La justicia silenciosa cobró su primera víctima

Murió Nelson Martínez, un año preso sin recibir cargos, sin atención
médica, aún sabiéndose que estaba operado del corazón ¿Cuál es la
salud de Eulogio y de los demás gerentes de PDVSA? ¿O es que esperan
por la muerte también? Es tiempo de que se informe sobre el estado de
salud de los presos del fiscal y Maduro. En este país no existe la
pena de muerte pero los presos mueren en la cárcel. Deben ser
sometidos a juicio y que se les garantice todos sus derechos, como lo
hacen con Leopoldo López, como sí lo hacen con los presos de la
derecha, pero los presos del chavismo pierden sus derechos. Con razón
Rafael Ramírez no quiere pisar Venezuela. Se sabe que muchos de estos
gerentes están enfermos y aislados. La gente no se puede
insensibilizar ante un preso aislado, eso es terrible, digno solo de
tiempos fascistas, de dictaduras bananeras, de gorilas.

Los dóciles, los más medrosos piensan que hay democracia cuando puedes
votar todos los años (por personas que ni siquiera conoces), pero,
como eres dócil y miedoso, y no te metes con el gobierno, te parece
que este es un país de mucha libertad y justicia, y la verdad es que
la libertad que se respira solo depende de cuán dócil seas. De resto
puedes que mueras en un "enfrentamiento" con la policía, que te lleven
al Sebín y nadie se entere que estás ahí, incomunicado. La
indiferencia de los dóciles, de los medrosos y traidores, esa es la
democracia que tenemos. En nuestras narices se cometen arbitrariedades
e injusticias y nos hacemos los locos, para que siga funcionando la
democracia.

Estamos viviendo, como nunca en años, tiempos de indiferencia por el
destino de nuestros semejantes, de indolencia; el ambiente propicio
para el fascismo. La gente tiene que morir para saciar los
resentimientos y deseos de venganza de muchos dóciles y miedosos.
Leyendo los tuits de la cuenta de Ramírez vemos que muchos escriben
con un odio desmedido, con un odio de quien se siente "bueno", por no
decir, incapaz y cobarde. Si murieran Ramírez y todos sus
"compinches", como ellos los llaman, ni siquiera así se sentirían
vengados, porque ellos sí creen en la igualdad pero hacia abajo, que
el mundo se ajuste a sus carencias y debilidades y no al revés. En una
sociedad de resentidos es fácil que crezca la peste del fascismo, la
calumnia, la delación, la indolencia; la solidaridad desaparece de
sopetón.

El juicio fácil... Pero hay presos y gente enferma presa. Ya la
condición de estar encerrado es una enfermedad, la cárcel enferma al
cautivo. De cómo tratemos a nuestros privados de libertad (para usar
el eufemismo hipócrita de estos carceleros con alma de verdugos) será
la calidad humana de nuestra sociedad. Al delincuente se lo desprecia,
al preso se lo compadece, pero ni aún así, en esa condición tan
terrible, se sacia el deseo de venganza de la gente.

La muerte de Nelson Martínez debe llamarnos la atención hacia las
cárceles y hacia nuestro sistema de justicia y penitenciario, más allá
de la publicidad y las escenografías, de las fachadas, pero sobre todo
la atención de la sociedad enferma. Nelson Martínez fue ministro de
Maduro, Eulogio del Pino fue ministro de Maduro, ahora presos de
Maduro y el fiscal ¿Por qué deben morir? ¿Dónde está la justicia en
esto? No se sabe de sus casos, de sus juicios, si tienen cargos o no;
se conocen todo de los casos y juicios de cualquiera de los
conspiradores de la derecha, y de dos ex ministros del Gobierno de
Maduro y de Rafael Ramírez, ministro de Chávez por más diez años,
nunca se ha sabido nada, hay un silencio absoluto en los medios, en
los voceros del gobierno, en la derecha (por supuesto), pero también
dentro de sus ex compañeros de trabajo y dentro de la sociedad en
general que ya los dio por desaparecidos de la escena política y del
mundo. Sabemos todo del vicepresidente de Ecuador preso, del ex
ministro de de economía de Kirchner, pero de Eulogio del Pino y de las
acusaciones a los gerentes importantes, nada, no se conocen los
cargos, ni siquiera se conocen sus abogados, quiénes los juzgan y en
donde. Así se irán muriendo todos los enemigos, para regocijo de los
miserables.

Lamentamos la muerte de Nelson Martínez y pedimos justicia verdadera
en el caso de los demás presos del fiscal y Maduro, lanzados a la
indiferencia del gobierno y de toda la sociedad. Y a los carceleros,
piensen en el momento que les toque estar presos, que de seguro les
llegará; una mentira no resiste tanto tiempo.



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Marcos Luna


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