Con alpargatas no se puede ir a la escuela

Hace trece años, escribí un artículo donde criticaba la prohibición del uso de alpargatas en las instituciones educativas venezolanas (ver: https://www.aporrea.org/educacion/a65103.html). Pasado casi una década y media esa prohibición se mantine. Después de dos años de pandemia por la COVID-19, de políticas económicas no tan acertadas y de varios años de bloqueo ilegal y criminal, la economía del país ha llegado a niveles de deterioro no experimentados por nuestra población en los últimos dos siglos. La educación es uno de los sectores más castigados por esta combinación de factores. Y, como siempre, los sectores de la población menos favorecidos, con menos ventajas y beneficios es el que más sufre todas las consecuencias. En particular, es ese sector de la población, incluyendo a la clase trabajadora, el que se ha visto más perjudicado con los cambios introducidos en la educación en especial debido a la pandemia de la COVID-19. A pesa de la complicada situación el gobierno decidió llamar a clases presenciales a partir de este mes en todos los niveles y modalidades de nuestro sistema educativo. No voy entrar aquí en consideraciones en torno a la conveniencia o no del llamado de retorno a las clases presenciales. Solo haré referencia a un aspecto, que para algunos puede ser insignificante, de las regulaciones impuestas por el ministerio con competencia en materia de educación básica para el regreso a clases.

El gobierno nacional publicó un decreto N° 4.600, en Gaceta Oficial N°42.231 de fecha 11 de octubre de 2021, mediante el cual se exonera a los consumidores del pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y a los comerciantes del Impuesto Sobre La Renta (ISLR) para la compra y venta de uniformes y útiles escolares. En dicho decreto está incluida la lista de útiles escolares exonerados, entre estos se encuentran: calzado casual niño, calzado casual niña y calzado deportivo unisex. Con la publicación de este decreto se reafirma la prohibición del uso de alpargatas en las instituciones educativas de todo el país.

¿Cómo han sido vistas las alpargatas en tiempos de la Revolución Bolivariana? En julio de 2002, en el acto de inauguración del centro integral de danza, el Presidente Chávez afirmó que:

"Si los ministros y el presidente tenemos que andar en franelita blanca (camiseta), en alpargatas, porque no hay dinero ni para comprar un par de zapatos, pues tendremos que andar en eso, o andar en bicicletas o en burro" (fuente: https://www.eluniverso.com/2002/07/30/0001/14/9856F6EAA0D64DE29087B36D91C01D00.html/)

Esta afirmación la hizo el Presidente en el contexto de un drástico recorte de los ingresos del país, para enfatizar la importancia de mantener la inversión en educación y cultura aún en tiempos de crisis económica. En este discurso el significado de las alpargatas es de un calzado para quienes viven en situación de pobreza, de restricciones económicas.

El propio Presidente Chávez fue víctima de la discriminación cuando niño por ir al colegio con alpargatas viejas.

"Fue el primer día que Hugo fue al colegio. No lo dejaron entrar. Llevaba unas alpargatitas viejas, las únicas que tenía. La abuela lloraba y lloraba porque no le alcanzaban los dineros para comprarle zapatos. Daba dolor ver a aquella mujer, tan fuerte con la vida, penar de aquel modo. No sé cómo hizo para comprar otras alpargatas y así el chamo pudo volver al colegio. Sus padres ganaban unos 300 bolívares al mes. Muy poquito. Con eso tenían que alimentar a los cuatro hijos y ayudar a Rosa." (Fuente: Elizalde y Baéz, Chávez Nuestro)

Sin embargo, según este relato, luego si lo dejaron entrar a clases con unas alpargatas nuevas. Aunque nuevas, seguían siendo un calzado de pobres, de quienes no tenían recursos suficientes para comprar zapatos. Y en este relato, el uso de alpargatas es utilizado como recurso literario para resaltar el estado de precariedad económica en el que creció el pequeño Hugo.

Muchas veces oímos al Presidente Chávez decir, palabras más, palabras menos: "Compren alpargatas, que lo que viene es joropo". Esta es una expresión muy común en los llanos venezolanos, la cual significa que hay que prepararse lo mejor posible para el reto que se avecina. En este caso la alpargata es concebida como la indumentaria más apropiada, digamos indispensable, para el baile del joropo. De allí su uso metafórico, proveerse de los pertrechos adecuados para hacer frente a lo que viene.

Tenemos así pues un doble significado de la alpargata, como elemento indispensable de la cultura y como indicador de la pobreza. Combinados estos significados, sería pues uno de los símbolos de la cultura del pobre.

En la concepción burguesa de la educación, hay que mantener la pobreza fuera de la escuela. "Ese no se ha sacado el rancho de la cabeza", es una expresión de uso común para referirse al que mantiene hábitos estereotipados atribuidos a los pobres. Un de los papeles de la escuela sería precisamente sacarle el rancho de la cabeza a los estudiantes. Pero esto no se queda en las ideas, también hay que eliminar del ámbito de la escuela la materialidad de la pobreza, su expresión material en vestidos, calzados, cortes de cabello, etc.

Uno de los elementos culturales de la pobreza que se le prohíbe legalmente su entrada a la escuela es la alpargata. No importa donde el niño viva, igual da que viva en las riberas del Orinoco, por los lados de los médanos (en Apure o Falcón), en el territorio de la Guajira o en los Ándes, tiene que ir a la escuela con calzado escolar negro. Porque el pobre no puede entrar a la escuela vestido de pobre, es más, tiene que dejar su andar de pobre, su ropa de pobre, su hablar de pobre, sus sentimientos de pobre afuera de la escuela. Deberíamos, por lo menos, seguir el ejemplo de las maestras del pequeño Hugo quienes lo dejaron entrar a clases con sus alpargatas nuevas.



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Julio Mosquera


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