Es mentira que en el mercado se venda al valor

Dedicado a todos mis colegas, particularmente a quienes se les haya dificultado la correcta comprensión de El Capital, de Carlos Marx..

Es mentira que en el mercado se venda al valor ya que al comprador final lo que le interesa comprar es el valor de uso de las mercancías y este se caracteriza por su utilidad satisfactoria de necesidades específicas y susceptibles de una valoración eminentemente subjetiva. Cuando se compa una mercancía, a esta no puede cambiársela por una de la misma clase y con el mismo valor de uso, de allí que sea necesario valernos de otro tipo de valor de uso al que se ha dado en llamar dinero cuando no estemos en presencia de trueque de un valor de uso por otro diferente.

De allí que los compradores que necesiten cualquier valor de usocontenido en cualquier mercancía estén dispuestos sin chistar a pagar el precio que le impongan los comerciantes, al margen del valor trabajo que pudo costar la fabricación de ese valor de uso, valor de cambio o valor trabajo que es un valor muy objetivo, a pesar de que Marx lo consideraba un valor intangible sin un pelo por donde agarrarlo, dado su carácter social o sólo concretable en el mercado, como expresión de las relaciones sociales de producción en régimen mercantil como lo es el capitalista.

La subjetividad del valor de uso rige para el consumo familiar y para el productivo ya que el productor que necesita determinada materia prima, por ejemplo, está dispuesto a pagar lo que le pida el vendedor, máxime que, como productor, se limita a trasladar el precio de adquisición al costo de producción.

Por supuesto, la plusvalía no sale del juego con esta realidad, sino que, conjuntamente con ella, los comerciantes tienden a vender por encima de su costo de producción o de compra de todas las mercancías.

De no existir la plusvalía, no podríamos explicaros el creciente PIB, para precios ponderados; no podríamos explicarnos la ampliación del aparato productivo ya que estaríamos ante unas economías estancadas y recicladoras del mismo capital inicial.

Como los trabajadores ven mermada su cesta, o su salario deja de ser igual a aquella, el resultado es una permanente pobreza proletaria ocasionada no tanto por el trabajo realizado y no pagado, sino porque su salario es robado a través de la compra de mercancías cuyos valores de uso en el mercado son vendidos con precios ajenos a todo costo real de producción, sin que haya manera de evitar semejantes especulaciones que ocurren de manera "normal" ya que al consumidor sólo interesa el valor de uso. Por supuesto l moneda usada para las transacciones deben gozar de captación en el mercado y el vendedor conoce su poder adquisitivo en términos de valor de cambio, aunque este no necesariamente deba ser igual al valor de cambio contenido en la mercancía objeto de la transacción del caso.

Ante ese cuadro de incompatibilidad de valores, entre el de uso y el de cambio, el del demandante y del oferente, respectivamente, los trabajadores podrían ponerse de acuerdo y aplicar el mismo carácter subjetivo al valor de uso de su fuerza de trabajo ya que esta, si bien no es creada con trabajo alguno, como valor de uso imprescindible para los empleadores, sus oferentes podrían exigir por ella una paga subjetivamente impuesta con el mismo criterio especulativo que esos empleadores manejan el valor de sus mercancías.

Las huelgas que hasta ahora buscan mejoras salariales se han quedado cortas en el alcance del precio subjetivo que late debajo y dentro de cada trabajador como poseedor privado de una de los valores de uso más valiosos subjetivamente.



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Manuel C. Martínez


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