América latina gira a la izquierda

El 09 de noviembre de 1.989 miles de manifestantes Alemanes, inducidos por el Gobierno de los EEUU, se dirigen al Muro de Berlín exigiendo que los dejen pasar. Los soldados se quedan tranquilos mientras que la gente comienza a derrumbar el Muro en medio de un júbilo generalizado. Dos años mas tarde, el 24 de diciembre de 1.991, el Presidente de la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas –URRSS- renuncia a su cargo y el 31 de diciembre del mismo año se declara, oficialmente, la disolución de la Unión Soviética. Inmediatamente se comienzan a desmoronar los Estados Burocratizados de la Europa del Este conocidos como “Socialismo Real”.

Ante esta realidad el tono triunfalista y hegemónico se apodera de los pensadores del Neoliberalismo y comienzan a plantear que ya no se trata de la coexistencia de dos formas de interpretar y organizar la sociedad, Capitalismo y Socialismo. Ahora se evidencia una victoria del Capitalismo como sistema económico y político. Se trata de un triunfo del Mercado y la cultura occidental del consumo.

En este contexto sociopolítico aparecen las tesis de Francis Fukuyama, (nacido en una familia de origen Japonés radicada en Chicago, egresado de la Universidad de Harvard y funcionario del Departamento de Estado de los EEUU) quien escribió un libro titulado “El fin de la historia y el último hombre” donde afirma que la caída del comunismo y el triunfo del Neoliberalismo marcan el comienzo de una etapa en la que no hay lugar para batallas ideológicas. Se impone un solo pensamiento; el Neoliberal.

Con ello se declara el Fin de la historia, lo que significa el fin de las ideas porque los hombres (a decir de Fukuyama) lograran satisfacer sus necesidades solo a través de la actividad económica que estará regida por las reglas del Mercado. Llega al extremo de plantear que la Democracia Liberal es la única forma de Gobierno (la etapa final de la historia) y los EEUU aparecen como su modelo más representativo en el planeta.

Para Fukuyama el Fin de la historia no supone la existencia de sociedades Neoliberales exitosas, sino la desaparición de las pretensiones ideológicas de nuevas y altas formas de organización de la sociedad humana. Quizás por eso reduce la organización del Estado a la expresión del Liberalismo en lo político, el capitalismo en lo económico y la sociedad de consumo en lo cultural.

Las devastadoras consecuencias del Modelo Neoliberal no tardaron en percibirse y el deterioro social encontró expresión en muchos países, incluso en los más desarrollados. La Pobreza Critica se convirtió en el estandarte de la Sociedad Neoliberal, la perdida progresiva de los puestos de trabajo provocó un alto índice de desempleo y trastocó la estructura del empleo hasta hacerlo no productivo, la privatización de la educación y los centros de salud condujo a una Exclusión Social que se tradujo en millones de hombres y mujeres sin derecho a la educación, la salud, la vivienda y la participación activa en los asuntos públicos. La deshumanización se hizo evidente. Las crisis económicas del Capitalismo se hicieron sentir unas tras otras, sin respuestas de contenido social. Para el pensamiento Neoliberal el hombre (y sus circunstancias sociales) había muerto junto con su historia y sus ideas; solo importaba el Mercado y la libre circulación de Mercancías. El hombre era considerado una mercancía mas.

En América Latina y El Caribe los efectos de las políticas Neoliberales trajeron consecuencias desastrosas que complementaron la pobreza, el desempleo, la exclusión social con un endeudamiento que hipotecó nuestra Soberanía. En América Latina el Neoliberalismo dio sus primeras muestras de agotamiento histórico como sistema social porque en lugar de satisfacer las necesidades de la población, la alejó de esa posibilidad y sumergió a todos los pueblos en altos índices de pobreza, desempleo y exclusión social amén del atropello a nuestra Soberanía y cultura como pueblos autónomos

El Neoliberalismo siempre marcha emparentado con expresiones políticas de Derecha (Disfrazadas o no) y ante su agotamiento histórico como Modelo socio-económico los pueblos de América Latina han comenzado un giro a la izquierda buscando novedosas formas asociativas que le permitan desarrollar un nuevo Modelo Productivo inscrito en el marco de una Economía Social donde el hombre no sea una Mercancía, sino el centro de la acción de una sociedad soportada sobre una Democracia Participativa, Protagónica y profundamente Humana que no es otra cosa que la esencia del Socialismo en el contexto del Siglo XXI.

Desde esta perspectiva podemos interpretar lo que ocurre en América Latina y El Caribe donde se adelantan Procesos de Cambio y Transformación Social avalados por la voluntad popular como esta ocurriendo en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia, Haití, El Salvador Perú, Venezuela y pronto se reafirmará en República Dominicana (16 de mayo), México (02 de julio), Ecuador 15 de octubre), Nicaragua (05 de Noviembre) y con la reelección de Lula en Brasil (01 de octubre) y Chávez con 10 millones de conciencias por la Venezuela necesaria.

El momento histórico que vive América Latina y El Caribe está marcado por un giro a la izquierda con el protagonismo popular que tiene como voceros a hombres como: Lula en Brasil, Néstor Kirchner en Argentina, Tabaré Vásquez en Uruguay, Evo Morales en Bolivia, Michelle Bachelet en Chile, los hombres y mujeres del Frente Farabundo Martí en El Salvador, Andrés Manuel López Obrador en México, Olllanta Humala en Perú, Daniel Ortega y el Frente Sandinista en Nicaragua y Hugo Chávez en Venezuela.

Este nuevo protagonismo de la izquierda en América Latina y El Caribe tiene diferentes matices, objetivos comunes y valiosas contradicciones que van desde el Nacionalismo y el papel de las Fuerzas Armadas hasta la interpretación del Capital dentro de la Economía Social. Esta diferencia de matices, con sus contradicciones, la hace mas invulnerable y menos dogmática porque la aleja de orientaciones teóricas preconcebidas y exige la construcción de una vanguardia con mucha claridad política e ideológica y una visión estratégica que le permita avizorar la dinámica de los cambios y los peligros de Procesos de Cambio y Transformación Social sin derrumbar de manera definitiva las estructuras del agotado Modelo Neoliberal. Este giro a la izquierda tiene muchas perspectivas aunque pudiera traer un altísimo costo político si no enfrentamos al burocratismo y la corrupción que, en su momento, acabaron con la Unión Soviética y sus aliados.


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Darío Morandy


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