¡Bájenme de este desnalgue!

En estos días leí una crónica en 15 y último de Yanuba León, que finalizaba con esta frase, atribuida al personaje al que supuestamente era entrevistado, y donde se refería a sus expectativas con respecto a lo que puede hacer la Asamblea Nacional Constituyente frente al este mega peo económico: "Quisiera que detuvieran este desnalgue, perdona que lo diga así, pero quisiera que vinieran y cerraran este local (se refería al comercio donde laboraba y donde unos "emprendedores" le robaban la propina que los clientes le dejaban por punto, recuerden, no hay efectivo), que cerraran todo esto y se llevaran a un gentío con los ganchos, así me quedara sin chamba, yo resolvería como he hecho siempre. Pero bueno, me quedo con mi aumento del 30% y a llorar pal valle".

La crónica se refería a lo que probablemente muchos venezolanos vivimos hoy en día: la terrible incertidumbre de ignorar si mañana te alcanzará el sueldito que nunca alcanza, así el gobierno te lo aumente 60%.

Quienes tienen tiempo y revisan un poco los índices de escasez e inflación en los últimos 5 años, podrán encontrar que los productos con mayor dificultad y mayor rata de ascenso son alimentos y medicinas; el día de hoy son todos los productos, todo lo comercialmente comprable, todo lo industrialmente fabricable.

Esta situación evidente tiene sus responsables; el primero a la vista es el gobierno y vaya que lo es; muchos errores podrían achacársele con algún grado de razón en el manejo de la economía venezolana; pero cuando veo que el dólar ya superó el techo de los 50 mil Bs sin explicación lógica posible, cuando me entero que a un bacahaquero hijo de puta de como Lorenzo Mendoza, el mismo gobierno le otorga 100 millones de dólares para que PRODUZCA y su harina transgénica sigue sin aparecer, cuando la ONU dictamina que en la Goajira Colombiana hay una crisis humanitaria por la elevada tasa de mortalidad (especialmente infantil), causada por el hambre, cuando a un montón de catalanes pendejos les caen a coñazos defendiendo la pantomima pseudo independentista de un cobarde que huye a Bélgica, cuando el presidente de México da paseos con un reconocido NARCOTRAFICANTE o bien, cuando en Argentina desaparecen y asesinan a un activista social y el mismo comienza a ser criminalizado sin piedad, Y NINGÚN MEDIO NI INSTITUCIÓN DE ESOS "OCCIDENTALES" DICEN O CONDENA NADA de esto, sino que siguen tratando de aplastarnos a los venezolanos con las malditas sanciones suplicadas por una clase política inepta y cobarde, bien cabe preguntarse: de verdad el bigotón tendrá la culpa de todo? Estaremos los venezolanos como pueblo cagándola?

No voy a caer en la tentación simplista de hacer una apología en defensa del presidente Nicolás Maduro, el bien grandecito que está y puede defenderse solo (y en los últimos meses lo ha hecho muy bien, sorprendentemente bien), en todo caso la preocupación es por preservar este proceso de cambios (con todas sus contradicciones, retrocesos e inconsecuencias) sin que la "magia" que siempre lo ha caracterizado se pierda.

Tal vez hay una batalla que todos estamos dando sin que muchos se den cuenta: la batalla del aguante. Cuanto podrá durar? Es impredecible, como podrá terminar? Creo que también es difícil de adivinar.

Sin embargo, y apartando un poco esa épica medio balurda (que los escuálidos saben muy bien dramatizar con sus frasecitas mariconas de "dioses con sus tiempos perfectos" y "lados correctos de la historia", nosotros, los chavistas, también apelamos a nuestra propia palabrería, solo que lo hacemos recurriendo a nuestra propia historia, o vamos a olvidar aquello de "Rondón no ha peleado todavía"?) en la cual cada grupo político cae; no debemos olvidar que esa "batalla del aguante" nos permitió no solo sorprender al mundo con dos demostraciones cívicas en las que dirimimos nuestras diferencias con votos, sino que además, terminaron por darse cuenta de que no somos derrotables tan fácilmente, por eso siguen intentando rendirnos a través de una vía que resulta mucho más barata e incluso efectiva para unos tiempos donde las invasiones militares se verían muy mal (aunque el camarada Trump igual la asomó): doblegarnos por hambre, por desesperación, por desesperanza.

Cuanto puede durar ese "aguante"?, no lo sé, soy consciente de que ese otro lugar común escuaca de "el que se cansa pierde" no es válido en el chavismo: aquí sí nos cansamos, protestamos, murmuramos, nos arrechamos, hacemos una pausa para caernos a birras y pataleamos, aunque últimamente veo que regresamos a la trinchera; quizá porque nos hemos dado cuenta que hay razones históricas para seguir en ella, por más que no pueda comprar azúcar, arroz, pañales, un interior o pantaletas: subestimar al chavismo y al pueblo venezolano como sujeto político consciente de su papel les ha costado caro, y hasta ahora hemos dado la talla. Ojalá sigamos dándola….



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Neftalí Reyes


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