A 54 años de la traición del 23 de Enero

Un documento que da la pauta de la situación en el país en el año 1957 es la Carta Pastoral del arzobispo de Caracas, Rafael Arias Blanco, el 1 de mayo. El cual fue un enjuiciamiento severo de la realidad social venezolana, el alto desempleo y los salarios de miseria, contrastando con las ganancias del capital, la burla de las leyes laborales, la condiciones infrahumanas del trabajo de la mujer, etc... son hechos lamentables dijo el arzobispo, que están impidiendo a una gran masa de venezolanos poder aprovechar, según el plan de Dios, la hora de la riqueza que vive nuestra Patria. Una riqueza ajena y lejana. Esta pastoral descorre el velo que la censura mantiene sobre todos los medios: es leída en todos los templos de Venezuela, el primer domingo de mayo. Sin duda, es un reto al régimen.

Este documento produce el efecto de despertar muchas conciencias ganadas a partir de su lectura para una conducta de oposición al régimen.Por otra parte, da lugar a enfrentamientos entre la Iglesia y el gobierno, que se radicaliza a medida que pasan los meses de aquel año. En este clima surgen nuevos actores en la oposición política: Acción Democrática (AD), COPEI, URD, Partido Comunista de Venezuela (PCV), este último tuvo un papel importante en esta agitación al ir despertando del letargo en el cual han permanecido durante los últimos años. Los partidos de oposición celebran conversaciones con la idea de agitación integrado por representantes de cada uno, denominado Junta Patriótica. La intensa actividad desplegada por ésta y sus acciones clandestinas, la cantidad de documentos publicados para organizar las luchas populares y la eficiencia desplegada en la distribución de sus impresos contribuyen en gran medida a preparar el derrocamiento del gobierno. La oposición en Caracas crece hasta desbordar los mecanismos policiales de represión y se extiende a muchas ciudades. La mayoría de las personas de pensamiento político apuestan a la caída del gobierno.

Con el revés de 1952 como advertencia, en 1957, al acercarse la fecha de la sucesión presidencial, Pérez Jimenez piensa en todo menos en una elección; así recurre a la idea de un plebiscito bajo su control. El 15 de diciembre se lleva a cabo el llamado a plebiscito con la pregunta si el país esta de acuerdo con la continuación de Pérez Jiménez en la Presidencia de la República y si acepta los candidatos del gobierno al Congreso Nacional, a las Asambleas Legislativas y los Concejos Municipales. En caso de que la respuesta fuese afirmativa, de hecho y de derecho esas personas quedan elegidas para los cargos señalados; pero si el voto mayoritario es negativo, no quedan señaladas en las bases del plebiscito las alternativas a seguir.

El Consejo Supremo Electoral da cifras muy altas a favor de la dictadura, evidentemente falsas. Votos azules por el SI: Marcos Pérez Jiménez: 2.374.790; Votos Rojos por el NO: 364.182; Nulos: 186.015. El 20 de diciembre, Marcos Pérez Jiménez es proclamado Presidente de la República para el período 1958/1963; pero ya no esta en condiciones de manejar la crisis.

Desde antes de la fecha del plebiscito, Caracas es un campo fértil para la siembra de rumores. La impugnación al régimen crece, penetra en los establecimientos militares, es compartida por intelectuales y empresarios.

El 1 de enero de 1958, estalla una insurrección militar al mando del teniente coronel Hugo Trejo, bajo la dirección clandestina de la Junta Patriótica, presidida por el periodista Fabricio Ojeda, los partidos y la sociedad civil reaccionan de manera unánime. Bombardean Miraflores; la artillería y los blindados aumentan la insurgencia. No triunfa este intento; pero pone a las claras que el apoyo militar al régimen, que se pregonaba monolítico se ha fracturado. 

Desde el día 10 empiezan a producirse manifestaciones callejeras que desafían a la policía. La agitación en la calle es acompañada por manifestaciones de los intelectuales, los empresarios, los periodistas, colegios profesionales, que exigen el retorno de la democracia. Evidentemente, el gobierno esta impedido de controlar la situación.

El 21 de enero comienza una huelga de prensa y horas después de ésta una huelga general convocada por la Junta Patriótica. El 22 se reúnen altos jefes militares en la Academia Militar para considerar la situación. Sus deliberaciones concluyen formando una Junta Militar de Gobierno que pide la renuncia a Pérez Jiménez.

Pero, la caída de Pérez Jiménez no significó realmente la caída de la tiranía, cayó la dictadura perezjimenista, pero se estableció la represión del "bipartidismo" adeco-copeyano durante más de 40 años. Fué una traición a las luchas y a los sacrificios del pueblo venezolano, con la alianza de AD, COPEI, URD, y dejando de lado a los comunistas.  Cuando el pueblo dio fin a la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, cuyo régimen se caracterizó por desmanes represivos y violación de los derechos humanos, los venezolanos no sospechaban que en la etapa política que sobrevendría con la llamada democracia representativa serían víctima, nuevamente, de prácticas que vulneraron los derechos fundamentales.

"Contra el miedo, vota blanco". El slogan de la campaña electoral de Rómulo Betancourt, en 1958, se desintegró apenas empezó su gobierno: Aurelia Pérez Pulido, maestra, asesinada cuando un teniente ordenó abrir fuego para acallar una protesta; Juan Villegas y Rafael González, asesinados por agentes de la Digepol en una protesta pacífica; José Montesinos, estudiante, abaleado y muerto en allanamiento a la Universidad Central de Venezuela. 

  El historiador Alexander Torres considera que luego de la caída de Pérez Jiménez, Acción Democrática (AD) traicionó el espíritu libertario que caracterizó al movimiento popular, liderado por la Junta Patriótica a la cual se incorporó la juventud adeca, presionada por la necesidad de agitar las calles y promover el fin de la dictadura. 

La lista tiene muchos nombres más de seres humanos liquidados apenas iniciado el camino de la "democracia representativa", que llegó con la figura del máximo dirigente de Acción Democrática (AD), Rómulo Betancourt, quien había estado en el exilio mientras la base de su partido, aliada con los comunistas, conspiraba y luchaba contra el dictador Marcos Pérez Jiménez.

Cuando ya Pérez Jiménez se encontraba en Estados Unidos, luego de escapar en "La Vaca Sagrada" aquel 23 de enero de 1958, la Junta de Gobierno, presidida por el vicealmirante Wolfgang Larrazábal, se abriría a las clases burguesas con la entrada del empresario Eugenio Mendoza, y los esfuerzos de la resistencia se vieron pronto opacados por los líderes de los partidos de la derecha.

"En la lucha contra la dictadura hubo un quiebre entre lo que se llama la generación fundadora (de AD), que terminó con muchos desaparecidos o presos y los jóvenes del 58, que van a entender que son coautores de un nuevo escenario. Lamentablemente, la generación del 58, donde está Rómulo Betancourt y otros factores de poder, entre ellos el Departamento de Estado, mantuvieron a raya a los sectores de izquierda (PCV)" explicó Torres.

Betancourt, desde AD; Rafael Caldera, desde Copei; y Jóvito Villalba, en URD, amputaron el contenido popular del 23 de Enero. De inmediato hicieron un Pacto de Punto Fijo contra el espíritu revolucionario del 23 de Enero, para desplazar el centro de dirección hacia esos tres partidos.

Censura de prensa, cárceles llenas de políticos, jóvenes asesinados y torturas conformaron el panorama del gobierno de Betancourt.

Explicó el historiador que con el fin de la dictadura perezjimenista, el aislamiento del Partido Comunista y las fuerzas de izquierda por parte de los firmantes del Pacto de Punto Fijo (30-10-1958) "pasamos de dictadura militar a dictadura de partidos, y la lógica más o menos era la misma , la aprobación del Departamento de Estado del partido que llegue al poder".

Casi todos los funcionarios importantes del perezjimenismo pasarían a formar parte del régimen victorioso que asumiría Rómulo Betancourt en 1959.

José Vicente Rangel, en "Expediente Negro", escribe que durante la llamada "democracia representativa" hubo más violaciones de los derechos humanos que durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Agrega además que aunque es lo mismo el asesinato de un prisionero político en dictadura o en democracia, en esta última resulta peor, más despreciable e inmoral.

Y agrega que parte del método fue "el aislamiento de movimientos populares de izquierda, después la represión sistemática y un acallamiento terrible de todos aquellos agentes o factores alternativos que hablaran de un proyecto parecido al cubano", concluye.

El Pacto de Punto Fijo, originalmente creado en Nueva York, no sólo garantizó el poder de los dos partidos "leales" a los mandatos de los Estados Unidos y su doctrina de defensa hemisférica, sino que aplicó las políticas de seguridad nacional y formó a sus militares en la Escuela de las Américas, cuna de las doctrinas ques establecieron la violación sistemática de los derechos humanos en contra de la "amenaza comunista".

En el primer gobierno de Rafael Caldera (Copei), quien siguió a Raúl Leoni en la primera magistratura nacional ocurrieron otras masacres como la del Barrio el Nazareno de Petare, la avenida Páez de El Paraíso y La Victoria (Aragua).

En el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, fue asesinado brutalmente al dirigente de la Liga Socialista Jorge Rodríguez; años después, en el gobierno  de Luis Herrera Campis las Fuerzas Armadas asesinaron a 30 jóvenes en la Masacre de Cantaura (Anzoátegui); posteriormente, las masacres de Yumare y El Amparo, ocurrieron durante el gobierno de Jaime Lusinchi.

Al comienzo del gobierno de Carlos Andrés Pérez ocurrió el hecho más sangriento de las últimas décadas en el país, el Caracazo (27-02-1989), levantamiento popular contra las medidas de ajuste del Fondo Monetario Internacional, en el que las Fuerzas Armadas y la Policía Metropolitana masacraron al pueblo venezolano. El estimado de víctimas oscila entre 300 y 3.000.

En el segundo mandato de Rafael Caldera ,que fue el estertor de la democracia representativa, fueron asesinados estudiantes universitarios, entre ellos Richard López Plaz, y 26 presos en el retén de la Planta, en Caracas.

Con la llegada al poder del presidente Hugo Chávez en 1998, y la creación y entrada en vigencia de la Constitución Bolivariana de 1999; se cierra la etapa de la democracia representativa para dar paso la democracia participativa, popular y protagónica.

Durante los últimos 13 años, los derechos humanos se han visto protegidos por el estado, con una Fuerza Armada y cuerpos de seguridad que no atentan contra el pueblo y además se garantiza a través de planes educativos, de salud, y de desarrollo, el derecho a la vida digna señalado en la Carta Magna, discutida y aprobada por el pueblo.

La historia señala que el 23 de enero de 1958 se culminó con una etapa oscura de la historia nacional, en la que el pueblo careció de libertades fundamentales. También hay que señalar que la democracia real no comenzó entonces, pues la historia de opresión al pueblo continuó durante los 40 años que siguieron al derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, como lo prueban los numerosos testimonios de quienes lo vivieron. 

Y por eso, a 268 días de la Misión Victoria, tenemos que decir a estos señores y señoras que pretenden volver que: No Pasarán!!!! No Volverán!!!!

jmartoranoster@gmail.com



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Juan Martorano (*)

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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