Grano de mostaza

Apropósito de La CIDH y la Soberanía

Muy interesante ha sido la pre campaña eleccionaria  en los escenarios de confrontación con las fuerzas patriotas. La oposición venezolana no encuentra en que palo ahorcarse. Para la derecha y sus congéneres apátridas, les ha sido muy difícil superar las terribles derrotas sufridas en el abril revolucionario, con las encuestas, con la contundencia de la ley orgánica del trabajo y la magnánima marcha del 1 de mayo. En estos últimos 2 meses el desespero, producto de no contar con un candidato afianzado, que no levanta vuelo e incapaz de atraer el afecto popular; les ha permitido experimentar inciertas  e infames matrices mediáticas como el tema del agua, las dolencias del Comandante y otras descargas sucias provenientes de los laboratorios de Miami y sus aliados imperiales; se quieren afrentar ahora con el sagrado tema de la soberanía y los derechos humanos.

El pasado lunes 30 de abril en el marco de la firma de la LOT, el Presidente de La Republica Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, anunció la instalación del Concejo de Estado, solicitándole de inmediato, un estudio serio y profundo de la situación de la tristemente célebre Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El Estado Venezolano y la patria revolucionaria de Bolívar, tienen suficientes indicadores, normas fundamentales y sujetamiento jurídico nacional e internacional para estudiar y hasta retirarse de esta falsa corte de jueces pro imperiales que solapadamente abogan por la intervención de Venezuela. En principio, todos los tratados multilaterales incluyen cláusulas de denuncias y retiro con el fin de preservar el soberano derecho de la naciones de desligarse de de antepuestas obligaciones y convenciones que pudiesen afectar la dignidad e integridad de los pueblos. La soberanía del Estado y todos sus poderes residen intransferiblemente en el pueblo bolivariano de Venezuela, quien la ejerce directamente en la forma prevista en nuestra Constitución como norma suprema. Precisamente fue esta camadas de jueces CIDH, la que publica un comunicado el 14 de abril de 2002, que abiertamente desconoce a la Carta Magna de los venezolanos y sus poderes públicos y demás normativas (vacío de poder), llamando a elecciones durante los lamentables hechos del golpe de estado de Carmona,  abrogándose competencias anticonstitucionales que no le competen. Las reiteradas posiciones contra revolucionarias la han convertido en una suerte de tribunal de inquisición con  poca rigurosidad y criterios de valoración en sus distintos informes anuales, que incluyen a Venezuela como violadora de la democracia y los derechos humanos.

Nuestro Embajador Roy Chaderton en la OEA continuamente ha denunciado valientemente estos atrevimientos e injurias contra el país y sus instituciones. Asimismo se ha tenido el descaro la CIDH, de tardar más de 10 años en pronunciarse por los cruentos sucesos del caracazo del 1989, y no obstante calla las tropelías y torturas en Guantánamo por parte de EUA, con los privados de libertad de naciones islámicas. Los venezolanos tenemos un legado de hermandad y amantes de la paz; como pueblo mestizo se ha construido a partir de sacrificios y dificultades, de cruentas guerras y abominables matanzas, de dominación y luchas, de confrontación primigenia contra invasores, de dominación clasista, colonialista y esclavista y de una esplendorosa emancipación y ahora liberación. Tenemos un génesis republicano de lucha, solidaridad, tolerancia y cooperación; somos un pueblo que no ha guardado rencor, ni odios hacia nadie por nuestros  trances, holocaustos  y conflagraciones; al contrario hemos tenido el talante y madurez para superar los insondables prejuicios contra quienes han sido nuestros enemigos y adversarios. Venezuela es una tierra de gracia y honor para abordar estos delicados asuntos de los derechos humanos  sin ninguna vacilación; de hecho la República cimienta su doctrina de Estado  en la conciencia, ideas y acciones de nuestros libertadores y ciudadanos ilustres.

El patrimonio cognitivo de valores y actitudes de la sociedad venezolana es herencia de abnegaciones infinitas por  lograr la libertad, la igualdad, la justicia  social y la paz ¡Viviremos y Venceremos!


arizaidaarcia1@gmail.com



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William Fariñas

Diputado a la Asamblea Nacional


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