"Ministro: ¡Pague…!" o el dilema de la universidad venezolana

I

Al momento de saludar a dos de mis alumnas a las puertas de nuestro centro de trabajo y para ser más descriptivo: "la puertecita de atrás" del Instituto Pedagógico de Barquisimeto, sede del oeste, Av. Los Horcones, que antes estaba cubierta de una preciosa enredadera que el tiempo y el descuido han devastado y es contraria o está ubicada en sentido opuesto a la hermosa puerta de vidrio que da al estacionamiento. Sino que es por donde "entran los pobres", según la chanza. Allí mismo tropezamos también con uno de los colegas que, nada más vernos, indica o eso suponemos, que ha leído una nota nuestra anterior. Pero lo hace de una manera bastante original, diciéndonos: "¡Ministro, pague!". Y de seguidas pasa a nuestro lado riendo de buena gana.

En esa entrega comentábamos que no entendíamos los alcances de una declaración del actual encargado del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, MPPEUCT, quien además es Vicepresidente de la República para el Área Social, Li. (Msc)., Jorge Arreaza Monserrat; quien a la salida de una reunión del Consejo Nacional de Universidades, CNU, afirmaba recientemente que el presupuesto de las universidades en Venezuela este año había aumentado en más del 100% (169%) en relación al año 2015 y que había destinado casi 300 millones de Bs para cubrir los gastos de los llamados "Cursos Intensivos" (o de nivelación y avance) desarrollados en el mes de agosto (Últimas Noticias, Caracas, 28 de septiembre de 2016, p. 3).

Nos preguntábamos en relación a tales cifras: ¿cómo es eso? ¿Si aún no se les ha pagado a los trabajadores universitarios y nuestras universidades están cada vez más necesitadas de una adecuada dotación? ¿El descuido es de quién? ¿De las autoridades ministeriales, la OPSU o rectores, decanos y jefes de personal? La tesis de otro colega es que no se ha transferido el recurso financiero a las universidades, ya lo harán. Estamos con un gobierno responsable que, como se dice hace de tripas corazones ("Paciencia y más paciencia, trabajo y más trabajo para que tengamos patria", Simón Bolívar, dixit).

II

En efecto, nuestras universidades no dan sino tristeza. ¿Cómo pensarán desarrollar un país en ciencia, tecnología, producción agroalimentaria, industrial, artes, humanidades y en ciudanía con centros de educación superior en tan precarias condiciones? Al final de este texto, citando al intelectual liberal venezolano Arturo Uslar Pietri sostener que no es posible.

En realidad eso ha sido siempre un gran dilema en Venezuela, ¿quién lo duda? Pero los líderes políticos, sociales y académicos actuales tienen la obligación de arbitrar soluciones, buscando la cooperación de todos, al respecto el teórico Peter M. Sange (1992) en "La Quinta Disciplina" (Granica. Barcelona) usa la metáfora de alineamiento para describir que al identificar objetivos estratégicos comunes todos los miembros de la organización se movilizan para alcanzarlos. Se requiere para ello proactividad, señalando que:

"La perspectiva sistémica nos dice que debemos buscar más allá de los errores individuales o la mala suerte para comprender los problemas importantes. Debemos mirar más allá de las personalidades y los acontecimientos. Debemos examinar las estructuras que modelan los actos individuales y crean las condiciones que posibilitan cierto tipo de acontecimientos…" (p. 57).

Al menos a quien esto escribe, la anterior cita constituye un llamado de atención en el campo metodológico, ya que la estructura física de la mayoría de los centros de estudios superiores, como antes se decía (que a decir verdad antes resplandecían y hoy tal vez no sea muchos lo que se requiere para devolverle su antiguo esplendor, dice uno, quien sabe) obedece a problemas estructurales y modelos mentales de interpretación de la realidad; las universidades en estos últimos años, lustros o décadas padecen cierto estrés, frente al nuevo modelo político e institucional impulsado por la Revolución Bolivariana a las que la mayoría de estas casas de estudio ofrecen resistencia, hacen parte de un entorno altamente politizado; eso no ha redundado sino en cuestiones estériles. Así sus campus son, física y simbólicamente, un erial, conformado de una vegetación arbustiva áspera y rala, dando la impresión de ser un rastrojo. Una tierra baldía, digamos, donde alguna vez se cultivara algo, frutos varios o tubérculos y también conocimiento y cultura; pero que se ha abandonado. Que si a ver vamos, pues se pudieran recuperar, digamos, en parte mediante los famosos cultivos urbanos y hacer verdaderamente docencia, investigación y extensión. (Bueno, es un decir, que nadie se ofenda).

Pero ni siquiera eso. La universidad en Venezuela parece ir a la deriva, sobre todo por la desatención en el campo presupuestario y dotación, según se oye decir (ver programa "¿Agoniza el sector universitario?", PROMAR TV, Barquisimeto, viernes 07 y 14 de octubre de 2016). Pero conviene destacar que la principal de las autoridades en educación universitaria en Venezuela acota que el Gobierno Bolivariano hace denodados esfuerzos para acompañar la formación académica universitaria de la juventud:

"… en comparación al año pasado, a esta fecha se entregaron a las casas de estudios Bs 73 mil 359 millones, y precisó que en las vacaciones escolares se hicieron cursos intensivos de actualización de asignaturas. Con una inversión de casi Bs 300 millones se realizaron los cursos, debatimos también sobre el Sistema Nacional de Ingreso, el cual hasta el día de hoy tiene 222 mil 999 compatriotas inscritos; viene un nuevo ingreso de más de 54 mil estudiantes en el mes de noviembre; estos serán asignados para el primer período del año 2017, manifestó" (Últimas Noticias, Caracas, de septiembre de 2016, p. 3).

No dudemos de ello. Pero esos bachilleres tendrán que tener sus proveedurías estudiantiles, ¿no? Esto es, comedor, transporte, servicio médico, cirugía, hospitalización y maternidad de forma regular, ¿cómo va a hacer con eso el Gobierno Bolivariano con barril de petróleo por encima de los 30 dólares? ¿Con los impuestos internos? Porque hasta ahora tanto las proveedurías estudiantiles como el irrisorio sueldo de los trabajadores universitarios, el particular sus docentes e investigadores, constituye un grave hándicap y un muy arduo esfuerzo de cooperación no logrado en lo que va de la Revolución Bolivariana. Pero eso será el gran reto, ¿quién dijo miedo?

¿Se esperará que en 2017 se vaya superando la terrible situación? Porque hasta el lapso académico 2016-I la mayoría de nuestros alumnos tienen que llevar sus viandas de comida al medio día, que hacer recordar a los obreros de las fábricas de la vieja Zona Industrial I de Barquisimeto o andar pasando hambre, literalmente, "Como ratón en ferretería", comentan.

La estamos pasando mal, no sólo los estudiantes, también los profesores, obreros y empleados. Iba estos días comiéndome unos cambures que vi muy tentadores cerca del campus a eso de la una de la tarde y Asdrúbal, un pana administrativo siempre jocoso a pesar de la situación, me grita: "¿Epa, Luís, ese es el almuerzo?"… "Hasta regresar a la casa", hube de responderle, sin faltar a la verdad.

III

Pero volvamos al tema central de esta nota. ("¡Ministro, pague!"). Pues, el Instituto Pedagógico de Barquisimeto, el Vicerrectorado de la UNEXPO, la UCLA, la Universidad Territorial del estado Lara, UPTAEB, que se sepa, ofrecieron "Cursos Intensivos" durante el mes de agosto 2016. Pero lo novedoso es que años atrás solían ser cancelados al término de los mismos. Es decir, en las primeras semanas del mes de septiembre, ello bajo la modalidad de pago de los es estudiantes; pago que a mediados y lo que iba de los lustros del siglo XXI, cancelaban la cosa fifty-fifty: la mitad de los créditos los pagaba el estudiante y la otra mitad el Gobierno (¿O el Estado?, ya que según un amigo la gente suele confundir Gobierno y Estado). Hasta que el año en curso la OPSU (¿Gobierno o Estado?) asumió todos los gastos. (O que prometió que los asumiría, porque hasta ahora como diría "El Inquieto Anacobero", Daniel Santos: "Yo no he visto a linda, parece mentirá/ tantas esperanzas que en su amor cifré"…).

Pues, ¡oh sorpresa! El ministro de educación universitaria (será por sus muchas ocupaciones que debe atender) o su correlato, la OPSU (que realiza unas cuantas medidas de contraloría y/supervisión ¿rendición de cuentas?) no ha cancelado los estipendios al trabajador universitario, que con tanto gusto realizara sus labores: profesorado, personal administrativo y obrero que, de haber sabido esto, seguramente lo habría pensado bien. Si tomar sus merecidas vacaciones o sacrificar ese mes y medio por realizar un servicio cuya remuneración no ve en lo inmediato. ¿O será esto parte de una iniciativa de trabajo voluntario? No estaría tampoco mal, digo que aclaren eso, ello a fin de no cifrar ninguna esperanza en tales funciones docentes, administrativas y de servicio. El ministro Jorge Arreaza, tiene la palabra. "Que hable cloro…", como dicen por ahí.

Recientemente nos ha dicho uno de los compañeros administrativos que por "fuentes orales" (vulgar rumor) se enteró que sería en noviembre de 2016, si acaso, que la OPSU "bajaría" eso tales 300 millones de bolívares que hablara el ministro Arreaza para las universitarias y se cancelaría ese trabajo efectuado; por lo que cabe concluir que este flamante funcionario ha perdido toda credibilidad, al menos para quien esto escribe. Que por demás nunca ha sido "Santo de su devoción", pero ese es otro asunto.

O cabe también la hipótesis que alguien, en alguna otra instancia corporativa, bien de su propio ministerio, de la OPSU o de las universidades, le está tomando el pelo. O, como se dice, le están mamando el gallo. Echándole la burra para el monte. Han retenido esos tales recursos, uno no sabe. Hay que darle el beneficio de la duda. Porque, ¿cómo es que anuncia muy orondo y circunspecto que ha destinado tantos recursos para esos tales "cursos vacacionales" y luego nadie lo ha visto hacer efectivo? ¿Misterios de la ciencia? Para recordar al Profesor Lupa.

Finalmente, conviene decir que es increíble cómo en una instancia ministerial no entienda un asunto básico en el talento humano de las organizaciones. Ese asunto es la motivación y la compensación por el esfuerzo realizado, que puede ser monetaria o de reconocimiento social. Al contrario, parecieran actuar deliberadamente con fines de crear desazón y descontento, percibido en irónico saludo del compañero profesor; quien además es alguien no suele ocuparse de estos asuntos prácticos-reivindicativos sino que se dedica a producir sólo textos académicos. Pero entendí por esta y otras interacciones dialógicas que, como reflexiona J. R. Román (1995) en su obra "Motivando a nuestra gente" (Editorial Vida) que el trabajador universitario quiere recibir a tiempo su retribución económica derivada de su trabajo; que lo considera una cuestión moral fundamental al dar sentido a su vida. ¡Y no es poca cosa!

¿Pragmáticos? El estipendio económico viene a ser una circunstancia externa, es verdad, pero es que parafraseando al citado autor, las cosas materiales han sido nuestra motivación inmediata al realizar nuestras labores. Porque en lo concreto necesitamos satisfacer las necesidades básicas, alimentación, protección, seguridad y afecto, entre otras, para decirlo así recordando al reconocido psicólogo norteamericano Abrahán Maslow,; es lo que se quiere en lo inmediato, aunque paralelamente se le pueden agregar otros aspectos, que no son menores, como los objetivos trascendentes de autorrealización personal a través de un trabajo motivador.

El actual ministro de educación universitaria (ciencia y tecnología) Jorge Arreaza Monserrat, hasta ahora no ha sabido "explotar" la energía y el potencial que tiene dentro de sí toda la universidad venezolana lo que sería una forma de "utilizarlo" al servicio del desarrollo del país a través de la educación, la ciencia y la tecnología; tornando al sector universitario más "competitivo". ¿Despertar ese "gigante dormido" que habita en el campus universitario requiere un cambio de dirección en la conducción del sector universitario? Tendrán que hacerlo por imperativo de la historia. ¿Una revolución dentro de la Revolución Bolivariana?

Un primer paso viene a ser lograr la satisfacción de su talento humano a través de su adecuada remuneración. Lo otro sería asignar un adecuado presupuesto a las casas de estudio, pero exigiendo cuantas claras, eso sí. Aunque transversalmente hay que superar un asunto que no es menor, la desconfianza del gobierno a las universidades y de éstas al gobierno ¿Cuándo se podrá superar semejante conflicto? Deberá ser pronto. Pero eso parece mucho pedir. Lo concreto, como dijera el colega y más simple es pedir: ¡Ministro, pague!

NOTA BENE:

Por cierto, cuando por estos días se ha puesto en el tapete el asunto del presupuesto nacional de 2017, que fue presentado no en la auto aniquilada (¿?) Asamblea Nacional, como Chacumbele, ya que dizque entró en desacato. Sino en los espacios públicos ¿Parlamento Comunal? (A mundo la Comuna de París) y en el TSJ, pero cabría preguntar: ¿el presidente Maduro y sus colaboradores, ministros, habrán pensado cómo atender los requerimientos de la universidad venezolana? ¿Seguirá acudiendo al eterno expediente que para superar los "huecos" del presupuesto deficitario del sector se complementarán con los famosos créditos adicionales?

Como se dijo anteriormente, el 07 y 14 de octubre de 2016, un canal de tv regional ofreció un programa titulado periodísticamente: ¿AGONIZA EL SECTOR UNIVERSITARIO? (Que al parecer va a ser una serie de antología, PROMAR Televisión, viernes: 7 y 30 a 8 y 30 pm). Aunque los académicos sean opositores, aunque eso no afloró allí propiamente, pero uno supone, el Decano de Ciencias Veterinarias de la UCLA, así como otros investigadores y estudiantes del Decanato de Ciencias de la Salud (Medicina y Enfermería), mostraron que la precariedad en que realizan sus labores de docencia es impresionante; no tienen los equipos y la dotación necesaria para cumplir decentemente su labor, (aquello lo que da es tristeza) y argumentan que no repercute directamente en la calidad de la formación académica sólo por el esfuerzo de la comunidad universitaria inmediata que colabora en lo que puede pero hay cuestiones que no pueden alcanzar superar. Pero es indudable que se ha retrocedido en cuanto a la relevancia y pertinencia científica-técnica de la formación científica impartida. Solo por mística de su profesorado, dicen los estudiantes es que logran superar tantas dificultades. ¿Quién dijo que en nuestras universidades no hay talento, experticia científica- técnica y compromiso?

No faltará quien diga que en nuestras universidades hay dispersión de recursos y hasta corrupción, que ciertas partidas no se ejecutan, que los servicios de transporte y comedor, así como seguramente en otras áreas se han transmutado en jugosos negocios para ciertos grupos de poder, aunque no aportan datos concretos o denuncias bien sustentadas. Mientras tanto, los universitarios honestos y comprometidos con su labor pasan la dentera, como se dice. Pues otros al parecer son quienes se comen las naranjas y demás jugosas frutos del Estado-Nación.

Como se ha podido advertir este no es un texto académico, ello aunque su asunto central fue precisamente la academia universitaria, que a mí, simple docente de aula, preocupa sobremanera. Arturo Uslar Pietri, como ya habíamos anunciado que citaríamos, en un texto de 1962, ("La universidad y el país"), acota en su último párrafo lo siguiente:

"La universidad y el destino nacional están indisolublemente unidos. Si yo tuviera la facultad de hacerlo pondría a la puerta de cada uno de nuestros institutos superiores, este simple letrero para la meditación diaria de estudiantes y profesores: ‘Con una universidad de segunda clase no se puede hacer un país de primera clase’." (En: Uslar Pietri, A. (2008). "Educar para Venezuela". Los libros El Nacional. Caracas. P. 49-61).



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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