Una Revolución docente (II)

Los fines del concejo educativo en la revolución docente, tratados en el primer artículo serán: dispersión, descentralización, interpenetración en la comunidad, administración autónoma, y ruptura con el rígido sistema de programación y agrupación.

Cuando se logren estos objetivos, cualquier parecido con la educación anterior será pura coincidencia. La revolución docente en cuanto a las materias, en vez de presumir que todas se enseñan por alguna razón, deberían invertir en la premisa, que nada debería incluirse en los programas sin estar plenamente justificado con vista al cambio socialista. Si esto significa expurgar una parte sustancial, o toda, de la actual programación formal, debe hacerse igualmente.

Esto no debe interpretarse como una educación comunista o socialista, como se pretende desinformar o como un alegato en pro de la destrucción total de la democracia educativa. Ninguna educación es capitalista o comunista, la adquisición del conocimiento permite la reflexión sobre la diversidad de temas, para garantizar la supervivencia de la sociedad. Dentro de este contexto es falso que se pretenda cambiar la educación al comunismo, lo que si se realiza es el cambio en la educación, y que esta sea apropiada a los valores de nuestra cultura y práctica del sistema que persigue, el interés de remediar necesidades. Ni tampoco quiere decir que el cambio en la educación pueda prescindir de enseñanzas fundamentales como la lectura, la escritura y las matemáticas; lo que quiero decir es que millones de niños se ven actualmente obligados a perder valiosas horas de su vida, rumiando materias de mala gana, cuya futura utilidad es sumamente dudosa. Nadie sostiene siquiera que tengan utilidad práctica actual. ¿Deberían seguir empleando horas de estudio en historia española?, ¿es necesario que todos estudien algebra?, ¿es necesario que se les siga diciendo que los EE.UU. es el país de la oportunidad?, ¿o que es la única potencia del mundo?.

¿No le sería mas útil estudiar calculo de probabilidades?, ¿lógica, filosofía, historia local o estética?, ¿comunicación masiva o turismo?. Cuando un muchacho de 12 años o 15 pregunta a un adulto si realmente esas materias del sistema actual, le han servido en el transcurso de sus vidas, la respuesta son casi siempre evasivas; la razón es sencilla. Este sistema educativo de asignaturas es una vana reminiscencia del pasado, ejemplo ¿Por qué se tiene que organizar la enseñanza alrededor de materias fijas?, como la real academia de la lengua, por ejemplo en detrimento del Quechua idioma oficial de nuestros indígenas, ¿Por qué no hacerlo alrededor de las fases del ciclo vital humano?, el nacimiento, la infancia, el matrimonio, la carrera, la jubilación, la muerte, o respecto a problemas sociales actuales, o de importantes tecnologías del pasado, del presente y del futuro para la humanidad. Los actuales métodos y cursos, su división estancadas, no se fundan en conceptos bien meditados de la necesidades humanas contemporáneas. Y menos aun en la comprensión del cambio al socialismo con equidad, oportunidad por igual, y con conocimiento para no seguir permitiendo que exista libertad separada de clases, con las típicas discriminaciones o racismos desde la escuela.

Otro cambio profundo con las medidas a tomar, es parar la inercia en la lucha entre colegios, universidades públicas y privadas, tamaña tontería, en ese nivel de estudio la conciencia permite ya, conocer que no es cuestión de universidad pagada o libre, para despuntar en el conocimiento. Lo que pasa es que todas ellas, están empeñadas en aumentar cada año las matriculas, pensiones y el presupuesto de salarios, argumentando que el plantel esta ubicado en tal o cual sitio, y que pertenece a curas, monjas o no y, según eso es para tal o cual clase social.

Este nuevo sistema sugiere además la unificación de las escuelas y colegios. Así los jóvenes tendrán mayores oportunidades para elegir lo que quieran aprender con responsabilidad, para si y la sociedad, también se evitara que el rígido reglamento de esos colegios, reflejen a su vez exigencias sociales y vocaciones políticas de una sociedad que se extingue.

Para poner al día la educación, la revolución tendrá que evitar que las autoridades de esos colegios, escuelas y universidades, pretendan “mejorar la enseñanza del ingles, las matemáticas, la historia norteamericana o la europea”, ya que hasta ahora esa es la publicidad que venden esas instituciones al padre de familia, es pura publicidad educativa. En realidad las variaciones entre un colegio y otro, en enseñanza son mínimas. En educación los intentos aislados de modernización no sirven. Se requiere una visión sistemática de todo el problema. La revolución educativa no puede diseñar una sola nueva metodología permanente, sino cursos temporales para su valoración y renovación, cuando los tiempos así lo exijan. Igual de importante es el equilibrio entre la unificación y la variedad del sistema educativo, ya que la diversidad llevada a extremos podrían conducir a una sociedad negativa, donde la falta de referencia originaria problemas en la comunicación, en las mismas clases sociales como en la actualidad. La clave esta en saber distinguir entre datos y conocimientos prácticos actualizados.

La educación tiene que estar a la par con la sociedad que se pretende construir. Esta sociedad se esta igualando, más aun, por muy afinada que sea la predicción, nunca podremos profetizar los movimientos exactos de la misma. Pero en estas nuevas sociedades, en las que las personas cambian continuamente de empleo, de lugar de residencia, de lazos sociales, de relaciones afectivas, la familia moderna es de cuatro padres, en donde los bebes ya mismo nacen hablando, los niños probetas están a la orden de las solicitudes de matrimonios estériles, concede enorme importancia una educación actualizada y eficaz.

Por tanto las escuelas del mañana y sus estudiantes tienen que aprender a rechazar los viejos hábitos. En una palabra tienen que aprender. Es vital que esta revolución añada una importante y nueva dimensión en la enseñanza cultural. Enseñando a los estudiantes cómo tienen que aprender a olvidar y volver a aprender. La nueva educación debe enseñar cómo clasificar y reclasificar la información, cómo comprobar su veracidad, cómo cambiar las categorías de ser necesario, cómo pasar de lo concreto a lo abstracto y viceversa, cómo enseñarse así mismo. El analfabeto del mañana no será el hombre que no sabe leer, sino el que no ha aprendido la manera de aprender.

Los maestros y los padres tienen que aprender a reconocer el factor “transitorio” para atender con atención lo que dicen los jóvenes y, ciertos aspectos de su comportamiento enigmático y superficial; se harán de pronto comprensibles. Muchos de ellos por ejemplo, consideran al sexo como una manera “rápida de llegar a conocer a alguien”. En vez de ver el asunto sexual, algo derivado de un proceso de establecimiento de relaciones, lo consideran con razón o sin ella, un atajo hacia una más profunda comprensión humana. El mismo deseo de acelerar una amistad contribuye a ampliar sus conocimientos en técnicas psicológicas tales cómo, adiestramiento de la sensibilidad, juegos no verbales y todo el conjunto de fenómenos de dinámicas grupales; su afición a la vida comunitaria expresa un sentido subyacente de soledad y de incapacidad para abrirse a los demás. Así sus actividades hacen que se establezcan contactos psicológicos, sin conocerse previamente. Las relaciones son deliberadamente efímeras, para pretender intensificar las relaciones afectivas. Al acelerar el paso de personas por nuestras vidas damos menos tiempo al desarrollo de la confianza, a la maduración de la amistad, por lo tanto cabe dudar de la eficacia de estas técnicas experimentales para destruir el recelo y la reserva. Pero mientras no se deduzcan la rapidez de los cambios tecnológicos y humanos, la educación debe ayudar al joven y al adulto a aceptar la falta de amistades profundas, a aceptar la soledad y la desconfianza, a menos que encuentra nuevas manera de acelerar la formación de la amistad real, construyendo otra cultura generacional.

La educación tendrá que enseñarnos a establecer relaciones, con el conocimiento profundo del verdadero socialismo.

Con la cuestión de los valores y cuando más críticos se vuelve el análisis de los valores, menos dispuestos están los colegios, los maestros y los padres a enfrentarse con ellos. Millones de jóvenes con el actual sistema y sus modelos de educación buscan erráticos caminos hacia el futuro, rebotando de un lugar a otro sin dirección. En esas sociedad neoliberales donde los valores de clases son estables, no se discute el derecho de la igualdad con voto, porque las generaciones maduras ya asumieron el control y la educación se preocupa de la inculcación de valores morales de doble vía, lo cual significa traducido par la experiencia, la seducción o la imposición por la fuerza a los jóvenes de los sistemas de valores de los viejos. Y cuando la ola de la revolución llego, conmovió la antigua estructura de valores y, las nuevas condiciones reclaman valores nuevos. Los educadores, lo padres, la iglesia, lo burgueses dieron marcha atrás para gritar valores y principios racistas discriminatorios que hicieron de esa educación valores culturales. La educación se aferro a la retórica de la formación del carácter, se desentendieron de la idea misma de formación de valores engañándose a si mismos al decirse que los valores no eran de su incumbencia y que estos pertenecían a la iglesia y a los padres. Esa educación escolar y familiar sigue presentándose como libre de valores. Las ideas, los sucesos y los fenómenos son despojados de todo valor, desnudados de toda realidad moral.

Peor aun son millones de jóvenes que pasaron sin ser obligados, ni una sola vez, a buscar las contradicciones en sus propios sistemas de valores o a examinar los objetivos, o si quiera a discutir sinceramente con los adultos sobre sexo, política, religión, la iglesia, las fuerzas armadas, reflexiones que ayudan a poner en grado eficiente sus valores. Los estudiantes pasan precipitadamente de una clase a otra, los maestros, bueno, los maestros son cada vez mas remotos. Nada podía a ver sido mejor calculado por el sistema globalizado, para dar a los pueblos, a la sociedad y a la familia, una mayor inseguridad sobre sus propios fines, para hacerlos incapaces de tomar dediciones efectivas en condiciones de dependencia y miseria humana extremas.

Mientras le educación no enseñe los conocimientos para identificar y aclarar, si no para solventar los conflictos en sus propios sistemas de valores, nuestras escuelas seguirán produciendo hombres y mujeres mentalmente esclavos, para sostener el subdesarrollo, fin que persiguen las oligarquias.

Analicen ustedes como 400 años después de su muerte, siguen descubriendo pruebas que apoyan la visión de Cervantes, de la psicología de adaptación a los nuevos sistemas sociales, según la cual el que esta avisado esta armado. La educación es el conocimiento para la acción.


rcpuma061@yahoo.com



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Raúl Crespo


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