Lenin vive

¡Qué mejor manera de celebrar los 100 años de la revolución Rusa que buscando a Lenin en ella, y extraer de él la inspiración y las soluciones a nuestra propia crisis económica y social, la cual cuenta en este momento con casi que todos los componentes de crisis y los mismo actores del pasado, incluyendo a militares (más) conscientes! La ignorancia es la mejor forma de dominación de un pueblo aturdido de hambre y angustia, para que no pueda entender su presente porque se le niega el pasado, se le falsifica la historia, porque le han truncado su memoria y su ímpetu revolucionario con discursos y palabras vacías.

"La lucha contra el hambre y el desastre: -dice Lenin- …Es necesario proceder a la inmediata nacionalización de los Bancos y compañías de seguros, así como de las ramas industriales más importantes (industria del petróleo, del carbón de hulla, altos hornos, industria del azúcar, etc.), abolir sin condiciones el secreto de los negocios, y organizar un sistema inexorable de vigilancia, a cargo de los obreros y campesinos, de la minoría insignificante de capitalistas que se enriquecen con los suministros del Estado y procuran sustraerse a la rendición de cuentas y a la justa tributación de sus ganancias futuras. …Solo después de meter en cintura a los merodeadores capitalistas, poniendo fin a la paralización intencionada de la producción, podrá pensarse en fomentar el rendimiento del trabajo, en implantar el deber general de trabajar,… y en conseguir que vuelvan a las cajas del Estado los miles de millones de papel moneda ocultos por los ricos. …Sin estas medidas, no será tampoco factible la abolición de la gran propiedad privada sobre el suelo sin indemnización, pues la mayor parte de la propiedad de la tierra está hipotecada a los Bancos y los intereses de los terratenientes y los capitalistas forman un todo inseparable". Los objetivos de la revolución (Hemos subrayado en negritas puntos que creemos se deben leer con atención, como por ejemplo lo de la rendición de cuentas de los capitalistas frente a la implantación del deber a trabajar)

La historia se repite. Estas medidas para superar una crisis "de guerra" tienen hoy tanta validez como entonces, en víspera de la revolución de octubre 1917 en Rusia. Sólo requeriría adecuarlas a nuestras circunstancias y particularidades. Pero los actores son los mismos; es la misma clase obrera y de pobres, son los mismos campesinos, burócratas pequeñoburgueses, burgueses, grandes propietarios y banqueros, dueños de los "medios de producción", incluyendo tierras y almas. Cualquier coincidencia con la realidad es intencional, a ver si les abre los ojos a nuestros revolucionarios, hoy en estado de perplejidad ante la torpeza del gobierno.

La revolución rusa es una fuente de conocimientos decantados por Lenin y Trastsky de aquel episodio que no dista en casi nada de nuestra propia experiencia de revolución. Las conspiraciones capitalistas se hacen casi que de la misma manera que ahora, las manipulaciones son las mismas: en la producción, en la distribución de alimentos, en la manipulación del papel moneda, independientemente de la ineptitud de este gobierno reformista. La incompetencia y complicidad del gobierno reformista es calcada del de Kerensky y de los partidos que lo apoyaron entonces (Mencheviques y Socialrevolucionarios), sus pactos con la burguesía, aduciendo la imposibilidad de instaurar un modelo socialista sin desarrollar primero las fuerzas productivas; cambiemos los nombres y tenemos hoy la película completa.

Pero este "guión" también se quiso usar para Cuba, en 1958, sin embargo fue derrotado por una revolución precavida de los resultados obtenidos en el pasado, tanto en los avances revolucionarios adelantados por Lenin, Trotsky y el partido bolchevique, como por los restauradores reformistas del sistema capitalista. Igual se hizo en Venezuela en 1959, pero ahí sí pegó la política de "pactos" con la burguesía por parte de los partidos socialdemócratas (AD, Copei, URD) incitados (u obligados) por el gran capital y el imperio.

Hay que leer a Lenin y volver a Chávez, a Marx, ahí están las respuestas para las soluciones más duradera de todos nuestros males. Maduro es un factor más de la conspiración capitalista; el que así no lo entienda está obnubilado de promesas liberales y el descrédito al socialismo, gracias a la cobardía de un gobiernito de farsantes ambiciosos que se avocaron a su desprestigio.

El gobierno de Maduro es responsable por omisión, por desgobernar al país, pero la mayor parte de nuestros males son causados directamente por la ambición y la codicia capitalista, son ataques en contra del gobierno pusilánime de Maduro, pero sobre todo en contra de la población más vulnerable, por ser la más pobres en recursos materiales y espirituales, la más abandonada de sus líderes naturales.

Hay que retomar el discurso que denuncia al capitalismo y a la conciencia falsa pequeñoburguesa, debemos rescatar al Chávez radical y más lúcido del Plan de la Patria (original)… pero ¡Ya! , antes de que se instale definitivamente en la mente de nuestra gente la opinión perversa y oportunistas de los liberales de la derecha, que, de retomar el poder otra vez, pasarán años y más años disculpándose la explotación, el saqueo, la segregación, la depredación del pueblo pobre y empobrecido y del país, con el argumento de que la culpa fue del socialismo, de Chávez y de Maduro (cansado moralmente)



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Marcos Luna


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