El latifundio ideológico de la “nueva PDVSA” social

PDVSA, sumergida en una complejidad social, sumergida aun en el esquema capitalista, con patrones y relaciones laborales como apéndices del imperio petrolero de las grandes transnacionales. Pero la PDVSA social, nueva estructura no petrolera, son pocas las respuestas ante las demandas sociales, por decirlo directamente, de nivel muy bajo, en un entorno institucional, llámese Ministerio del PP para las Comunas y Protección Social, Ministerio del PP para la Agricultura y Tierra, Ministerio para la Salud, por su falta de articulación, fortalecen el parcelamiento de funciones y descalifican la política social de este gobierno, por ello, priva la incompetencia, con un personal poco informado, poco capacitado y poco competente y no obstante, aleja la posibilidad de articulación entre las instancia sociales de la revolución.

La PDVSA petrolera no es la PDVSA social, porque en la PDVSA social de hoy domina aquel lenguaje que en otrora era el lenguaje dominante de las transnacionales. Ese lenguaje no comulga con los términos de una ciencia social al servicio de la insurgencia contestataria y comprometida con el proyecto que propone las exigencias o el devenir de nuestro pueblo.

El actual esquema organizacional, unido a ello, la nueva relación laboral, consideran a los trabajadores sociales en profesionales de segunda. No existe autonomía en las decisiones que se puedan tomar para promover los nuevos paradigmas en materia social ante la pobreza y el desempleo.

La industria estatal todavía sigue siendo una parcela de unos pocos, hay desarrollado un verdadero y persistente latifundio ideológico, pero con poco desarrollo y avance para construir el socialismo soberano y bolivariano.

Por ello, es muy acertado el artículo presentado por mi colega y amigo Juan Pablo Mitré el día 08-12-09, publicado en esta importante página de opinión alternativa Aporrea, titulado “El rendimiento de PDVSA en el compromiso social”. Creo que esta reseña, Juan Pablo nos ha motivado a desarrollar el contenido de la revolución a través de esta importante industria y de lo que significa ajustarse a los preceptos de la nueva visión de país que nuestro gobierno ha pretendido para enrumbar su destino al Socialismo del Siglo XXI, pero no obstante, es a partir de hoy que comienza un debate sobre el pasado, presente y futuro de nuestra principal industria venezolana. Un debate centrado y direccionado hacia los resultados que ha arrojado el negocio social. Por ello, invito a mis colegas que se manifiesten, a través de este medio revolucionario para que juntos construyamos una PDVSA mas social, mas emergente, mas subversiva, mas anticapitalista.

A partir de estos encuentros desde Aporrea, deconstruiremos la ideología del socialismo clásico para aproximarnos a la teoría y a la praxis con la sabiduría del colectivo para construir el socialismo cotidiano, desde el saber del pueblo, desde la autocrítica y la autoreflexión para sintetizar y expresar la dinámica social y sus niveles de complejidad.

Bajo este enfoque quiero hacer mucho hincapié y comenzar mis argumentos desde una posición critico-reflexiva, a través del cual no pretendo dañar la imagen de PDVSA, lo que deseo, no obstante, es que la inversión social se haga con inquietud revolucionaria, que la inversión social sea, no solo donaciones, paliativos, tereismos, visualización, sino que se capitalice como, dice Boisier, en lo económico, cultural, social, cognitivo, simbólico, cívico, institucional, psicosocial y humano. Este es el momento epistemológico que avanzará para romper con las estructuras racionales del positivismo fraccionador y dominante, que considera al saber sustantivo como algo peligroso para la hegemonía instrumental o tecnológica.

No hay que olvidar que PDVSA ha asumido el compromiso de cancelar la histórica deuda dejada por los gobiernos de la “cuarta república”, por estas razones, asumo mi compromiso en invitar a todos los profesionales del campo de las ciencias sociales y humanas imbuidos de esa maravillosa carga marxista-leninista-gramsciana a pronunciar su posición como intelectuales al servicio del quehacer revolucionario en defensa de las comunidades y en el rescate de nuestra soberanía.

Los invito a todos a refrescar los temas que se convertirán en tareas para la reflexión, orientados a ubicar el proceso de conocimiento ante el conjunto de esta complejidad que nos rodea y de las dinámicas que hoy, con la puesta en marcha del ideal bolivariano, caracterizan la cotidianidad actual para construir esa relación hombre-conocimiento. Vamos a la búsqueda de un proyecto histórico de transformación de lo real y una forma diferente de “conocer”, donde el oprimido logre construir su propio teoría para la liberación y “donde el hacer se encuentra indisolublemente ligado con el conocer”.[i]

Quiero comenzar en desarrollar cinco aspectos que vale la pena llevar a la reflexión: 1) La industria transnacional extractiva del petróleo en etapa de apogeo y el enfoque “Sembrando el Petróleo” del maestro Arturo Uslar Pietro; 2) El nacimiento de una PDVSA social postparo, guiado por el deseo de ser una PDVSA que debe luchar contra el capitalismo, las transnacionales y el mercado mundial; 3) La nueva estructura organizativa adecuado al enfoque social mas abierta al desarrollo de las comunidades, es decir: “PDVSA es de todos”; 4) La planta de profesionales que laboran en la industria, preparados en nuestras universidades nacionales supuestamente para transformar el entorno y hacer de su gestión una gestión mas pública, me refiero en este caso, a aquellos profesionales de las ciencias sociales y humanísticas y 5) Los proyectos de desarrollo comunitario sin una plataforma teórica que la sustente y la capacitación que se debe incluir en su ejercicio profesional que los conduzca a reforzar el conocimiento sobre los derechos inherentes en la participación organizada, protagonismos sociales, establecidos en la Constitución y las Leyes.

Con esto no pretendo elaborar un marco teórico que me conduzca a un planteamiento ortodoxo, pero si pretendo involucrar algunos aspectos teóricos-metodológicos que nos conducirán a elaborar un plan eficiente que no solamente va dirigido a los profesionales de PDVSA, sino también a los del ámbito público, como lo son los profesionales de los Ministerios de Agricultura y Tierra y el de las Comunas, quienes deben responder a la construcción del nuevo país bajo los parámetros establecido en las leyes.

He aquí el problema: La industria transnacional extractiva de petróleo en etapa de apogeo y el enfoque “Sembrando el Petróleo” del maestro Arturo Uslar Pietri.

Todos hemos recordado, bien sea por la lectura especializada o por que muchos de ellos vivieron la etapa petrolera en pleno auge, que ocasionó una profunda transformación de nuestro país en materia territorial-social y económica. Esa transfiguración que vivió Venezuela a partir de la década de los 50, convirtió al país en un sistema casi, en su totalidad, desconfigurado y desarticulado. El éxodo del campo a la ciudad ocasionó una forma de estructura diseñado para los fines capitalistas, amén de que veníamos arrastrando una estructura colonial adecuada a una económica agrícola con la explotación y exportación del café y cacao, es decir, que a partir de los años 50, domina la estructura urbana-petrolera que fue consolidándose a través de los enclaves petroleros asentados en áreas de mayor explotación como en el oriente y el occidente del país.

La inversión extranjera se acentúa y se localiza en áreas que manifiestan mayores ventajas por su cercanía a los puestos de importación. Esto facilita al sistema capitalista discriminar áreas de mayor potencial para su explotación y áreas donde se aglomeran las grandes inversiones sin considerar el despegue del aparato productivo. Venezuela se declara zona eminentemente exportadora de petróleo, sin inversión en áreas productivas que permitieran arrancar hacia un desarrollo integral, sobre este respecto, veamos los comentarios del profesor Héctor Malavé Mata en relación a la situación de inversión para ese entonces: 

“Parte de los ingresos derivados de la explotación petrolera fluía al Fisco Nacional como pago de impuestos regulares y ocasionales. Con el aumento de la producción de hidrocarburos aumentaba la capacidad fiscal del Estado venezolano., Pero ésta no se tradujo en inversiones que transformasen la estructura de la economía conforme a objetivos precisos de desarrollo, sino principalmente en gastos burocráticos y contractuales que mas enriquecían a los usufructuarios políticos del régimen”.[ii]

Todo esto fue diseñando un país empobrecido, sin el incentivo a los programas sociales, sin apoyo a la producción y a la integración interna como externa. Éramos un país aislado del contexto de la región. El capitalismo generó campos de exterminio humano que en otrora fueron campos de mayor producción de alimentos. Los beneficios del ingreso petroleros todos fueron trasladados a la capital de la república lo cual generó fajas de miseria producto del abandono del campo, generando crecimiento anárquico y descontrolado de la ciudad.

Catorce años antes, el martes 14 de julio de 1936 el diario Ahora, que entonces se publicaba en Caracas, insertó en la primera página el siguiente editorial, bajo el título de «Sembrar el petróleo». Fue esta la primera vez que en Venezuela se hacía un planteamiento de esta clase y también la primera aparición de esa consigna de «sembrar el petróleo».

“Cuando se considera con algún detenimiento el panorama económico y financiero de Venezuela se hace angustiosa la noción de la gran parte de economía destructiva que hay en la producción de nuestra riqueza, es decir, de aquella que consume sin preocuparse de mantener ni de reconstituir las cantidades existentes de materia y energía. En otras palabras la economía destructiva es aquella que sacrifica el futuro al presente, la que llevando las cosas a los términos del fabulista se asemeja a la cigarra y no a la hormiga” [iii]

En efecto, en un presupuesto de efectivos ingresos rentísticos de 180 millones que había generado la industria petrolera transnacional y las minas figuran con 58 millones, o sea casi la tercera parte del ingreso total, sin numerosas formas hacer estimación de otras numerosas formas indirectas e importantes de contribución que pueden imputarse igualmente a las minas. Con toda esta amalgama de información quiero significar que con la extracción del petróleo, con la apertura del chorro negro se fue diseñando un país con una cultura de la pobreza extrema y esa ha sido la deuda que a este gobierno le ha tocado pagar.

El nacimiento de una PDVSA social postparo, guiado por el deseo de ser una PDVSA que debe luchar contra el capitalismo, las transnacionales y el mercado mundial

El profesor Luis E. Lander en su artículo “Insurrección de la tecnocracia petrolera en Venezuela” ha manifestado que desde la asunción del presidente Chávez en 1999 ha tenido que enfrentarse a una tecnocracia rancia que se ha mantenido enquistado y ha hecho de la industria petrolera un hábitat para sus privilegios con el apoyo de las empresas transnacionales. Esta tecnocracia se fue gestando y desarrollando por la poca capacidad de los gobiernos puntofijistas para rescatar los yacimientos petrolíferos, ni siquiera con la nacionalización petrolera en el año 1976 fue suficiente para el rescate de la soberanía petrolera:

“…la nacionalización encontró al Estado desprovisto política e institucionalmente para afrontar la nueva situación, lo que permitió que en el seno de la industria se fuese gestando una tecnocracia a espaldas del país, lo que podría bien llamarse un movimiento tecnocrático subversivo, que llegó a ocupar la alta gerencia y que por supuesto significó un debilitamiento de las relaciones democráticas del sector petrolero con el resto de la sociedad” [iv]

Es a través de las medidas políticas tomadas por el presidente Chávez, sobre todo la Ley Habilitante, la Ley de Tierras, de Pesca y la Ley de Hidrocarburos. Indudablemente la que más golpeó a la tecnocracia petrolera, a las transnacionales y a la oligarquía local, fue la Ley de Hidrocarburos. Con esta Ley, EEUU se siente atacado por la actitud del gobierno del presidente Chávez, puesto que aquí se rompe con el esquema de comercialización petrolera que ha mantenido supeditado a Venezuela a los intereses imperialistas desde hace más de siete décadas. El artículo 12 de la Constitución Bolivariana establece que:

“Los Yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional (…) pertenecen a la república, son bienes de dominio público y, por lo tanto, inalienables e imprescindibles. Este artículo, sumado a la Ley de Hidrocarburos y a la política defendida en el seno de la OPEP, es la auténtica raíz de la oposición de Bush al gobierno de Chávez, Venezuela provee a los Estados Unidos de un tercio de su consumo petrolífero, y Estados Unidos depende demasiado del petróleo como para dejarlo al pairo de la guerrilla de la FARC o de la línea política de los países árabes de la OPEP…”[v]

¿Por que se activa el golpe petrolero?. El golpe provocado por la tecnocracia fue una segunda intención preparada por la CIA, luego del golpe de estado del mismo año. Una de las consecuencias que motivó el golpe de estado era desnacionalizar el petróleo a través de la privatización de Petróleos de Venezuela para dejarla en manos de una empresa estadounidense muy ligada al presidente para ese entonces Bush Jr. y a la Repsol, una empresa petrolera española que contribuyó ampliamente en el golpe petrolero y en la actualidad es socio de la empresa mixta Petroquiriquire con la intervención de los campos petroleros de Tomoporo en el estado Zulia y el campo de Petroquiriquire en el Oriente del país.

De esta forma, la intención era la de vender la empresa estadounidense de PDVSA, Citgo a Gustavo Cisneros y sus socios norteamericano. Era de notarse que toda esta desviación constitucional que provocaron los golpistas era con la intención de adueñarse de los yacimientos petroleros. Posteriormente, con el fallido del golpe, la CIA y el Departamento de Estado norteamericano, las transnacionales mas ligadas a la dinastía Bush, la tecnocracia que tenía vínculos amplios con los Estados Unidos fue preparando el paro en calidad de deteriorar la economía venezolana

Luego del paro, en plena recuperación y contingencia, nace una PDVSA en sintonía con las líneas fundamentadas por el presidente Chávez, con una estructura financiera y administrativa que se encontraba por el suelo. Una vez “diseñada la nueva estructura” funcional de PDVSA, nace dentro de la misma el componente social bajo los criterios de la política social del gobierno bolivariano con profesionales conocedores del oficio en sus comienzos, algunos, expertos de la Universidad del Zulia, otros de INVEDECOR quienes acertaron a configurar una base conceptual socioantropológico adecuado a las exigencias de una sociedad globalizada con enclaves ideológicos que aún dominan el espacio social. Guiados por un deseo de lograr una PDVSA asociada a los preceptos constitucionales y a los vientos de cambios que se gestan en América Latina consecuencias de la demanda y las exigencias históricas de los tiempo, la industria estatal no ha sabido enfrentar la rigidez del devenir social por no saber y no estar aparejado con los nuevos conceptos que en materia social debe enfrentar. Las instituciones del estado aun se rigen por líneas dictadas por el mercado capitalista. PDVSA sigue siendo el reflejo de las políticas mundiales del mercado mundial, pese a los esfuerzos que el presidente Chávez ha manifestado y que ha materializado a través de las leyes que apoyan los esfuerzos de cambio.

La nueva estructura organizativa adecuado al enfoque social mas abierta al desarrollo de las comunidades, es decir: “PDVSA es de todos”

La Constitución de 1999 incorpora elementos que implican demandas de cambio, no solamente en la relación entre el estado, sino también entre los distintos ámbitos de la sociedad. Es necesario enfatizar que el tema del reconocimiento de los derechos sociales se presenta significativamente más amplio en este texto constitucional que lo establecido en la Constitución de 1961. El gran cambio está en la definición del modelo político de la nueva república como democrático-participativo y protagónico, escenario en el cual deberá construirse la corresponsabilidad entre los ciudadanos y el Estado.

Por mas de 40 años, a los venezolanos nos consideraron masas humanas incultas políticamente hablando y sin capacidad para gobernarnos por lo que se nos impuso un modelo representativo, donde sólo ejercíamos el acto político de sufragar cada cinco años, mientras que el acto político de gobernar lo ejecutaba el personaje de Miraflores como máximo representante del Ejecutivo, quien imponía macropolíticas foráneas por encima del clamor popular, y por sus representantes en el Congreso –que ahora se autocalifican de “coordinadores demócratas”– que las avalaban con pies y manos. Las instituciones del estado burgués eran distribuidas de acuerdo a las necesidades de la burguesía que imponían sus propias reglas del juego para sus beneficios,

“La consecuencia fue que, al entrar la revolución, ese rol que nos habían asignado sufrió un brusco cambio estructural, porque la Constitución Nacional, refrendada aquel 15 de diciembre de 1999 nos dio el don de la participación activa y protagónica no solo frente al Estado, sino frente a nuestra conducta ciudadana”.[vi]

Al surgir el nuevo paradigma político, establecida en la nueva Constitución Nacional, el modelo de participación adquiere un auge jamás visto en la historia venezolana. Nace una Venezuela más participativa y mas política, a pesar de que persevera la vieja cultura y el dominio de la dictadura de la información. Se comienza a desglosar las interpretaciones sobre el reto de la deuda social. Desde ese criterio se reflexiona sobre como interactuar con las víctimas de más de 40 años de democracia oligarquica.

Toda esta concepción se trazó en tres meses de discusión para configurar una estructura social de PDVSA, a partir del mes de junio de 2003, aun tratándose de resolver la situación financiera y laboral de la industria consecuencia del fatídico paro petrolero. Seguido de una estrategia para llevar adelante la fórmula que ayudara a darles respuestas a las demandas económicas a aquellas comunidades aledañas a los campos de explotación petrolera. Se abordaron temas sobre la cuestión cultural con la finalidad de crear una oficina, adscrita a la nueva gerencia de Desarrollo Social para el estudio e interpretación de la situación cultural de la pobreza que ha dominado la escena social en Venezuela desde la explotación petrolera en 1922.

Se trazó un mapa de acción social donde se incluyeron los conceptos que deben prevalecer y que nos ayudaron a someter a discusión el tema sociocultural, posteriormente una discusión previa a través de consultas con expertos, para el diseño estructural del área cultural y luego el diseño en si, es decir, se elaboró un mapa de ideas que nos facilitó reconstruir toda la conceptualización para la creación de una base teórica-conceptual para el montaje de la nueva gerencia social de PDVSA-Occidente, para que esta misma tuviera alcance sustantivo en las comunidades mas aledaña con un plan que se manifestara a través de la siembra petrolera.

Ese sería como parte del negocio social entre PDVSA y las comunidades. Partíamos del principio de que no se puede considerar una nueva gerencia social sino se tomara en cuenta el conocimiento de la cultura popular y la cultura de la pobreza. Todos estos aspectos fueron sometidos al Plan de Negocios de PDVSA 2003-2009 Y al Plan Nacional 2002-2007, lo que indica que no se estaba improvisando y que estábamos bajo los enfoques de las políticas sociales del gobierno nacional.

La planta de profesionales que laboran en la industria, preparados en nuestras universidades nacionales supuestamente para transformar el entorno y hacer de su gestión una gestión mas pública

 

Tal cual como lo afirma el colega Juan Pablo Mitré que los profesionales del componente social dentro de PDVSA, son considerados profesionales de segunda y las razones son muy obvias. Estos, en su mayoría han sabido asimilar muy bien las costumbres de la era postmoderna que hoy esta boga; asiduos visitantes a los grandes centros comerciales, excelentes consumidores, con un lenguaje no adecuado y condicionados culturalmente con variadas inclinaciones ambiguas que convierten su compromiso profesional en acción estéril y sin autonomía intelectual o como dice Herbert Marcuse que la actual sociedad industrial avanzada devora las capacidades intelectuales, “En esta sociedad, el aparato productivo tiende a hacerse totalitario en el grado en que determina, no solo las ocupaciones, aptitudes y actitudes socialmente necesarias, sino también las necesidades y aspiraciones individuales”[vii]

Todo trabajador que asume el compromiso deliberativo de transformar su entorno, debe llevar una carga de contenido político porque si pretendemos avanzar, de acuerdo a la teoría clásica marxista, hacia la transición del capitalismo al socialismo, debe, por lo tanto, estar bien informado y con una rica y sustanciosa carga de emotividad para combatir contra los estamentos del capitalismo. Vivimos un capitalismo que a pesar de su crisis “cíclica”, es un sistema avanzado tecnológicamente con sus tentáculos dominantes. Esto nos convierte en servidores de los amos por la debilidad de nuestra conciencia y la falta de conocimientos.

Este párrafo precedente nos indica que esa es la característica de un profesional mediocre, no porque haya sido “capacitado” en las aulas enciclopedistas de nuestras universidades, sino porque de esas mismas aulas han salido profesionales flojos que solo aspiran a obtener un título para lograr un puesto laboral tecnocrático. Esas conductas se han desbordado a lo largo de los casi siete años que ha tenido PDVSA en su planta administrativa, que ha convertido a nuestros profesionales en autómatas del ejercicio rutinario y pensadores sin orientación y vocación. Así es como podemos interpretar las propuestas de cambio desde una industria cuya cultura ha sido ranciamente tecnocrática.

Lo más triste de todo esto es que del fracaso de las universidades, nacen profesionales fracasados sin dirección u orientación. Estoy mencionando la aptitud y actitud, no de todos los profesionales, sino de a aquellos profesionales que forman parte del club de los fracasados y de aquellos que son un fracaso intelectual. Estamos escribiendo de la muerte del talento por encargo, desde los medios penetrantes de comunicación que han hecho de nuestros intelectuales en tontos serviles de la comunicación.

En PDVSA se ha aceptado el reto de asumir su responsabilidad de ser soporte para el cambio deseado, los resultados han sido muy escuetos y sus causas hay que buscarlas en su “filosofía social”, pero ¿de cual filosofía social nos estamos refiriendo? es decir, su sustento ideológico, ¿de cual sustento ideológico?, la metodología científica con la que se trabaja y la que permitirá insertarse en las comunidades para contribuir a una nueva economía más participativa y a una mejor política comunitaria que logre a consolidar la autonomía popular y la toma de decisiones, y también ¿cómo es esa metodología de inserción social a la que nos referimos?. El Plan Social de PDVSA es el contrato establecido y aceptado para con su entorno y dentro del negocio petrolero queda establecido asumir sus responsabilidad para ejercer su histórico convenio entre el petróleo y el pueblo. Ahora, y sobre esto, veamos las causas de su fracaso en el papel social que le ha correspondido asumir:


Los proyectos de desarrollo comunitario sin una plataforma teórica que la sustente y la capacitación que se debe incluir en su ejercicio profesional que los conduzca a reforzar el conocimiento sobre los derechos inherentes en la participación organizada, protagonismos sociales, establecidos en la Constitución y las Leyes.

He realizado un estudio sobre los indicadores de gestión en materia de “intervención social” a nivel de los programas y proyectos sociales que han salido publicados por las páginas del gobierno nacional y he corroborado la veracidad de los índices tanto a nivel de inserción o gestión como a nivel de los resultados. Estos índices de gestión y resultados, con las siglas IGR, nos informan que aun la vulnerabilidad tanto en la gestión de la industria en el nivel de inserción social es de alto relieve, debido a que los programas que entran en etapa de ejecución tienen una ruta confusa o a veces equivocada y olvidada muy rápidamente.

Del Plan Siembra Petrolera como foco de atención, se han desprendido un numero variado de programas que no llegan a su etapa de madurez. En primer lugar, cuando el profesor Hugo Moyer atendió a un llamado de la Gerencia General de PDVSA en occidente para que creara la nueva gerencia de Desarrollo Social como parte del programa Siembra Petrolera, se invitó a ilustres personajes del mundo académico, cultores de la región y destacados profesionales de las ciencias sociales, entre ellos Sociólogos, Antropólogos, Economistas, Historiadores, Geógrafos, etc., todos, conocedores del tema social y económico del estado Zulia. Primero se destacó la situación fronteriza de la región, luego se hablo de sus potencialidades y posteriormente de su situación humana y ecológica para luego desembocar en el diseño de una estructura que estuviera en sintonía con las demandas sociales de cuarenta años de desatención social.

Lamentablemente, la misma interdisciplinariedad como compromiso de apoyo, no caló en las características tecnocráticas de la empresa, se implantó una estructura controversial y recargada que a la larga fue sufriendo modificaciones hasta llegar a tal punto que la misma no se hizo efectiva para darle asistencia y apoyo a las comunidades aledañas a los campos petroleros. Para el año 2005, se discute el paradigma de la endogeneidad enfocado desde la perspectiva de Vázquez Barquero, Osvaldo Sunkel, y Sergio Boisier. En ese lapso de tiempo se escogieron los espacios y los proyectos para ensayar con la ejecución de los núcleos de desarrollo endógeno quienes tampoco se vieron materializados y que generaron grandes sumas de dinero que fueron desembolsados sin efectividad y sin perspectiva alguna, esto aparece reflejado en los IGR.

La nueva directiva de PDVSA, asume el compromiso corporativo de crear una estructura mas cónsona con las posibilidades académicas y atendiendo el rol de PDVSA en el impulso de desarrollo a través de la gota del petróleo. Se establece un nuevo diseño por disposición del enfoque Salto Adelante, que consiste en tomar las medidas necesarias para acabar con la pobreza y darles participación a las comunidades a través de los Consejos Comunales, bajo la premisa de los diez objetivos estratégicos propuestos por el presidente Chávez. Esa estructura bajo la figura de los Distritos Sociales, como estrategia para el desarrollo trató, sobremanera, atacar la situación compleja dejada por la falta de logros anteriores y por tener en su planta a profesionales pocos identificados con este proceso de cambio y poco capacitados en gestión social y financiera, tampoco caló en las demandas del pueblo.

Visto estos resultados pocos efectivos, nace otro esquema de inserción o “intervención social”, el plan o tarea PADRE (Plan Acelerado de Desarrollo Regional), un Plan para tapar la incapacidad de Corpozulia y de la innoperacia de las alcaldías. Retomado este Plan por PDVSA para generar el impulso de las Comunas Socialistas. Otro fracaso debido a los mismos fracasos de los antecedentes ya expuestos. Todavía el paradigma de la inserción a través del rescate de lo público, del contenido social, fundamentados en los derechos sociales esenciales para elevar la calidad de vida, aun no han sido bien estudiados, no se han revisado las fallas, no ha habido rectificación y se está dando el reimpulso sin considerar las dos anteriores.

Los espacios para las decisiones públicas no se manifiestan para lograr salir del atraso que muchos de los venezolanos viven. Todavía existen muchos puntos débiles que hay que discutir y evaluar. No existe el sustento, repito, de un enfoque filosófico para caracterizar el modelo de gestión que reúna la particularidad emergente del desarrollo social.

Es necesario partir de una unidad de gestión social o de un observatorio de gestión social donde se reúnan los trabajadores del área social para discutir y evaluar las posibilidades de cambios a través del saber colectivo, de las experiencias del pueblo para hacer, como dice Mario Bunge, de la filosofía, una filosofía social con contenido emergente e insurgente.

(*) Comunicadora Social y Dra. en Ciencias Sociales



[i] Lady M. Fonseca: “Epistemología de la investigación crítica”, Edit. Tropykos (UCV), 1997

[ii] Héctor Malavé Mata: “Rasgos históricos en la Formación del Subdesarrollo en Venezuela”, en “Venezuela una Economía Dependiente” varios autores. Fondo Editorial Salvador de la Plaza, Caracas 1970.

[iii] El 14 de julio de 1936, el diario caraqueño Ahora publicaba un artículo titulado "Sembrar el petróleo", del escritor venezolano Arturo Úslar Pietri, quien planteó la necesidad de redireccionar los recursos provenientes de la renta petrolera hacia el impulso del sector no petrolero de la economía nacional, con miras al desarrollo integral del país.

[iv] Luis E. Lander: “Insurrección de la Tecnocracia Petrolera”, en Revista “El Poder de los Expertos: Para comprender la Tecnocracia”, Centro de Estudios de la Empresa, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad del Zulia, 2006.

[v] Extracto del artículo titulado “Prisa por el golpe” Revista electrónica Rebelión, año 2002, autor: David Hernández Castro.

[vi]  La Red de Articulación Popular y su apoyo a los movimientos sociales en algunos barrios de Caracas. Mesas de aporte para el análisis sociopolítico, 2004.

[vii] Herbert Marcuse: “El Hombre Unidimensional. Ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada” 1967; p-p: 30



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Andrea Perozo Carmagno (*)


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