Aunque mantiene el respaldo del presidente Donald Trump, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, enfrenta una creciente presión política tras una serie de hechos vinculados al accionar de fuerzas federales durante la represión contra inmigrantes en Minnesota —entre ellos los asesinatos de Renee Good y Alex Pretti—, que han generado rechazo tanto en sectores demócratas como republicanos.
Las críticas se intensificaron luego del asesinato del enfermero Alex Pretti, de 37 años, quien murió baleado por agentes de la Patrulla Fronteriza en Mineápolis, un caso que ha desatado indignación pública y cuestionamientos institucionales sobre el uso de la fuerza y las políticas migratorias del actual Gobierno.
La senadora republicana Lisa Murkowski declaró que “probablemente es hora de que Noem renuncie”, y sugirió que el presidente Trump debe reconsiderar su permanencia en el cargo. “Creo que el presidente necesita considerar a quién tiene en el cargo de secretaria de Seguridad Nacional”, afirmó.
También criticó duramente a Noem por calificar a Pretti como un “terrorista doméstico”, pese a que se trataba de un trabajador sanitario del hospital de veteranos de Mineápolis. “Debe rendir cuentas por el caos y algunas de las tragedias que hemos visto”, sostuvo.
En la misma línea, el senador republicano Thom Tillis expresó abiertamente su falta de confianza en la funcionaria: “No. En absoluto. Creo que debería irse”, respondió al ser consultado por la prensa en el Capitolio.
Otros legisladores del Partido Republicano han manifestado su preocupación por las tácticas represivas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el incremento de operativos con resultados fatales.
There must be a thorough and impartial investigation into yesterday’s Minneapolis shooting, which is the basic standard that law enforcement and the American people expect following any officer-involved shooting. For this specific incident, that requires cooperation and…
— Senator Thom Tillis (@SenThomTillis) January 25, 2026
Desde la oposición, el líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, anunció que su bancada avanzará con un proceso de juicio político si la Casa Blanca no destituye a Noem.
“Kristi Noem debe ser despedida de inmediato o iniciaremos un proceso de juicio político en la Cámara de Representantes”, declaró Jeffries. “Podemos hacerlo por las buenas o por las malas”, añadió.
Donald Trump must fire Kristi Noem immediately.
Or Democrats will initiate impeachment proceedings against her in the House.
We can do this the easy way or the hard way. pic.twitter.com/8ul9jytx1h
— Hakeem Jeffries (@RepJeffries) January 27, 2026
El congresista demócrata Robin Kelly, de Illinois, presentó formalmente una resolución de impeachment el pasado 14 de enero, tras otro episodio fatal ocurrido en Minneapolis, donde Renee Good fue asesinada por un agente del ICE.
Hasta este martes, más de 160 de los 213 legisladores demócratas de la Cámara Baja habían firmado la iniciativa para impulsar el proceso.
Para que prospere el juicio político se requiere una mayoría simple en la Cámara de Representantes, lo que obligaría a que al menos tres republicanos voten junto a los demócratas, un escenario que, por ahora, se considera poco probable.
Incluso si la iniciativa avanza en la Cámara Baja, enfrentaría mayores obstáculos en el Senado, dominado por el Partido Republicano, donde se necesitaría una mayoría calificada de dos tercios para destituir formalmente a la funcionaria.
En medio de la controversia, Trump defendió públicamente a Noem, asegurando que está haciendo un “muy buen trabajo”. Además, arremetió contra los senadores Murkowski y Tillis, a quienes calificó como “perdedores” y “terribles senadores” en declaraciones ofrecidas a medios locales.
La crisis política se desarrolla en un contexto de creciente movilización social. La noche del martes, la congresista demócrata por Minnesota, Ilhan Omar, fue agredida durante un acto público mientras exigía la disolución del ICE y la renuncia inmediata de Noem. Horas antes, Trump había injuriado a la congresista musulmana y de origen somalí, quien se ha convertido en una diana de los ataques de aquel.
El hecho reavivó el debate nacional sobre la militarización de la política migratoria, el uso excesivo de la fuerza por parte de agencias federales y el impacto humanitario de las operaciones de seguridad interna.