Si yo fuera Ministro de Energía Eléctrica

Hace algunos meses, me encontré, por casualidad, al Diputado Omar Osorio en el Aeropuerto Internacional Juan Pablo Pérez Alfonso, de El Vigía. La conversación se inició con el recuerdo de cuando él y mi hermana Elba militaban en el Movimiento Electoral del Pueblo, y yo me iniciaba en la lucha político-partidista, con la pasión de un joven estudiante universitario que aún creía que podría cambiar el mundo y lograr mayor justicia social para todos.

Hablamos sobre mi trabajo actual en CADAFE, e inmediatamente surgió el tema de la crisis del sistema eléctrico interconectado y yo le expuse que había venido advirtiendo sobre ello, y planteando soluciones, desde el mismo inicio del gobierno de Chávez; como prueba de lo afirmado, estaban mis artículos en la Internet, que aparecerían con sólo escribir mi nombre y agregarle “eléctricas”. El diputado me señaló su falta de tiempo para leerlos y sugirió un informe resumido sobre la problemática y sus posibles soluciones.

Procedí a elaborar el resumen solicitado y establecí sus orígenes en tres fuentes: externo internacional, externo nacional, e interno empresarial; indicando en cada uno de ellos la causa considerada como probable; al igual que su posible solución. Señalaba la necesidad de independizar a CORPOELEC de PDVSA; básicamente porque las prioridades para ambas empresas eran diferentes, al igual que la forma de enfocar cada problema y sus posibles soluciones.

Le envié el informe al Diputado, y “me senté a esperar”. Algunas semanas más tarde, me sorprendió una alocución presidencial en la cual Chávez anunciaba la creación del Ministerio de Energía Eléctrica (MENEL), al tiempo que le manifestaba al Ministro Rafael Ramírez que con ello “lo aliviaría” de una de las muchas responsabilidades que le había asignado.

Tan rápido como las circunstancias lo permitieron, me comuniqué con el Diputado Osorio y le pregunté en que medida mi informe había contribuido con la creación del Ministerio; no se si lo dijo por entusiasmarme, cuando afirmó que “¡bastante!”.

Le interrogué si en el alto gobierno se sabía que yo era el proponente y me respondió que fue enviado de manera impersonal. Insistí en preguntar si podía seguir colaborando, porque había diseñado un conjunto de planillas que permitirían evaluar las empresas eléctricas del estado y, a partir de estos análisis, establecer un fundamento para su recuperación; me respondió que habría que esperar la designación del nuevo Ministro.

Los acontecimientos se desarrollaron con la rapidez política que significa la ocupación de los nuevos cargos creados y en un santiamén el Ministro Rodríguez anunció la integración de comisiones mixtas de expertos extranjeros con venezolanos, para analizar la crisis eléctrica interna. Entre tanto, había publicado un conjunto de sugerencias para reducir el consumo eléctrico; antes de que el gobierno señalara esta necesidad.

La sorpresa fue triple: primero, porque la creación de las comisiones indica que al Ministro no le han informado que el sistema eléctrico interconectado venezolano está perfectamente estudiado; segundo, porque por la alta calidad de lo profesionales venezolanos en el área eléctrica, no se requiere de asesores externos que terminarán corroborando los informes existentes, como casi siempre ocurre; tercero, porque las soluciones están planteadas y el problema existe sólo porque no se han atendido estos planteamientos.

Como muestra de la calidad del estudio sobre el sistema eléctrico venezolano, la Universidad de los Andes posee un Centro de Cálculo capaz de simular su comportamiento en cualquier circunstancia y determinar los puntos más convenientes para instalar la generación, o construir líneas de transmisión. Otras universidades e instituciones venezolanas también poseen estudios similares y complementarios; sólo se requiere someterlos a evaluación por una comisión de especialistas que no, necesariamente, provenga del exterior.

Si algo estamos necesitando, son equipos de medición y pruebas en el área eléctrica; pero, insisto, abundan los profesionales venezolanos capaces de operarlos. Brasil, por ejemplo, fabrica estos equipos con tecnología alemana, francesa y estadounidense, que nunca les serán, transferidas. Presumo que la traerán para ayudarnos; una vez que descubran la causa del apagón nacional que los afectó. Mientras ellos llegan a “evaluar nuestros planteamientos” y corroborar que estamos en lo cierto, empezaría por confiar en las soluciones planteadas por los profesionales venezolanos; ¡si yo fuera Ministro de Energía Eléctrica!


luiserangel@hotmail.com


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Luis Rangel


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