Sobre el Arco Minero, pragmatismo y principios

A propósito del compromiso firmado por el gobierno venezolano con el capital transnacional para la explotación del oro y otros minerales estratégicos en un inmenso territorio de nuestro país, poniendo en peligro un importante ecosistema, se ha venido dando una discusión fundamental que, hasta ahora, ha servido para caracterizar con más precisión al Partido-Gobierno-Estado-FFAA.

Por parte del gobierno, por boca del presidente, hay una combinación típica de tácticas. Frente a señalamientos bastante bien sustentados, responde, por un lado, con la desconsideración verbal: la acusación de que los que adversan la explotación del arco minero (donde se agrupan desde organizaciones indígenas, pasando por movimientos ecológicos e intelectuales de gran trayectoria) son unos traidores que forman parte de unas "mafias". Es el mismo estilo infame de cuando señaló a varios intelectuales como"habladores de paja", por allá por 2008. Chávez, por el contrario, respondió sagazmente con toda una teoría del liderazgo. Pero el insulto se acompaña por una purga en todos los órganos del estado: la destitución de varios profesores y conocidos dirigentes populares. Esta decisión, por supuesto, está a años luz de lo que hace la derecha con los ecologistas: simplemente los matan con paramilitares (ejemplo Brasil, Guatemala, etc.). Pero tampoco es como para alegrarse.

Mientras tanto, hay cuadros chavistas, de quienes no dudamos de su lealtad y buenas intenciones, que sitúan la discusión en otro plano, tal vez por algún escrúpulo dictado por su misma honestidad. Asumen la discusión, por lo menos, y se apoyan en algunas líneas o indicaciones prácticas del "Plan de la Patria" para finalmente plantear el asunto como una especie de combinación de "pragmatismo con principios", que se puede resumir así: tenemos un déficit de divisas porque el precio del petróleo bajó, este negocio del oro y el coltán ("riqueza" que tenemos ahí, y no vamos a dejar de explotarlo por escrúpulos del "fundamentalismo ecológico") nos puede reportar varios millones de dólares que necesitamos para pagar la deuda, importar y, de paso, seguir con las misiones sociales. Incluso, para tranquilizar su conciencia ecológica, los compañeros mencionan un decreto reciente, en el cual se prohíbe el uso de mercurio para la explotación minera. No sabían que van a usar cianuro.

Pienso que no es que el chavismo oficial combine pragmatismo con principios. Habría que precisar los términos. Por supuesto, en el debate político cotidiano, cuando se habla de "pragmatismo" no se refiere a la corriente filosófica de origen anglosajón, en la cual militan desde Pierce hasta Rorty. No pidamos erudición en esto.

Normalmente cuando hablamos de pragmatismo en la práctica política venezolana, nos referimos a la tendencia de tratar de resolver un gran problema, de una gran gravedad, que demanda políticas de gran aliento, continuadas, complejas, con respuestas a corto plazo, superficiales y, sobre todo, fáciles de hacer en el momento y, sobre todo, que puedan llenar una cadena de TV. A veces lucen como si chocaran con "principios", porque aprovechan la oportunidad, salen del paso, para obtener lo que parecen logros de momento, aunque incluyan acuerdos con el enemigo, tan denostado hasta ese momento, como "principal" (recordar las "dialécticas chinas"). Por supuesto, en esto para nada se invocan teorías, explicaciones o conceptos generales, sino la oferta de un "éxito" inmediato, resultado de cierta astucia o "viveza", lo cual se muestra como mucho mejor que una justificación teórica que, al final, se desprecia porque es "asunto de intelectuales", aunque uno sospecha que es que no se entiende mucho cualquier explicación teórica. La defensa de este pragmatismo apela hasta al Comandante Chávez, quien en repetidas ocasiones pareció muy pragmático en este sentido: resolver en el momento, improvisando, y ganar algo de inmediato.

En todo caso, pienso que la astucia política, o la capacidad de sacar provecho de las circunstancias o tener "sentido de la oportunidades", no tiene por qué chocar necesariamente con los principios. Hay ocasiones en que esas habilidades sirven para darle realización. Hay que estar claros en que, lo que choca con un principio (por ejemplo, no destruir ecosistemas vitales, no pactar con el imperialismo, no entregar territorio patrio), es otro principio (hay que sacar real como sea). En este sentido tengo la fuerte impresión de que este gobierno se guía por un solo principio fundamental: hay que mantenerse en el gobierno como sea. Incluso los aspavientos que lucen como nuevas "ortodoxias" de interpretación de la "palabra sagrada" del Comandante, responden a ese mismo principio. De hecho, convertir en un ritual religioso el recuerdo de Chávez, sirve. La sacralización de los subsidios, del anclaje cambiario, del precio de la gasolina, también. Ya el asesor español del Partido-Gobierno-FFAA dijo que se trataba de un ajuste, pero uno socialista. ¿Y cómo se desajustó la cosa? Aaaahh.

Isaac Asimov, el gran escritor de ciencia-ficción, una vez redactó las leyes de la robótica que debía cumplir todo robot. La primera ("Todo robot debe proteger a un ser humano") estaba por encima de cualquier otra (incluso la de protegerse a sí mismo y obedecer las órdenes de un humano), en una pequeña pirámide Kelsen. La cúpula del chavismo tiene como primera ley seguir mandando. La cosa es cuál es la verdadera cúpula.



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Jesús Puerta


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