Un día le di la mano al presidente Chávez

En el año 2003 en la inauguración de la Universidad Bolivariana de Venezuela en Los Chaguaramos, Caracas, le di la mano a uno de los líderes más grandes de América y del Mundo; estaba enflusado y tenía cara de picardía; de hombre vivo como decimos en el llano, pero dentro de tanta gente nos pudimos dar la mano.

Sin duda este gigante era uno hecho millones. Fue capaz de despertar en los pobres las ganas de vivir y de sentirse incluidos; un hombre incansable por tratar de incluir a quienes por años fueron excluidos.

Fue un brillante orador, comunicador, poeta, cantante, solidario, respetuoso, y con una pasión inmensa por cambiar a Venezuela.

El legado que nos dejó el comandante es incuantificable; después de una larga noche neoliberal en la que los pobres no tenían que comer, llegó el comandante a cambiar y a cuestionar el modo en que unos pocos tienen mucho, y unos muchos tienen poco. Esa nomenclatura, casi natural con la cual nos enseñaron que en el mundo tenían que haber pobres y ricos, no funcionó en el comandante. La fuente de inspiración de él fue la gente pobre, el que no tenía nada, el campesino, obrero, el niño, la niña, el barrendero, la barrendera, la ama de casa, por eso no se comía el cuento que los pobres tenían que ser pobres.

Se dio cuenta matemáticamente que un mundo mejor es posible sólo en socialismo; esta determinación no fue por simple dialéctica, sino porque los hechos le demostraban que era imposible que los pobres pudieran comer tres veces al día y recrearse en el marco de la propiedad privada sobre los medios de producir bienes y servicios, o sea del capitalismo.

Muchos hablan pendejadas de este líder, pero ninguno ha tenido ni tiene el liderazgo que tuvo este hombre. Fue un líder nacional, regional y mundial.

El comandante dejó forjada las bases para construir el socialismo. Esta magna tarea implica la responsabilidad de seguir avanzando de prisa y por buen camino, pues el enemigo asecha.

No hay que tenerle miedo a los giros y virajes, si tenemos que cuestionar la forma como venimos haciendo las cosas, debemos hacerlo. Construir el socialismo es construir vida inspirado en los explotados y oprimidos que son los pobres.

Construir el socialismo implica trabajo y mucho estudio para deslastrar más allá de lo que no se ve. Es una cultura hasta en la forma de comer. Para llegar a esta sociedad se tiene que dejar de romanticismo y concretar ideas y acciones que apunten en la dirección correcta.

Poe supuesto que la economía es importante; por ello allí hay que poner las cosas claras y entender la participación que tienen los que no retribuyen plusvalía.

En fin, la posibilidad de acabar con la pobreza no las dejó sembrada el comandante, sólo debemos seguir su ejemplo.

Chávez vive, la lucha sigue.

*Economista

Cesar.andrea49@gmail.com



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César Andrea Pérez


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