Cruda realidad para PDVSA

En estos tiempos la crudeza es insignia de nuevos caminos.

Aun cuando las nuevas generaciones seguirán gozando de mucho petróleo producto de nuestras incansables reservas no es menos cierto que desde ahora necesitamos definir en que debemos invertir y poner a producir inversiones provenientes tras la histórica holgura de reservas y los movimientos de su negocio. En esto las ideas vendrán desde la prospectiva en geopolítica la cual irá indicándonos hacia dónde debemos ir.

La sola presencia de negociaciones con petróleo inmediatamente genera acuerdos y abren infinitas oportunidades para Venezuela como país productor y si de allí vamos a la diversificación para su venta pues con esos recursos producidos debe crearse un fondo para propiciar con países aliados y con quienes se conviertan en compradores la construcción de equipos y repuestos necesarios para nuestra industria petrolera y esto garantice el paso ininterrumpido de sus cuotas.

También es perentorio una mirada crítica con la cual podamos diagnosticar hacia donde irá el mundo en los años posteriores a la pandemia del Covid, pues los conflictos que van a desatarse por el control del petróleo nos dejarán abismados, casi al borde de un precipicio.

A pesar de tantos avances en las áreas del confort mundial, sin embargo, aún no han podido fabricarse suficientes vacunas contra el Covid y que puede pasarle a Venezuela si llegan a desatarse otras epidemias.

Entonces, inmediatamente hay que reflexionar si estos futuros escenarios pueden volver a sorprender a Venezuela e irnos ligero a tomar medidas, porque también será bueno reflexionar sobre el escenario que llegará más pronto de lo esperado y tiene que ver con la indetenible alza de los precios del barril de petróleo y de toda su cadena de derivados.

Debemos reflexionar y tomar medidas para cuando el precio del barril sobrepase los tres dígitos. Acaso pensamos seguir en el mismo modelo de despilfarro y de súper país rentístico. No creo necesario volver a repetir esa gravísima situación.

Mientras el planeta sufre la ausencia de las necesarias dosis para combatir la pandemia, en paralelo una minoría mundial va haciéndose millonaria y esto dejará en manos de ellos las futuras patentes de los nuevos productos a consumir y utilizar en la larga etapa post pandemia.

Quienes se van a quedar con más recursos serán aquellos a los cuales los pobres del planeta buscarán para que los protejan. Será irónico, pero lamentablemente ese es el anuncio, por eso Venezuela debe utilizar otra estrategia y fortalecer más que nunca acuerdos con naciones aliadas. En pocas palabras vamos indeteniblemente hacia un mundo más hostil y poderoso.

Y si este mundo que describimos decide movilizarse en vehículos eléctricos los paneles solares que necesite la población para su transporte lo van a construir los ricos del Covid. Lo que decidan lo tienen en sus manos las corporaciones.

Cuidado, pues sin saberlo ni darnos cuenta la mayoría del planeta está entrando en el desarrollo de un proyecto manejado por quienes hoy están luchando por la extinción de la raza humana a través de guerras, epidemias y esto se hace a través del control de sus recursos. Estamos en presencia de una raza empresarial y corrupta que bien podríamos identificarlos como los neocolonizadores o peor aún los neoglobalistas.

Y si la norteamericana Revista Time anda diciendo que la guerra del futuro será por agua pues todo está más claro, allí están los puntos a desarrollar por la agenda globalista mundial.

Gran parte de este arrebato está tras la agenda mundial, la cual va a estar en manos de la neo-ultra derecha la cual se hace acompañar por neofascistas los cuales atacan directamente a Venezuela para hacerse del control de su petróleo.

Por eso necesitamos descubrir y fabricar lo más que podamos en cuanto a tecnología propia para la industria petrolera nuestra e intercambiar aportes y conocimientos con los países aliados, pues alimentar las refinerías en los próximos años significa pensar desde ya en mantenerlas en lo referente a sus materias primas, más daños, fatigas y de donde vamos a sacar y a sustituir sus repuestos, equipos, entre otros. Hay que desarrollar conciencia de cuerpo dentro de PDVSA o volveremos a cometer los mismos errores.

Y lo cierto es que el consumo de petróleo tras cada década va en aumento junto a la población mundial y al crecimiento global del número de vehículos y esto debemos advertirlo y desarrollar parte del producto faltante.

En medio de este dantesco escenario debemos presentarnos al planeta como los impulsores en la defensa del cuido de la especie humana, cosa que a muchos se les ha olvidado. Son miles de millones los que encarcelados están en este convulso planeta.

Pero este comportamiento del crecimiento del número de habitantes más el incremento del parque automotor y el suministro a través de la explotación de petróleo no es nuevo y él mismo va en un acelerado aumento.

Para el año 1955 los habitantes del planeta estaban sobre los dos mil ochocientos millones. El número de vehículos eran cincuenta y cinco millones y la demanda de petróleo era tan solo diez millones de barriles al día.

Pasando al año 1962 el planeta fue rebasado por tres mil cien millones de habitantes. Unos ciento treinta millones de autos y ya se consumían veinticinco millones de barriles de petróleo al día.

Para el año 1971 el globo fue sorprendido con más de tres mil setecientos millones de seres humanos. Se movía con doscientos cincuenta millones de vehículos. Y comenzaban a consumirse cincuenta millones de barriles de este mismo petróleo.

Para 1995 la población alcanzaba mundialmente la cifra récord de cinco mil setecientos millones. El número de vehículos ascendía a unos cuatrocientos vehículos. Y se consumían diariamente setenta y cinco millones de barriles de petróleo.

Pero para septiembre del año 2010 comenzó el quiebre pues el planeta llegó a siete mil millones de habitantes, a quinientos treinta millones de vehículos y alcanzó un consumo diario de noventa millones de barriles de petróleo.

Ahora el colapso mundial se aprecia a partir del 2021 pues el número de habitantes superan los siete mil ochocientos millones. El número de vehículos es superior a mil quinientos millones de unidades. Para marzo del 2020 la demanda diaria de crudo estaba en ciento veinte millones de barriles diarios. Un año después se ha estabilizado en noventa y nueve millones al día. EN MENOS DE SESENTA Y CINCO AÑOS EL PLANETA SE HA TRIPLICADO.

Ahora y cómo cambiamos esto, como lo revertimos. Si hablamos de energía a qué otra podemos ir. Se decía que la independencia global sería a partir del 2020 y este año se ha presentado como un estruendoso desastre y ahora los indicadores del consumo del petróleo se han extendido a no menos del año 2050. Mientras otros especialistas indican que debemos esperar a no menos de un siglo más. Esto le indica a Venezuela que debemos tener confianza en el futuro del petróleo por muchas décadas más.

Pero en Venezuela hay que entender que no es malo tener la radiografía de los principales países productores: independencia tecnológica, mercados, inversiones, socios, rutas, conflictos a los cuales se enfrentan o integran, inversiones, áreas a desarrollar, inventiva, creación, pruebas, alianzas, porque en medio de toda esa jugada también hay un espacio para nuestro país.

PDVSA ha vivido en poco tiempo todo un proceso que merece ser sacado como una gran experiencia. La experiencia está vivida. Que nos queda ahora, proponer, cambiar, impulsar, activar, irremediablemente incorporarnos a una propuesta propia y acompañar otras similares de las naciones aliadas.

Todo esto son sinónimos que sin congestión ni liderazgo se pudieran dar. La industria difícilmente podría ser privatizada, habría que modificar la CRBV. Por eso la nueva mirada geo-gerencial o geográfica y de gerencia está en el liderazgo que construya nuestra independencia de tecnología criolla.

Pero con quien y como. Con nuestros socios: China, India, Irán y Rusia y otros más. Con ellos debemos activar refinerías y podremos hacer colocaciones y establecer rutas. Pero debemos con nuestros equipos, talentos, experiencia y profesionalismo poder construir en Venezuela el mayor y mejor tipo de piezas necesarias para nuestra industria.

Y es obligante crear un nuevo modelo gerencial de sustitución y mantenimiento, fórmula que está en estos tres conceptos para que logremos funcionar: gerencia, sustitución y mantenimiento. En esas tres cosas debemos ser verdaderamente audaces y comedidos.

Hasta más pronto…



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Miguel Jaimes

Politólogo, Magister Scientiae en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Gerenciales. Director del Diplomado en Geopolítica del Petróleo. Sitios webs; https://www.geopoliticapetrolera.com y https://www.lamucuy.com.ve

 venezuela01@gmail.com      @migueljaimes2

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