Algunos recuerdos sobre el asesinato del profesor Damián Ramírez Labrador

Por un artículo que escribí para Aporrea en el que menciono el asesinato del profesor José Damián Ramírez Labrador, hecho ocurrido en el liceo nocturno Juan Vicente González (el Andrés Bello), me llegó un correo de una joven nieta de este profesor, pidiéndome más información del caso. Como también estoy interesado en ahondar sobre los detalles que rodearon a este caso, me permito hacer pública la carta de la joven nieta de don José Damián, Jenly Freites. Ella me escribe: “Profesor, saludos: Mi nombre es Jenly Freites, soy nieta del Profesor José Damián Ramírez Labrador, y buscando información sobre mi abuelo encontré un escrito suyo en respuesta a Pompeyo (en Aporrea), donde menciona que estuvo cerca de mi abuelo cuando lo mataron, yo sé que lo mataron dando clases, pero siempre ha sido un misterio esta muerte para mí, también vi que hay un Centro Diagnostico con el nombre de él en Guarico, pero ni mi misma familia, ni mi abuela Irene, su viuda sabían nada. El propósito de esta nota, es para pedirle, cuando usted pueda, que me escriba lo que usted sepa sobre por que mataron a mi abuelo? Cuando yo nací, él ya estaba muerto, mi madre, Betty Ramirez, poeta siempre, siempre lo nombra en sus poesías, y nunca logró superar su muerte.

Muchas gracias en lo que me pueda ayudar Atentamente, Jenly Freites”

He aquí lo que le respondo:

Respetada joven Jenly: Todo lo tengo muy nítido en mis recuerdos, fue entre siete y ocho de la noche. Cargaba yo muchos libros, porque ese día se celebraba un acto político en el liceo Juan Vicente González, y varios de los estudiantes que participarían en el acto me entregaron sus “macundales”. Sé exactamente en el salón donde el profesor José Damián Ramírez Labrador daba clase esa noche, y yo pasé ý lo vi. Seguí mi camino con aquel cargamento de libros, al bajar las escalinatas hacia la planta baja y escuché el disparo. A los pocos segundos vi descender a un joven, de baja estatura, delgado con una pistola en la mano, que corría y varios estudiantes que le seguían de cerca. Este joven llegó a la enorme puerta de hierro, encañonó al vigilante y salió del liceo. Mi cuñado (Manuel Ascanio, ya fallecido) fue de los que trasladó al profesor José Damián a la Cruz Roja, a unas siete cuadras del liceo. Después yo hablé con él y me dijo que la bala le había penetrado en el estómago, que se había desviado y que le perforó el corazón. Eso me refirió, y que el profesor llegó practicamente muerto a este centro asistencial. Aquellos eran días muy peligrosos y tensos, y del crimen fue acusado un joven estudiante de Ingeniería de la UCV, que había sido Presidente del Centro de Estudiantes del Juan Vicente González, que recuerdo llegó allí, con una camisa blanca, manga larga para dar un discurso y hablaba muy bien (creo que este joven estaba casado con una hija o con un familiar del legendario comunista Gustavo Machado). Este muchacho estuvo detenido en la PTJ, y El Nacional recogió en su última página muchos detalles de este suceso. No creo que aquella muerte hubiese sido en absoluto por una venganza o algo parecido. El tipo entró al salón a sabotear la clase y a causar confusión. Se apagó la luz del salón y luego, quizá producto del pánico que se generó él accionó su pistola. Yo seguí muy de cerca este caso y luego leí que el asesino se llamaba o lo apodaban Ditmer Miller, que era copeyano y que había sido enviado (protegido por el gobierno) a España. Hay que recordar que los dirigentes copeyanos de entonces eran los más peligrosos tipos en los liceos, andaban armados y no comían cuento para matar estudiantes izquierdistas. Casi todo los días se apostaban a las puertas de los liceos más rebeldes para sabotear las acciones de protesta contra el gobierno. Eran estos copeyanos mil veces peores que los adecos, pues era los hijos predilectos de la verdadera falange española radicada en Caracas. El profesor Damián Ramírez Labrador era muy querido en el liceo, uno de los mejores profesores, y lo vi varias veces por el pasillo, y su muerte fue extraordinariamente dolorosa para todos, porque no era hombre de partidos, y por cumplir con su deber lo mataron, porque otros docentes ese día, acobardados por la tensión, no fueron al liceo o no dieron clases. Años después, yo fui, como profesor visitante, a la Universidad de Cádiz, y el jefe del Departamento de Matemáticas allí era un tal Ramírez Labrador y le conté parte de esta historia, pero creo que no sabía nada de ella como tampoco familiar del profesor José Damián.


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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