La indiferencia vs el socialismo

Cuando no se tienen razones sagradas por las cuales trabajar, así se sea Ministro, o Director o Presidente de una importante fundación, terminamos indiferentes ante nuestras responsabilidades formales, nos da igual cumplir o no con nuestros desempeños como burócrata. Preferible es cuidar las apariencias y tomar una pequeña siesta hasta que toque la hora del almuerzo.

El socialismo es un símbolo sagrado de la vida amorosa entre humanos. Es la idea elevada de la solidaridad humana. El socialismo es un norte de vida, nuestra estrategia existencial, porque sin él desaparece la humanidad y muchas de las formas de vida superiores en la tierra.

El capitalismo ha desbastado desde el siglo pasado, y antes, hasta ahora buena parte del planeta vital para el sustento de nuestras vidas. Es su naturaleza. El afán de la ganancia y la acumulación de riquezas por unos cuantos pendejos en el mundo; el modelo moral de vivir en función de ese tipo de vida maravillosa de los súper ricos, el modelo moral del consumismo impulsa al mundo moderno sobre explotar al planeta; la competencia por los mercados, a la guerra; la eficiencia por la ganancia, a la explotación humana sin discriminación, incita al egoísmo (a ultranza) el cual se refleja en la violencia, en el delito insulso, en el homicidio banal, fútil.

Es por eso que decimos que solamente una forma de sociedad socialista, solidaria, igualitaria, de justicia; solo con el apremio de otros valores es posible salvar a la humanidad y a la vida que la sustenta. Ahora no se trata nada más de una revolución obrera y de reclamar justicia igualitaria, el asunto es de vida o muerte para la especie.

Ser indiferente ante el futuro de la humanidad significa perder el sentido trascendental de nuestra especie, de herencia o heredad, de permanencia. Es llevar al extremo el individualismo y el egoísmo, la voluntad, las necesidades y deseos de uno, o unos pocos, por encima de del fin y fracaso de toda la humanidad. Es elevar la indiferencia a un rango superior.

Para poder acabar con la vida de un hombre, de una mujer, de niños y niñas hay que ser despiadado o desalmado, pero antes se es Indiferente. Da igual pisar una cucaracha que desmembrar a un ser humano vivo o asesinar a todo un pueblo. Indiferente es aquel que no le importa la vida ni el destino de los demás. Indiferencia es creer que salvándose de forma solitaria y egoísta se está salvando algo importante.

Y no es así, somos seres sociales y de nuestra interacción social depende nuestra felicidad, dependen nuestras angustias y nuestros goces, nuestra herencia y nuestros herederos; es imposible que en al final de nuestra historia se vaya a salvar una sola familia, o un tonto millonario encapsulado viajando hacia Marte. O todos salvamos nuestra herencia, nuestra especie, o todos perecemos. No existen soluciones individuales para los problemas individuales, solo soluciones colectivas, sociales, para los problemas individuales. Hay que crear conciencia hasta que todas las necesidades individuales básicas lleguen a ser un problema de todos y para todos

Eso es el socialismo, la solución social, colectiva, cooperativa de los problemas individuales, morales, intelectuales y materiales. Crear y conquistar la consciencia del deber social.

Comprender esto es fundamental para ejercer una tarea revolucionaria, o simplemente una acción de servicio social, de servicio público, a saber, hay que fomentar y tener como norte político y como practica social e individual, la defensa de los valores socialistas, de solidaridad, de justicia e igualdad. De que el destino de un individuo es el destino de todos. Para no ser indiferentes ante el fracaso del resto de la sociedad hay que luchar con esta estrategia como nuestro norte, como el gran resorte para la acción. Sin una estrategia que se eleve por encima de cualquier mezquindad capitalista la acción política se diluye rápidamente en la indiferencia, en el cansancio; termina gobernando nuestra voluntad las insatisfacciones burguesas, los desees aburguesados de salvación solitaria por encima de la sociedad. La estupidez consumista, el "compra venta" del día a día, para ganarse unas monedas y gastarlas en otra cosa inútil y ostensible más.

El trabajo político revolucionario y el servicio público estarán siempre ligados a los valores socialistas y a la estrategia del socialismo en las prácticas de vida, no hay de otra. Sin socialismo como meta, como estímulo, no existe organización, no existe práctica política, no existe revolución que valga. Esta es la ausencia que nos tiene, a todos y cada uno, actuando sin dirección, obedeciendo solo a los instintos, generando violencia y malestar, angustia y desorientación. Es la indiferencia, es el "todo me da igual" lo que tiene paralizado a este país. Y cuando "todo me da igual", es cuando el capital se encuentra en su mejor ambiente y momento, es cuando resulta más eficiente y letal.

Luchemos por el socialismo, venzamos a la indiferencia, derrotemos al capitalismo y moral egoísta y presuntuosa. Venzamos la desigualdad, la injusticia y a la oligarquía capitalista con conciencia socialista.

marcos.luna1921@gmail.com



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Marcos Luna


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