¿Cuál es la pretendida “cultura política” del venezolano?

Con el comandante Chávez se dio la posibilidad de educar a la población políticamente. Chávez definió los campos de lucha política, los intereses confrontados, por un lado el campo hegemónico del capitalismo: de la empresa privada, de los propietarios y terratenientes, de los partidos políticos burgueses, y en la otra acera el campo de los desposeídos, de los más necesitados y de los trabajadores. Para cambiar la sociedad capitalista había que hacer una revolución socialista y esa fue su tarea al intentar educar a la población para la adquisición de una “conciencia política”: contrastar el pauperismo de las mayorías con los privilegios de sus opresores; distinguir los intereses propios de cada clase dentro de la confusión de valores que manda sobre la sociedad que a su vez es gobernada por el capitalista pequeñoburguesa; e igualar a todos los individuos frente a la desigualdad y estratificación de la sociedad, anarquizada por la codicia, por la ganancia.

La pedagogía política del comandante Chávez tuvo como estrategia revolucionaria acabar con la ilusión de democracia y de igualdad de oportunidades que nos inculcaron los liberales y socialdemócratas, espejismo al cual nos acostumbraron en la cuarta república, después de la caída de Pérez Jiménez; de que la democracia burguesa, con sus procesos electorales amañados, era la única práctica democrática posible, opuesta al comunismo, al socialismo y a las dictaduras. Chávez se propuso a desmontar la mentira de las elecciones democráticas clientelares de los adecos y copeyanos y demás partidos políticos de oportunistas proponiendo su modelo de democracia participativa y protagónica, base para una organización futura de un verdadero poder popular.

Veamos una opinión política expuesta en Aporrea, la que representa digamos que el promedio de la “conciencia política” del venezolano común, incluyendo a la clase media alta.

“Electoralmente hablando yo no apoyo ni a la MUD ni al PSUV, pero en medio de las circunstancias actuales me parece incorrecto meter a ambos grupos en el mismo saco. Prefiero un gobierno de la MUD surgido de un proceso electoral que una dictadura del PSUV surgida de la consolidación del golpe de Estado que el chavismo oficial viene dando en cámara lenta desde el año pasado.”

Este señor, por ejemplo apoyaría a la MUD a condición de haber ganado unas elecciones populares, a la MUD que representa los intereses del capitalismo, solamente porque surge de un proceso electoral. Esto es lo llaman hoy “conciencia política del venezolano”. Una conciencia muy limitada, considerando los esfuerzos pedagógicos de Chávez por cambiar la mentalidad del venezolano chavista. Personalmente él podría argüir que no es chavista y entonces no calificaría como un buen ejemplo, pero su opinión es común entre los chavistas críticos y no críticos, entre los la mayoría de los escuálidos y maduristas; para todos un proceso electoral manipulable, cargado de oportunistas y trampas, está por encima de los intereses de clase, del socialismo, de la revolución, de la formación de la conciencia.

El asunto de la nueva cultura política va más allá de la participación en procesos electorales, la población debería tener una conciencia clara, por lo menos, de que participa realmente en los asuntos públicos, y sobre todo de que su opinión vale de verdad y para eso la población debería tener un mínimo de conocimiento de la sociedad en donde quiere vivir.

Por eso fue que Chávez trató de convencernos de la necesidad que tiene todo el mundo de comprender la realidad más allá de su pequeño mundo, más que de saciar el hambre; más que de llenar la barriga, existe una necesidad del espíritu, y eso es la consciencia, ver cada aspecto particular en relación al todo, o un todo más general, relacionar las cosas dentro de un orden superior. Y ese orden superior moral, social y económico, fue para Chávez el socialismo. Para nosotros lo sigue siendo. El socialismo debía estar a la base de la conciencia política de los chavistas y de la nueva cultura política.

Y más allá del socialismo, conciencia política es conciencia de clase, lo que supone conciencia de estar del lado de los intereses de la propia clase. La pregunta que nosotros nos hacemos no es cuáles son las posiciones políticas de cada quién, porque sería escuchar de todo el mundo mentiras y disparates, la pregunta es esta: ¿Cuáles serán los intereses de clase de este señor que dice que preferiría un gobierno de la MUD si este fuera el fruto de un proceso electoral?; ¿Cuáles son los intereses de clase de los miembros del gobierno?; ¿Cuáles son los intereses de clase de los empleados públicos?; ¿Cuáles los del presidente Maduro? Y así sabremos qué tan socialistas son los actores políticos que ahora hablan de democracia, Paz y justicia. El problema sigue siendo el mismo; mientras no se definan los campos en lucha, la política no podría dar cuenta de un combate entre iguales el cual es motivado por intereses mezquinos; no la verdadera política. Ese es terreno para la politiquería barata, para los pactos y los chismes, una guerra entre iguales.


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Marcos Luna


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