La añoranza de un poeta

Hay mil maneras de seguir,

pero ninguna de volver

Fito Páez

En una de las pocas actividades, donde los comentarios se encuentran cada día a flor de labio, simplemente para hacer comparaciones entre el pasado y el presente, es, en el deporte, y de manera especial el béisbol, pero, para no quedarse atrás, ahora los políticos, poetas y cantores se encuentran en la onda de hacer los balances, tratando de buscarle justificación a sus opiniones. Algunos de manera muy simplista, pretenden conseguir la raíz de los grandes y acuciantes problemas de la humanidad, y de nuestro país, amparados en su visión ideológica; pretenden hacernos ver el pasado, como una maravilla, sin acordarse de algo muy importante: todo el que carga en el hombro el saco cargado de años, sabe perfectamente, como fueron los gobiernos de AD y COPEY; nunca faltaban los negros nubarrones económicos sobre la patria de Simón Bolívar, golpeando a creyentes y protestantes. La gran mayoría de la población andaba siempre con la pesada carga, para arriba y para abajo buscando protegerse de las peligrosas tempestades antes la indolencia del gobierno.

Surge el proceso bolivariano, acompañado de una cadena de errores, utilizados por la oposición para criticar al gobierno de turno, con la esperanza de volver al poder, totalmente aceptable en la lucha política, pero, no me vengan hacer comparaciones, agarrándose de lo que más le conviene, dejando a un lado el epicentro del problema: la parte económica, así, como es imposible detener el tiempo para analizar las explosivos problemas de nuestro país; muchos fueron creados por los gobiernos pasados, el cual tenían una sola misión: defender los intereses del gran capital. Durante largos y tenebrosos años, los gobiernos de AD Y COPEY, hicieron de este país, lo que les vino en gana, nadie podía protestar, de allí la cantidad de muertos y desaparecidos, imposibles de olvidar a pesar de la grave situación económica.

En esa profunda contradicción se encuentra el poeta de Guanarito, como buen llanero y coplero en un contrapunteo se agarra de las CONVENIENCIAS, desechando las INCONVENIENCIAS, pretendiendo con su canto lastimero, ganarse los aplausos, sin pensar, que en estos momentos, a pesar de todas las dificultades y adversidades, no falta, quien salte al centro de la discusión, para aclararle las verdades y mentiras, respondiéndole como hacen los buenos contrapunteadores, para después darse la mano, algo propio de gente pensante y estudiada, como el profesor, poeta y compositor Yorman Tovar.

Por eso estimado amigo, me sorprende, cuando escribe, estacionado en el oscuro y negro pasado de los gobiernos de la llamada cuarta República; parece un adolescente enamorado, por ningún lado le consigue defectos a la pretendiente; se apoya en el gobierno de Jaime Lusinchi, para comparar el desabastecimiento de alimentos de estos tiempos; no sería raro escucharle algunas alabanzas al Presidente Barack Obama por el premio nobel de la paz; galardón otorgado a una persona muy cuestionada en materia de los derechos humanos, como lo viene demostrando el presente político de los Estados Unidos, donde las contradicciones cada día se hacen más evidentes, aplacadas con la represión y la fuerza; por eso las comparaciones entre el pasado y el presente, se convierten en añoranzas, imposibles de volverlas a ver. ¿Quién no desea vivir la tranquilidad de hace cuarenta años? Por supuesto, ese, es, uno de los grandes deseos de la humanidad, el sosiego para vivir en sana paz, pero, ese anhelo lo viene arrasando la televisión, hasta en el más apartado rincón de nuestra geografía, por eso se oye en todas partes, y todos los días: “Los valores se perdieron”.

Podemos retroceder para recordar el pasado, siempre y cuando estén presentes los criterios propios de un educador, consciente de los grandes cambios, al cual no escapa nuestro país; el desarrollo trae ventajas y desventajas; tenemos la responsabilidad de opinar de una manera clara y sincera, sin tapujos, como pide a gritos la sociedad; pero, pensar, que al gobierno le interesa la delincuencia; la escasez de productos; las enormes colas en las puertas de los supermercados; las cárceles abarrotadas de jóvenes, y cantidades de problemas, muchos de ellos sin solución en el futuro inmediato, es simplemente mentir; sin embargo, para no hacer muy larga está improvisación, voy a repetir una expresión de un camarada, ya fallecido Juan León Bazán: “Le voy a creer, para que no se ponga bravo”


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Narciso Torrealba


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