El 27-F de 1989

Caminito de Guarenas...donde encontró su ¡Caracazo!

Una vieja guaracha popular pegajosa decía: “caminito de Guarenas donde encontré la novia mía, María Luisa la morena, la mujer que yo quería...caminito, ¡de Guarenas!...que se me fue, ¡de Guarenas!. Algo similar le sucedió a Carlos Andrés Pérez en 1989; quien, creyendo mantener el “amor” de un pueblo que lo retornó a la Presidencia, aprovechó la situación de enamoramiento, para sacar “su carta bajo la manga” con un paquete de medidas macroeconómicas que ahogarían al pueblo. Encontrándose el caminito de Guarenas a Caracas en una rebelión popular llamada ¡Caracazo!,

Este amor se perdió a los pocos días de lo que se llamó “la coronación de CAP”, ocurrida en el Teatro Teresa Carreño, ante innumerables invitados nacionales, internacionales y Presidentes del mundo. La popularidad que midió CAP, la midió al mismo tiempo el Fondo Monetario Internacional, organismo supervisor de las medidas anunciadas, lo que provocó el desenamoramiento del pueblo y la inmediata rabia popular desatada.

El paquete de CAP fue presentado el 16 de febrero de 1989, comprendía entre otras cosas, decisiones sobre política cambiaria, deuda externa, sistema financiero, política fiscal, servicios públicos y política social. Decía Martí : “amor con amor se paga” y CAP con esa actitud política y recomendación de su asesor económico Miguel Rodríguez, olvidó este pensamiento para activar la presión popular y dejar el adagio de: “presión con mas presión se paga también”.

Como primera medida se decretó el alza de la gasolina a partir del 26 de febrero de 1989 y el incremento de 30% del transporte público a partir del 27-F, válido en principio por tres meses sucesivos para luego incrementarlo hasta un 100%. (Mientras tanto, la gasolina de los EEUU era subsidiada por Venezuela). La Cámara de transporte convocó a un paro por no estar de acuerdo con el aumento “irrisorio” del 30%, ya que ellos aspiraban algo superior, desconociendo al mismo tiempo el pasaje estudiantil. Esto provocó la ira popular y los actos de violencia.

Por primera vez y sin precedentes en la historia, Caracas vivió una ola de violencia que estremeció al mas tranquilo de los ciudadanos. La reacción popular se inició en Guarenas, y se repitió en Caracas, La Guaira, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Guayana y Mérida. El estallido tuvo carácter espontáneo; las acciones no fueron comandadas por organizaciones partidistas o de otro tipo, y se combinaron con actos violentos de protesta popular.

El brote de rabia e impotencia lo alimentaba además el acaparamiento y la especulación que se imponía desde diciembre de 1988 en un crecimiento intenso hasta febrero de 1989, creando desabastecimiento de productos de primera necesidad e inflación. Si bien es cierto que el “saqueo” y la zozobra generada por la anarquía se mezcló entre la desesperación, el miedo a mayor escasez, el malandraje y el pillaje, también es cierto que en muchos sectores populares hubo comercios intactos ante esta situación. ¿La explicación?, pues, los comerciantes solidarios con sus comunidades fueron protegidos por

sus propias comunidades, no siendo así contra quienes se comportaban de manera capitalista en un “saqueo” previo al pueblo.

La situación se desbordó durante los días sucesivos, se generalizaron los saqueos y se extendieron a todo tipo de comercios. Sorpresivamente muchos de los bienes desaparecidos y escasos, se encontraron en grandes depósitos acaparados. La frustración y la rabia acumulada animaron mayor violencia. Las consecuencias se estos hechos se convirtieron en sangre derramada. Al mediodía del día 28, CAP decretó estado de emergencia y ordenó a la Guardia Nacional y el ejército a reprimir los disturbios, logrando además en Consejo de Ministros suspender las garantías constitucionales por los 10 días siguientes. Se decretaron los toques de queda.

Quienes vivimos estos hechos en carne y hueso, somos testigos de la acción en principio de la Policía Metropolitana, en algunos casos “saqueadores” que arengaban a saquear comercios de línea blanca, para posteriormente subir equipos saqueados a unidades policiales y justificar luego disparándole al pueblo que fue masacrado sobre todo en los sectores populares. En mi caso particular, presencié la muerte por primera vez en reiterados momentos, logré ver personas asesinadas por la Policía Metropolitana...por ejemplo, vi un niño cuando le disparaban por la espalda y caía abatido en el Centro Comercial Los Molinos de San Martín por saquear pan. Aún lo recuerdo cayendo al piso y, luego su foto con un tiro en la espalda recorriendo los periódicos del mundo. Asimismo vi la acción de comerciantes con instintos asesinos que llenaron de vidrios los negocios detrás de las “santamarías” causando degollados y heridos. Todo fue momento de confusión que muchos aprovecharon para justificar venganza y muerte.

Los resultaron fueron 300 muertos según cifras oficiales del momento, pero de unos 1.000 según organizaciones que se conformaron para investigar estos hechos sangrientos. Los heridos fueron por miles, desaparecidos, arruinados, desolados y enloquecidos muchos también. Hay que precisar que aunque las alteraciones de orden público sucedieron el día 27 de febrero, la mayor parte de las muertes ocurrieron en su mayoría durante los primeros días de marzo, justo cuando imperaba la suspensión de garantías. Tiempo después se conoció del sector llamado “la peste” donde fueron arrojados muchos de los cadáveres víctimas de tiros de gracia.

En los cuarteles se formaban grupos como el MBR-200 que estuvieron a punto de salir a la calle esperando la reacción popular, pero, entre otras cosas, unos de sus líderes, el Ttte. Cnel. Hugo Chávez, para entonces Comandante de los paracaidistas, se encontraba imposibilitado de salir a causa de una “lechina”, la orden de CAP fue: “disparen y repriman sin ver para atrás”, la orden de Chávez respecto a sus comandados fue no disparar al pueblo. La rabia militar quedaría guardada para el 4-F del 92 y la unificación con el pueblo para 1998 con el triunfo presidencial de Chávez. Aunque el pueblo aprendió la nefasta lección, los comerciantes y empresarios juegan hoy día a una situación similar a 1989 para crear confusión, rabia y sangre.

larryubv2004@hotmail.com


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Larry Márquez Peralta


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