No será fácil

La situación nacional no está fácil para su solución, hay demasiados rencores y odios para obtener resultados positivos a corto plazo; la desconfianza reina entre las partes. Por ello para comprender este tipo de pugnas siempre he buscado simplificar los problemas buscando la comprensión de los mismos para hurgar la solución; es como tratar de entender como una pareja matrimonial con hijos se separan por la infidelidad comprobada de uno de ellos, con el agravante que la infidelidad es pública y notoria; pues bien en lo concreto ambos indican que no desean la separación pero esta es evidente, mas cuando la tercera en discordia desea posesionarse de los bienes de la parte adversa sin tomar en cuenta los hijos de la pareja, y quien fue infiel no declara que esta situación no es así, pero tampoco indica que la otra parte debe ser resarcida con las garantías debidas para la protección estructural e integral de los hijos.

Como siempre todo conflicto genera posiciones colaterales a la pareja, unos dicen que el hombre tiene la razón por equis motivo y los partidarios de la mujer que es ella la que tiene la verdad. Lo cierto es que quienes quedan por fuera de la pugna son los hijos por ser aun incapaces de opinar, pero para ello les protejan por su condición de menores de edad. Nuestras leyes son claras en este sentido, el tutelaje va con la madre bajo la supervisión del padre y la correspondiente institución defensora de estos seres.

Así pasa con la situación venezolana, tenemos un presidente que legítimamente ganó su cargo, donde su temporalidad está definida en nuestra Constitución, nacida como ninguna bajo consulta popular, y donde las interrupciones del cargo están bien definidas en la carta magna; sin embargo la oposición ha estado por romper el hilo constitucional desde hace 17 años, desde el mismo momento en que Chávez asumió su mandato y ahora hacen lo mismo, pero con mas saña, contra el presiente Maduro. Además es claro y notorio el interés de los poderes fácticos, que cuentan con el aval del gobierno norteamericano, quienes solo les interesan que sus aláteres gobiernen para favorecer sus intereses, contrarios a los que defiende y desarrolla el gobierno bolivariano. En resumen pugna entre dos modelos, uno neoliberal e individualista y otro humanista en vías de ser un modelo socialista. Por ello es difícil la conciliación y la convivencia en estos momentos, aunque no imposible.

Conciliar la vida de los venezolanos pasa por el reconocimiento y la voluntad manifiesta de tolerancia y respeto; no es fácil porque además hay víctimas no reconocidas por la oposición y menos porque no han censurado las acciones terroristas que ellos causaron y siguen avalando como salida al conflicto. Las apresuradas leyes que han intentado colar desde la nueva Asamblea Nacional está preñada de intenciones desestabilizadoras, anticonstitucionales, y las acciones para “hacer chillar” la economía con acaparamientos y especulación cambiaria evitan cualquier acto de fe hacia esta oposición que sonríe ante la debacle generada, porque estima que solo le hace daño al gobierno constitucional.

Sin embargo, el alto gobierno sigue apostando al dialogo y a la paz, mensaje que ha llegado a las bases populares, quienes se han manifestado unitariamente para defender estas acciones. Incluso ha sido invitado el Secretario de la UNASUR para mediar en el conflicto por intermedio de la Comisión para la Paz, pero nada, la oposición quiere imponer su agenda desechando la institucionalidad presidencial, exigiendo porque si la renuncia del presidente, sin reconocer que el poder legislativo que hoy ostentan desde la asamblea, fue inmediatamente reconocido por el CNE que ellos cuestionan y el mismo presidente Maduro les reconoció inmediatamente en muestra fehaciente del respeto institucional, que desde Chávez se hace sin titubeo.

La llamada Ley de Amnistía y Reconciliación aprobada para el auto perdón es anticonstitucional, reaccionaria y atenta contra el estado; mucho menos es reconciliatoria porque legaliza peligrosamente la intolerancia y el delito contra el ser que no les apoye. Ninguno de sus párrafos denota reconocimiento o arrepentimiento, por lo cual las victimas quedan sin el resarcimiento debido; así pasó con las victimas del Caracazo hasta que Chávez les dio el reconocimiento debido; para ellos hay que pasar la página y olvidar lo criminal que son cuando el país no hace lo que ellos dictaminen; así no habrá entendimiento alguno, ya son 14 años que el pueblo se reveló contundentemente contra la salida golpista de esta gente.


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Henry Hernández


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