El Prof. Aristóbulo Istúriz o el maestro como político

En lo personal y como simple docente de aula de 1° a 6° Grado de Educación Primaria en el área rural del estado Lara (caseríos El Hato de Baragua, parroquia Xaguas, 1995-1997; y caserío La Unión, 1997-2005, parroquia San Miguel, municipio Urdaneta) y después como docente universitario (UPEL-IPB, 2005 al presente) interesado en la "cosa pública", que es tradición griega, nos enteramos del accionar político-educativo, como suele suceder con las personalidades públicas, de quien era el Prof. Aristóbulo Istúriz-Almeida (Caracas, 1946-2021); esto es, a través de las frecuentes comparecencias suyas en los medios de comunicación social, principalmente audiovisuales. Así "conocimos de buen saber", para decirlo al modo del filósofo venezolano-español J. D. García-Bacca, del recientemente fallecido maestro y político. En particular recordamos sus espacios televisivos: "Blanco y negro", con Carlos Blanco, por Globovisión, "Dando y dando", por VTV, otro programa en Vive tv, creemos.

En realidad, como alumnos del instituto Pedagógico de Barquisimeto en el marco de un Congreso de Historia Regional y Local en Caracas, probablemente hacia 1993, pudimos conversar con quien para entonces era alcalde de Caracas o más bien entrevistarlo, en su calidad de Profesor de Historia y Geografía; esa vez, si no recordamos mal, las preguntas giraron en torno a los procesos de descentralización política en el país; también recordamos lo accesible que fue y su disposición a conversar con los estudiantes. Posteriormente, cuando fue candidato a presidir la Central de Trabajadores de Venezuela, CTV (o algo así), tal vez por el año 2000 (¿?) en la tradicional "Casa del Maestro", de la Av. Venezuela con calle 26 de la ciudad de Barquisimeto, volvimos a oírlo in persona.

Mientras esperábamos que empezara su intervención le recordamos el referido evento académico de Caracas; cuestión que celebró efusivamente y también accedió a contarnos algunas anécdotas de su vida e historia privada, todo contado con una gracia hilarante que hizo a muchos echar las tripas por tanta risa que les provocara. Así, refirió que había cursado una o dos maestrías en educación, pero sólo la escolaridad; pues el activismo político no le deba el tiempo y la tranquilidad para elaborar el Trabajo Final de Grado, hizo también varias especializaciones en educación y nos animó a seguir estudiando a los jóvenes docentes que estábamos ahí; también recreó la vez que le robaron la cartera en Maicao, o Cúcuta, área de Colombia, donde la gente solía visitar con fines de comprar ropa.

Su esposa y que le había advertido: "Ten cuidado, que por ahí se aposta mucho carterista, pillos y timadores"; "qué va, ¿robarme a mí?, ¿que soy de un barrio caraqueño? Tuve necesidad de ir al baño, chico, y mientras orino tengo la mano en la cartera metida en el bolcillo del pantalón, atrás; pero al salir, a penas en la puerta, me vuelvo a tocar porque no siento la cartera: Chico, ya no la tenía ¡Me la habían sacado… no sé cómo! ¡Qué fenómeno ¡"

Ya en otro evento académico realizado en el siempre hermoso y gran auditorio Magdalena Siegas de López del Instituto Pedagógico de Barquisimeto en los agitados años de 2002 o 2005 (¿?), no recordamos bien en realidad, aunque sí su inédita propuesta acerca de un asunto harto polémico, tanto así que fue altamente comentada inmediatamente en ciertos círculos académicos y políticos. Con el auditorio completamente lleno de profesores de todos los niveles y modalidades, estudiantes y las autoridades nacionales de la UPEL en pleno, encabezada por el rector de entonces, Prof. Marín, antiguo condiscípulo de Aristóbulo, quien fungía nada menos que como ministro de educación del presidente Hugo Chávez, propuso palabras más, palabras menos, que esta universidad asumiera de manera efectiva su rol de asesora del Estado Venezolano en materia de educación.

La leyenda urbana sugiere que pocos entendieron semejante propuesta, otros que las autoridades sí comprendieron perfectamente la implicación que ello suponía y dizque "montaron tienda aparte"; también hay quien dice que uno de los acuerdos alcanzados fue la apertura del turno nocturno para recibir estudiantes regulares, porque fue tal la explosión de la matrícula que hubo un turno de 7 de la mañana a una de la tarde, luego otro hasta las 6 e inmediatamente un tercero hasta las 10 de la noche.

También que, en las amplias instalaciones del Instituto Pedagógico de Barquisimeto, sedes del Este y el Oeste, diera cabida a los estudiantes de las misiones; hubo entonces un ambiente tenso, acusaciones de parte y parte, opositores y chavistas; ese campus universitario estuvo marcado por un vago temor de que esta universidad fuera intervenida, incluso que se desprendiera de la sede rectoral nacional y se constituyera en una universidad local; aunque las fuerzas políticas afectas al "proceso" no tuvieron suficiente capacidad para conducir la nueva reforma universitaria; ni tampoco el apoyo del ministerio, cuya filosofía de la educación fundamentada en la noción del Estado Docente no supo implementar, al menos en la educación universitaria; como no fuera el paralelismo de las misiones, luego los programas alma mater para la formación del talento humano, por el que muchos docentes universitarios jóvenes cursaron estudios de doctorado con becas en el ámbito nacional o en el extranjero, estudios que algunos no concluyeron, sino que tuvieron que volveros a cursar en universidades privadas asentadas en Barquisimeto, por ejemplo.

En la comunidad estudiantil todo fue confusión y anarquía; grupos estudiantiles bastante distanciados de los libros, las ideas, la cultura científica y humanística, sino promotores del activismo político y la violencia, además presuntamente vinculados a lo que cierta literatura sociológica da en llamar "lumpen", sectores marginales y delincuentes, se tomaron las calles y la universidad para sí; esta en particular y cualquier otra del país; aquí agredieron autoridades, empleados y profesores, se agredieron entre ellos mismos e impusieron el terror. La zozobra, ¿por qué uno y otros olvidaron la naturaleza de la educación? Esto es, fundamento de la civilidad. No tuvieron maestros de la política, maestros de juventudes, ni tampoco la paciencia de unir las letras, la ciencia y la filosofía, si no que semejantes al Asterión del cuento de Jorge Luis Borges, se perdieron en el laberinto del minotauro.

En semejante maremágnum a veces el maestro Aristóbulo intercedía y a través de los medios de comunicación aclarando conceptos, zanjando discusiones, hablaba acerca de los planos teleológicos, axiológicos, epistemológicos y políticos involucrados en los procesos pedagógicos y didácticos; por ejemplo, la noción del continuo humano en el aprendizaje, su integralidad, de las implicaciones psicológicas y biológicas; por ejemplo, cuando dijo que se requerían de los elementos proteico-calóricos: las tres papas, chico, el salario integral del docente, su protección social; luego, también recordamos que algunas de esas ideas fueron plasmadas por su mano en el prólogo que escribiera en la reedición de un capítulo de la obra El Estado y la educación en América Latina, del Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa, importante teórico de la educación y la pedagogía, de quien el "Negro Aristóbulo", como le decíamos nosotros, como si lo conociéramos de toda la vida, se sentía su discípulo.

Hasta su último ejercicio como ministro de educación lo admiramos mucho, nos decepcionó, cuando su figura pareció desdibujarse de manera increíble; ya no hablaba de la educación ni de la seguridad social de los docentes, cuya suerte pareció no importarle; sustituyó en esa cartera al sociólogo Elías Jaua, quien nunca habrá dado clases en una escuela, pero fue por todos reconocido su esfuerzo por atender el talento humano del ministerio de educación.

A penas dijo algo del proyecto Cada familia una escuela, Istúriz estaba como molesto con toda esa situación de la calidad de vida del docente, con eso de los sueldos tan precarios, nos dijo recientemente uno de nuestros hermanos, Hilario, al darnos la noticia de la desaparición física del dilecto discípulo del maestro L. B. Prieto-Figueroa. Venezuela está económicamente quebrada, nos dijo también, por eso ustedes ya no ganan nada. Ahora Maduro ha hecho un enroque: nombra al Prof. Eduardo Piñate para llenar el vacío dejado, otro viejo docente de aula. ¿Continuidad o ruptura? Si don Aristóbulo fue negro y negra su última gestión, este nuevo jefe de la educación nacional, en cambio, es un tipo gris, ¿qué se puede esperar?

Bueno, aprobó in extremis un nuevo salario mínimo: 7 millones de bolívares y los docentes alcanzan ganar entre uno, dos o tres salarios mínimos, según el nivel o categoría; ¡a buen platal!... Por otra parte, dizque está en puertas la firma de una nueva contratación colectiva del magisterio, cuestión que piden las tradicionales federaciones gremiales, alguno de cuyos gremios seguramente pertenecieron uno u otro ministro cuando acusaban a gobiernos de la cuarta república lo maula que eran; ahora Maduro, según propias palabras, hace maromas o de tripas corazones con el precario presupuesto de la nación.

Pocos docentes comprenden cabalmente semejante situación, incluyéndonos, ¿podrá transformarse semejante situación de manera pronta y oportuna con la cooperación de todos los sectores sociales? En ese sentido, hay que reconocer finalmente que Istúriz fue siempre una figura dialogante y propositivo, porque recordando una obra de su maestro L. B. Prieto-Figueroa, nunca fue un maestro eunuco político; todo lo contrario, siempre tomó posiciones, resumido en su grito de guerra: ¡Viva la Patria!

Una actitud ya vieja en él, como cuando como alcalde de Caracas en 1993 declaró a Andrés Galarraga Hijo Ilustre de la Ciudad, porque El Gato había ganado el título de bateo de La Liga Nacional con un promedio de 370 puntos (Rockies de Colorado), al respecto comenta el periodista Humberto Acosta que Aristóbulo Istúriz bromeó de la siguiente manera:

"Les presento al Gigante Verde" (el pelotero profesional Andrés Galarrag cuya estatura es cercana a los 2 metros, vestía un elegante traje verde), exclamó Aristóbulo Istúriz, y el despacho del alcalde de Caracas volvió a estremecerse con los flashes de los fotógrafos, "Ustedes dicen que sólo me tomo fotos con Irene Sáez. Bueno, aquí estoy con Andrés Galarraga, un caraqueño que está enseñando a todos los venezolanos a retomar los valores perdidos en los últimos años" (Humberto Acosta: "El gato con Humberto Acosta". Fondo Editorial Cárdenas-Lares. Caracas. 1997. P. 223); y cerraba su comentario con esta exageración pedagógica: "Creo que a Andrés deberíamos colocarlo en una especie de vidriera", agregó el alcalde. "Una vidriera donde todos podamos verlo como un ejemplo que necesitamos en estos momentos", esto es, poner en alto el gentilicio venezolano (ob cit., p. 235).



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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