Los temores de Augusto Hernández

En su artículo “Gente Atemorizada” (Aporrea 08/11/10) Augusto Hernández nos habla de “un familiar cercano” que “abandonó la rama agroindustrial cuando lo allanaron por causas baladíes, quitándole el producto procesado sin que mediaran explicaciones”, nos dice que la supuesta víctima “posee una pequeña finca y vive en la agonía de no saber cuándo le tocará ser invadido o expropiado”.  

Sólo tengo la palabra de Augusto Hernández sobre las supuestas injusticias cometidas contra la rama agroindustrial de la familia, no sé por qué deja a la supuesta víctima en el anonimato y se limita a un comentario en vez de denunciar la injusticia y atropello con pelos y señales: Augusto Hernández sabe cuan sospechoso  es un artículo apoyado en “fuentes generalmente bien informadas que pidieron no revelar su identidad”. Y resulta inadmisible que extienda su “certificado de garantía de buena conducta” a otros empresarios y propietarios que, según él, “no son apátridas, pitiyanquis, ni conspiradores”, sino “venezolanos corrientes a quienes les han instilado un miedo cerval respecto al destino de sus propiedades o empresas”.

VENEZOLANOS CORRIENTES

¿De donde saca Augusto Hernández que los venezolanos corrientes (la mayoría) tenemos propiedades o empresas “expropiables” por cuyo destino debamos sentir un miedo cerval, “atroz o excesivo” según el DRAE? Me recordó al dirigente adeco que declaró, en televisión, que la polarización en Venezuela se debía a que “El discurso de Chávez está dirigido a los sectores populares y no al venezolano común”. Ese “venezolano común” que Carlos Blanco, un economista flácido del siglo 20, definía como “una persona normal, como cualquiera de nosotros, que ha estudiado en una universidad, tiene un carro y un apartamento…”

¿MALA LECHE O MALA FE?

Sigue Augusto Hernández “A pesar de mi credo revolucionario y socialista, el ministro de Alimentación me agarró fuera de base con el anuncio de que todo lo que se relacione con la cadena alimentaria "eso no es privado". Quizás por su fortuna de vivir en la isla de Margarita Hernández no se enteró de lo que pasó en Tierra Firme durante la última década. Vamos a ponerlo al día. Por favor, Augusto Hernández, papel y lápiz y tome nota.

En los países capitalistas desarrollados era normal –hasta la aparición del neoliberalismo transnacional- que sectores estratégicos de la economía estuvieran en manos del capital privado. En las guerras del siglo pasado (de Austria contra Italia, Estados Unidos contra Alemania, etc) los empresarios apoyaban a sus países, los gobiernos se limitaban a orientar la producción, establecer cuotas y supervisiones para asegurar el buen funcionamiento del “esfuerzo de guerra”. Contaban con reglamentos y leyes para sancionar las faltas o castigar como alta traición cualquier sabotaje.

En Venezuela, el estratégico sector de la producción y distribución de alimentos no debe estar en manos del capital privado porque el empresario venezolano, con escasas y honrosas excepciones, ha demostrado ser enemigo histórico de la mayoría de la población (el  pueblo), enemigo declarado del Gobierno y enemigo solapado del Estado y la Constitución…Los empresarios venezolanos han gozado de 500 años de privilegios, de impunidad y de un sistema judicial hecho a su medida

En estos 10 años de Revolución los empresarios del sector de producción y distribución de alimentos demostraron, con paros patronales (especialmente el de 2002-2003) y una política permanente de escasez artificial mediante sabotaje y acaparamiento, que no merecen ninguna confianza en tiempos de paz y constituyen una amenaza mortal para tiempos de guerra. ¿Entendió Augusto Hernández?

EL BOJOTE

No. Aún bajo la conmoción del paso de las hordas chavistas por las tierras de su pariente, da una patada malcriada en el suelo, arruga la cara y pregunta: “¿Entonces, de aquí al 2012 no quedará un solo negocio que no haya sido absorbido por alguna empresa de producción socialista dependiente del gobierno?”.  

Compai, venga a ver vaina… ¡Le cayó comején al piano!

Augusto Hernández, en política, bota la segunda con palanca y todo. Y si seguimos leyendo, la cosa se pone peor, para que se cumpla lo que está escrito “Política es economía concentrada” (Marx) y resulta que lo que preocupa a Augusto Hernández no es la pequeña finca de su pariente cercano sino la suerte electoral del PSUV…No vaya a ser, advierte, que tantos temores “contagien o desanimen a ciertos camaradas que todavía no tienen claros estos procedimientos espasmódicos que lucen como arbitrariedades absurdas”.

INFELIZ FINAL

No conozco a Augusto Hernández. Lo tenía, por chavista moderado intelectualmente honesto.  Hasta que leí su artículo y muy particularmente las líneas con que cierra: “Sería conveniente ponerle seriedad a este asunto, pues los extremismos de izquierda con frecuencia son más dañinos que las conspiraciones urdidas en laboratorios gringos y hasta podrían tener las mismas intenciones perversas. No olvidemos lo de Allende”.

¿Dice Augusto Hernández que las expropiaciones del sector de alimentos son poco serias? ¿Qué el Ministro de Alimentación es un extremista de izquierda? ¿Qué Chávez, mal asesorado, es tan irresponsable como para –sin saber lo que hace- expropiar el sector de los macro-productores, procesadores, importadores y distribuidores de alimentos?  Que quien escribe estas líneas es más peligrosos que el imperialismo yanqui y hasta podría tener las mismas perversas intenciones?  

Por lo anterior, téngase por fementido al señor Augusto Hernández hasta que revele la identidad del familiar a quien “allanaron por causas baladíes, quitándole el producto procesado sin que mediaran explicaciones”. Si el personaje existe me comprometo a dedicarme a que se le haga justicia. Si no, Augusto Hernández, quede por mentiroso de siete suelas y hablador de pendejadas.

Duerma tranquilo, señor Augusto Hernández, si sus “temores” nos llevan a la derrota ya verá a sus sanos empresarios convertirse en extremistas de derecha y asesinar a los chavistas en masa, para vengarse, del “miedo cerval” que les hicimos pasar por sus corotos. Asesinar a los peligrosísimos “extremistas de izquierda” que mientras tengamos vida no permitiremos que los perros vivan del hambre de las personas. Detrás de ellos está el Imperio y detrás de mí un soldado venezolano, vamos a ver quien gana. Y usted, Augusto Hernández, sea varón y pruebe lo que dice o váyase bien largo al carajo.

rotheeduardo@hotmail.com


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Eduardo Rothe


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