Dos pilares menos de la Revolución Bolivariana

Amanece este sábado con una nueva baja dentro de la Revolución Bolivariana: la del General Alberto Müller Rojas, que se suma a la del asambleista Luis Tascón. Así que es propicio este momento para recordar los méritos de estos revolucionarios. No olvidaré jamás que a Luis Tascón se le hizo a un lado, de la más infame manera, por denunciar la corrupción en el seno de la Revolución y por denunciar que es incompatible con la Revolución Bolivariana que a una empresa petrolera transnacional, famosa por sus ecocidios, se le diera un espacio para explotar nuestra Faja Petrolífera del Orinoco. Es más, que se le otorgara la exclusividad a esta y otras empresas, cuando esta es una zona estratégica por su riqueza en fauna y flora, que se suponían protegidas. Que se le diera la exclusividad de la explotación a estas organizaciones que, lejos de crear nuevas fuentes de empleo, trajeron personal foráneo o crearon empresas contratistas frente al silencio y la obvia complicidad de quienes debían salvaguardar los intereses patrios.

La actitud de la llamada "derecha endógena" fue la que se esperaba. Las acusaciones de "contrarevolucionario" y otros epítetos semejantes se veían reflejadas en las paredes y hasta les dió cabida Mario Silva en "La Hojilla", por más que quiera negarlo. Tampoco olvido que a Iris Varela casi se le sacrifica al negarse a convalidar una decisión que exculpaba al ex gobernador y célebre corrupto, Eduardo Manuitt, de sus crímenes y trapacerías. Ya se sabe lo que pasó después con Manuitt... Luis Tascón sacó de penas a quienes lo atacaron: formó su propio partido, con muy escasos seguidores. Pero, en medio de su soledad política, no se le ocurrió salir corriendo a Globovisión a decir estupideces e incoherencias, ni a despotricar del Presidente. El premio a su labor fue el injustificado ostracismo. Sólo se le tomó en cuenta, es lamentable decirlo, cuando enfermó de cáncer. Y, empezaron las lágrimas y los panegíricos fúnebres en el Parlamento en cuanto falleció y las palabras llenas de odio del canal del "Turco" Merzehane que el Gobierno aún no se atreve a tomar bajo su poder. Como si con eso algo se pudiera hacer.

Alberto Müller Rojas fue un hombre de larga trayectoria a favor del socialismo, destacado militar, además de reconocido intelectual. Su larga experiencia vital y en la política podría haberlo convertido en el ideólogo que le hacía falta a nuestra Revolución. Sin embargo, lejos de ser tomada en cuenta su experiencia como Norte de la Revolución, los mismos "Quinta Columna" de siempre lo alejaron del entorno del Presidente. Al igual que Luis Tascón, Müller Rojas tampoco corrió a Globovisión a proclamar su descontento. En una entrevista en "El Universal", denunciaba a los sectores que sabotean la Revolución Bolivariana y declaraba estar en desacuerdo con el uso y abuso de los lemas que el Compañero Presidente ha implantado. Para discutir de política, según su óptica imparcial, habría que hacerlo con ideas y no con consignas. Algo que habría que recordárselo a ciertos asambleístas y también a compatriotas honestos que están con la Revolución pero que repiten sin pensar mucho, todo lo que el Presidente dice. No necesitamos de loros, sino gente de pensante.

Cuando se pensaba que la reconciliación con el Compañero Presidente estaba cerca, Müller Rojas soltó de un solo golpe una verdad que no siempre se dice en Aporrea, en medios Revolucionarios o en los medios del Estado: que el Presidente Chávez está sentado en un nido de alacranes. Se pensaba que luego de la más reciente jornada electoral, ambos irían a pasar una semana de descanso en el llano o donde fuera, para que él "recargara las baterías" y Müller le mostrara en largas, pero productivas jornadas de reflexión, los errores en el camino revolucionario para corregirlos a tiempo y conjurar el peligro de un eventual regreso de la derecha antinacionalista. Ese encuentro, por desgracia, jamás se produjo. Y volvió el desencuentro definitivo cuando Müller Rojas se retiró desilusionado del PSUV puesto que ya el Compañero Presidente no lo tomaba en cuenta, ni hablaba con él. Así que prefirió volver a su casa y se perdió sin remedio su sabio consejo. Nunca más emitió otra opinión sobre el rumbo de la Revolución. Y ahora que ha fallecido, es cuando se le vuelve a nombrar y a reconocer los méritos que no siempre fueron tomados en cuenta. Lo que son las ironías de la vida...

Por eso, antes que hablar en pasado de estos soldados revolucionarios caídos en el combate de la vida, el mejor homenaje que a ambos se les puede rendir es el de seguir trabajando tomando en cuenta el ejemplo que dejan. Así, no quedará jamás la sensación de que araron en el mar, como pensaba de sí mismo al final de sus tormentosos años Nuestro General de Mujeres y Hombres Libres, El Libertador, Simón Bolívar. Y así lo demanda un mínimo de honestidad revolucionaria. Amén.


(*)Ingeniero Electrónico
Maracay, Venezuela


maplacom@hotmail.com


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Roberto Arenas(*)


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