Trabajadores despedidos masivamente

Ganarse el pan nuestro de cada día, no es la misericordia o piedad de los gobernadores y alcaldes que a duras penas lograron el voto de sus adeptos que profesan antipatía, odio atroz contra todo lo que sea percibido como afecto al chavismo, al bolivarianismo, socialismo, "comunismo", revolución, cambios sociales, democracia participativa, igualdades, libertad y justicia.

Qué fácil es gritar consignas democráticas, instigar valiéndose de los medios audiovisuales, radiales e impresos, lanzando improperios y llamando a la violencia para destronar a las autoridades que el pueblo a través del voto ha elegido democráticamente. Es una contradicción alarmante que profesan estos sectores, sus actuaciones y comportamientos no reflejan la solidez y madurez de conductas mentales para una sociedad que busca por todos los medios la verdadera filosofía democrática; los insultos, la agresión, bañar en sangre de animales los símbolos patrios, dar golpes, quemar carros, incendiar los bosques y paremos de contar las atrocidades que son condenables por quienes profesamos la paz, el libre pensamiento y el intercambio de ideas, sin ínfulas de pensamiento único.

Si han sido capaces de tantos desmanes públicos, no es extraño que estén arremetiendo contra los trabajadores en organismos públicos a donde recién llegan y echan a la calle sin piedad a miles de asalariados, paradójico, muy en contra de sus promesas electorales, llama la atención que ¨socialcristianos¨, ¨socialdemócratas¨ y todos los mini partidos que les respaldan y que antaño eran antagónicos y ahora cayaperos contra el PSUV, caigan en semejantes abusos contra los TRABAJADORES, suponemos que infieren que estos son desafectos a sus ideologías dominantes y alienantes.

Lo que aquí asentamos es producto de reflexiones y de informaciones que muchos medios impresos insertan en titulares dando cuenta de los despidos de trabajadores, la violencia callejera y hasta de aquella que se comete en las sombras. Diario Los Andes de San Cristóbal titulaba hace días sobre unos 800 trabajadores de la educación del Estado, Panorama informaba de los miles de despedidos de la Alcaldía de Maracaibo, Diario Vea de Caracas se hacía eco de los despidos de la Gobernación de Miranda y la Alcaldía Mayor, en Carabobo y otros estados donde ganaron alcaldías, las persecuciones contra el olor a chavismo han sido patéticas, además de las misiones y programas educativos que también han sido perseguidos.

Que yo sepa el gobierno de Chávez cuando llegó no botó a los afectos de los partidos del puntofijismo, salvo las excepciones que contemplan las leyes en relación a altos funcionarios de confianza y aquellos que por razones de libre albedrio no aceptaron trabajar en el nuevo gobierno, miles de ejemplos de que en la Administración Pública trabajan chavistas y no chavistas, los funcionarios de carrera que les fueron respetados sus derechos legales, y hasta en cargos nuevos ingresaron centenares de empleados sin exigírseles afiliación política, por eso vemos a los llamados infiltrados que trabajan sin mayores dificultades. Por supuesto que sabemos que hay altos funcionarios que actúan al margen legal, cuando exigen condición política o cuando conminan a funcionarios que no comulgan con el gobierno a participar en marchas o actos políticos, conozco algunos casos aislados, pero sucede, no es conveniente, ya que son actos que en vez de atraer, alejan.

Lamentablemente suceden un sin número de abusos contra la masa trabajadora por la ausencia de un sindicalismo puro, que sus luchas sean por la clase trabajadora sin discriminaciones de ninguna naturaleza, trabajadores en general de la empresa privada y pública durante décadas han demostrado poco interés por sus luchas sindicales, entendidas estas no solamente en procura de reivindicaciones económicas, sino que las mismas sean la base de la verdadera filosofía sindical: luchas por la educación, sueldos y salarios justos, igualdad de derechos, salud, deportes, cultura, esparcimiento, horas de trabajo, guarderías, comedores, utilidades, aguinaldos, periódicos sindicales, foros y formación sindical y por encima la necesidad de una LEY DEL TRABAJO ÚNICA PARA TODOS LOS TRABAJADORES SIN DISCRIMINACIONES y que el sindicalismo o como se le llame tenga la amplitud para proteger a todo el que trabaja, el término o calificativo sería para todo el mundo TRABAJADOR, pues hasta ahora, hay obreros, peones, amas de casa, conserjes, doctores, educadores, profesionales y técnicos de muchas especializaciones que valen para los clasificadores de cargos por lógica, pero no debería ser para dividir a la clase trabajadora, sé que existen pruritos sociales muy arraigados que no ha permitido a la clase trabajadora como un todo, unirse para luchar juntos por sus derechos laborales, hay un gran abismo que no ha permitido esta unidad, en mis años de luchador sindical en las década del sesenta y sucesivas, logramos fundar un sindicato al margen de todos esos vicios y paralelo a la CTV, tuvo acogida, pero más temprano que tarde las líneas del sindicalismo partidista agrupado en las central hegemónica nos dividió y minimizó nuestros verdaderos objetivos de lucha. En el camino quedó nuestro esfuerzo, los empleados y obreros fueron llamados al botón por los partidos gobernantes.

Van diez años de gobierno bolivariano y aun el movimiento sindical no ha logrado unificarse para ser una fuerza de la clase trabajadora y estar preparada contra las arbitrariedades de patronos, tanto de la empresa privada como pública, he ahí la razón por la que ha sido botados a mansalva los trabajadores contratados y hostigan a los fijos para que dejen los cargos a quienes se identifican con los nuevos patronos. Son estas y muchas razones por la que los trabajadores no tienen estabilidad laboral, siempre ingresar personal bajo figuras de contratos u otras formas acostumbradas es un mecanismo que debe ser limitado por la ley.

Ayer en la Plaza Caracas en una gran concentración de trabajadores que se juramentaron por el ¨SI¨, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, llamó a la clase obrera y sus líderes a la toma de conciencia revolucionaria, distanciarse del viejo sindicalismo, lochero, corrupto y corruptor de trabajadores a fortalecer la UNIDAD y el SOCIALISMO.

Interpretamos ese llamado al despertar de la clase trabajadora que no acaba de desprenderse de un sindicalismo que divide, discrimina, no se concentra en sus postulados altruistas de lo que realmente pudiera ser un sindicalismo, a la altura, de defensa, de luchas sociales, apartado de aquel que logró imponerse a la fuerza contra la verdadera doctrina sindical y en las últimas décadas del siglo pasado, era arropado por los partidos políticos que gobernaron y atrajeron para sí a la dirigencia y trabajadores a fin de no permitirles la plena libertad sindical y de conciencia.

Entendemos el llamado presidencial a un verdadero despertar sindical, no para caer nuevamente bajo las directrices de la nueva concepción política de la revolución, se puede pertenecer a un partido siendo líder sindical o trabajador, pero con libertad de conciencia y ubicando la lucha sindical al servicio de todas las corrientes, esto no fue posible en los cuarenta años de la cuarta República. Viví en carne propia la imposibilidad de crear un movimiento sindical puro, que este fuera cátedra para empleados y obreros, aprendizaje de leyes, conocedor de derechos pero también de deberes.

Consolidar un movimiento sindical que logre borrar la imagen negativa que todavía prevalece entre obreros, empleados, profesionales, técnicos, imagen que se arrastra por miles de errores, persecuciones, discriminaciones y distanciamiento de clases y la carencia de una buena cultura de relaciones humanas, donde se pueda entender que todos somos humanos e iguales, que por el dinero, el cargo, la profesión, el nivel jerárquico, nadie tiene derecho a desairar a las mayorías que generalmente son subalternos. Es este un mal que nos aqueja en todos los frentes de trabajo, un virus aun latente, que ha ido mermando, es verdad; sin embargo sigue perturbando la organización sindical, gremial, de asociación y la empresa privada y pública, hacen poco por propender a que todo se haga por el bienestar colectivo. El día en que se aparten los pruritos sociales, en que unos se creen más que los otros, mientras predomine la prepotencia o soberbia, los intereses y otras lacras sociales, entonces habrá una sociedad con una verdadera unidad psicológica, se interpretarán los derechos y los deberes, sin desigualdades.

saguete@gmail.com


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Teodoro Guerrero Salas


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