Qué es y qué no es comunismo

Se ha puesto de moda en los aquelarres escuálidos la retórica anticomunista, propalada desde la casa matriz de la maluqueza mundial: Estados Unidos. “No somos comunistas, sólo socialistas ”, dicen algunos defendiéndose innecesariamente. Pero existen conceptos comúnmente aceptados sobre el comunismo, que no son más que hechuras mediáticas que tienen más de medio siglo de cimentación en el inconsciente colectivo y, por supuesto, son burdas mentiras.

QUÉ NO ES EL COMUNISMO

El comunismo es una dictadura implacable

Es la falacia más difundida por los imperios. A estas horas del devenir histórico cualquiera sabe que el imperio jamás dice la verdad y que sus afirmaciones pueden tomarse como lo contrario absoluto a la realidad. El común de las personas no tiene idea de lo que es comunismo. Claro, si durante medio siglo nos han estado cayendo a embustes... Pero el imperio sí que lo sabe y por eso trata, exitosamente hasta el momento, de que mucha gente le tenga miedo hasta a la palabra “comunista”.

Los comunistas son ateos

Es otra mentira secular, propalada basándose en los combates teóricos realizados por los primeros comunistas contra el idealismo filosófico (que no tiene nada que ver con el idealismo como se interpreta actualmente) debido a que muchos filósofos de la derecha de aquellos tiempos usaban tal teoría para descalificar, ante los intelectuales de la época, las teorías del materialismo dialéctico, que dotó a la clase trabajadora de un método científico aplicado a las ciencias sociales, que le permite realizar análisis de situaciones con precisión científica y por tanto trazar planes exitosos. Las jerarquías de la religión predominante en occidente también entraron a la carga contra los comunistas, temerosos de que los privilegios que ejercían ( y aún ejercen) en base a su simbiosis con las clases explotadoras, se vieran disminuidas si el pueblo alcanzaba la sociedad comunista algún día.

Es un sistema de gobierno impuesto por los rusos, los chinos y los cubanos, que consiste en esclavizar a la gente y cortarle toda su libertad; y al que se oponga lo matan”.

Hasta este momento, en esta era, no se conoce un sistema comunista en ningún país del mundo conocido y nadie puede decir sin mentir, semejante embuste. En Rusia, que fue el más importante miembro de la URSS, se llevó a cabo un ensayo socialista que fue derrotado en el último tercio del siglo 20, la Unión se desmembró y Rusia volvió al capitalismo, como todos los demás. En China se restauró el capitalismo desde que murió su líder Mao Zedong y las relaciones de producción existentes en la actualidad son capitalistas, neoliberales como en el resto de los imperios. Aunque en ese país hubo comunas populares y otras formas de propiedad colectiva (que tampoco son comunismo) todo eso se privatizó después de la muerte de Mao y ahora quien manda son los dueños del dinero. Incluso el gobierno de China no engaña a nadie, sino que se esfuerzan porque se les reconozca como “economía de mercado”.

¿Y QUÉ ES, ENTONCES, EL COMUNISMO?

Al contrario que el capitalismo, que basa todo en el billete y en el principio “cuánto tienes, tanto vales” y a diferencia del socialismo, que pone mayor énfasis en el ser humano y su bienestar, el comunismo hasta hoy es sólo una teoría, un vector, una sociedad ideal que buscan todos en el fondo, aún los que jamás han oído hablar de marxismo, pero que desean el bien común. Lo que más se asemeja a esa sociedad ideal, aunque usted no lo crea, son las imágenes del “cielo”, de los mundos celestiales, paradisíacos, de los cuales hablan las religiones.

Ausencia del Estado

Tal como comentaba Chávez en una cadena, en la sociedad comunista no existe el Estado, por ser innecesario, porque se tratará de una sociedad tan evolucionada que cada quien será responsable de sus actos, ejercerá la solidaridad con los demás y el respeto a la naturaleza.

Ausencia de ejército

En una sociedad perfecta en la cual la gente actúa a conciencia, no es necesario el ejército, que es una parte del Estado indispensable tanto en el capitalismo como en el socialismo, porque ambas sociedades implican la existencia de clases sociales antagónicas que luchan entre sí; la capitalista, por sacarle la chicha al pueblo, y la clase trabajadora que lucha por sus derechos y por conformar una sociedad justa.

La relación con la divinidad

Dioses concebidos como parte de la superestructura ideológica de las clases dominantes, cuyas relaciones con la humanidad son monárquicas, son incompatibles con una sociedad evolucionada. Al no existir la opresión, toda su ideología, sus artilugios de dominación, se extinguen; no porque alguien las aplaste o suprima, sino que ya no cuajan en la mente esclarecida de la gente. Sin embargo, La Divinidad concebida de otra manera, es posible que sea comprendida y asumida por la humanidad. Algunos libros sagrados muy antiguos dicen que Dios existe en el corazón de todos los seres vivientes; lo cual hermana no sólo a los seres humanos, sino a todo lo que vive. Es posible que las relaciones con La Divinidad, en una sociedad evolucionada, sean directas y sin intermediarios, de manera individual o colectiva. Será una relación liberadora.

Yo soy comunista y creo firmemente que existe una fuerza suprema y divina que es percibida por la humanidad. Las diferentes sociedades le dan diferentes nombres de acuerdo con su historia, su idiosincracia y su idioma. Sólo que los opresores crean las jerarquías religiosas para hacer creer a los pueblos que Dios es un rey que existe fuera de cada uno, para dominarlos mejor. En ese sentido es que la religión es el opio de los pueblos.

¿Y las relaciones de producción?

Se resumen en el precepto comunista: A cada quien según su necesidad, de cada quien según su capacidad”. En la sociedad comunista no existirá patrón, explotadores ni explotados, ni lucha de clases, porque se extinguirán las clases sociales. (no la gente, por supuesto)

LOS COMUNISTAS Y LOS PARTIDOS COMUNISTAS

Sin pretender faltarle el respeto a los militantes y dirigentes del PCV, es necesario aclarar que los comunistas no están solamente en los partidos comunistas. Todo aquél y toda aquella que aspire una sociedad mejor, que sueñe con una humanidad que conviva en paz, en armonía con todos los seres humanos y con todos los demás seres vivientes de la Naturaleza, es comunista, así crea ser anticomunista. Todo aquél y toda aquella que luche por el bien común, que no tenga reparos en sacrificarse por la humanidad, por un ideal, es en esencia comunista aunque no lo sepa y se enoje si se lo dicen.

En la sempiterna batalla entre el bien y el mal, los comunistas y anticomunistas combaten desde que existe la historia y ese combate terminará cuando la humanidad despierte y aprenda que todas las personas somos átomos de un inmenso cuerpo estelar. En ese momento, no será necesario el Estado, ni ejércitos, ni partidos, ni engaños.

Así sea.


andrea.coa@gmail.com



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Andrea Coa


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