cínico-militar que nos gobierna, el desastre que nos atosiga es atribuido a la guerra económica que nos declaró el imperio y sus lacayos y no dicen nada del robo descarado y la incapacidad supina de los jerarcas chavistas quienes malversaron en el periodo de la cuarta república que va del año 1999 hasta el 2016 la sideral suma de un billón de dólares (1.000.000.000.000 $) que fueron repartidos entre altos funcionarios en connivencia con poderosos empresarios catalogados hipócritamente como enemigos de la revolución, dándose la paradójica contradicción que la deuda total de la nación (interna y externa ), en lugar de disminuir aumentó, situándose en el orden de los ciento noventa y tres mil millones de dólares (193.000.000.000 $) ; decimos que el desmesurado incremento de la deuda es extraño, porque las inversiones que se hicieron se han podido efectuar con recursos propios sin que pesara sobre nosotros el oneroso servicio de los intereses.

Volviendo a nuestra amada y sufrida capital observamos que en base a proyecciones del último censo del año 2016, tenemos una población de 6.240.000 de citadinos que representan un 20% del total de los aproximadamente 31.570.000 habitantes, que al de compararlo con el exiguo 4,6% de Berlín con respecto al total de habitantes de Alemania, nos indica una alta densidad poblacional que está concentrada en el estrecho y sísmico valle de Caracas cuya área metropolitana abarca una superficie de 776,48Km2 inferior a su homóloga alemana que tiene una superficie mayor de 891,85Km2. Como se podrá apreciar este hacinamiento y la falta de inversiones y mantenimiento de los servicios básicos se traduce en un acelerado deterioro en la calidad de vida de los citadinos. Uno de los grandes culpables de este desastre fue el arquitecto Farruco Sexto quien como buen jalabolas escribió una biografía lisonjera del comandante Chávez y luego le vendió la estúpida idea que en la cuna de Bolívar cabían tres Caracas con la intención de que sus socios se lucrasen con jugosos contratos gubernamentales. Pero lo más alarmante de todo, es que el hijo de Chávez quien se hace llamar "presidente obrero" en el reciente discurso de toma de posesión anunció supinamente que Caracas seguirá creciendo con la "misión vivienda" en lugar de enmendar los errores cometidos; le advertimos a los asesores que de continuar con este exacerbado populismo, serán los culpables de una tragedia de grandes proporciones, sepan adláteres ignorantes que las ciudades alemas son pequeñas poblacionalmente, la gente vive en medianos poblados periurbanos y se trasladan a las ciudades en tren, medio ferroviario que en Venezuela no existe aun cuando se invirtieron ingentes recursos en esta área que de haber prosperado hubiese reducido los costos agro-industriales golpeando las mafias del transporte y abaratando los precios al consumidor constituyéndose en una poderosa herramienta contra la hiperinflación que nos asfixia.



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José Burelli

Economista. Maestría en Relaciones Internacionales. Subdirector de Cultura UNESR. Profesor de la UNEFA, Universidad Pedagógica de Caracas.

 joseburelli@hotmail.com

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