Gilberto Mora Muñoz, de los cielos de Jají para otras nubes

Me entero de la muerte de nuestro poeta hermano Gilberto Mora Muñoz, acaecida en la ciudad de Maracay el 15 de abril de 2021, por una fútil nota aparecida en Facebook (ese enemigo virtual de las conciencias domeñadas por las nuevas tecnologías de la información, tan cuestionadas y sometidas al látigo del verso adverso, como se percibe en la poesía de Ronaldo Cagiano), que pese al banal propósito de ocio de este medio, a veces tiene utilidad informativa, más allá del plan de espionaje que supuestamente encubre.

Gilberto Mora Muñoz nació en San José, Valencia, estado Carabobo, el 15 de abril de 1930. Mismo día y misma fecha de su vuelo. Qué ironía. En mi recuerdo y gratitud lo imagino como la última vez que lo vi y lo abracé, allá en su casa colonial de Jají, estado Mérida, al borde una colina brumosa, diagonal a la plaza empedrada, la vista larga sobre las cumbres, el vino tinto muy cálido, los proyectos suyos susurrándole el sueño de una sala de cine y conferencias para llevar la cultura hasta aquellos parajes, echándole cuentos al poeta del alma Blas Perozo Naveda, con quien hicimos el viaje mi esposa Yasmira López y yo, escuchando de Blas todas las locuras inimaginables, la gracia de su verbo, el sentir de su memoria y la identidad de sus pasos por estas tierras de Simón Bolívar y América, un día de aquel año 2018.

Gilberto Mora Muñoz fue un hombre de izquierda, de aquella Venezuela de los sesenta y de esta Venezuela de antes y de después. Como otros tantos venezolanos que dieron su alma, coraje, arrojo, valentía, sacrificio, tuétanos, sentimientos, inteligencia y su honor para aspirar a tener y consagrar un país de justicia, de libertades reales, de progreso y trabajo, de dignidad e identidad, de soberanía y principios; jamás aceptó que nos arrodilláramos ante imperio alguno, tampoco que aceptáramos a tantos políticos sátrapas, a tantos ignorantes empotrados en el poder, corruptos y burócratas, y que engañadores y embusteros se burlaran de la esperanza del pueblo, que es nuestra propia esperanza; ni que se desvirtuaran los principios de aquellas batallas, cuyas cicatrices son aún visibles en la piel curtida de hombres y mujeres que lo dieron todo por esa causa.

Consecuente con su credo político, con su moral y su ética, lo encontramos firmando una carta abierta a Hebe De Bonafini, la gran luchadora nacida en La Plata, Argentina, en 1928; en nombre de Frente Antiimperialista Venezolano, el 5 de agosto de 2016, a través del canal informativo y crítico de aporrea.org, junto a otras 49 firmas, para expresarle apoyo reivindicativo a la noble combatiente, ante el abuso de las huestes de Mauricio Macri, entonces Presidente de Argentina, contra la memoria y el signo de rebeldía y dignidad que subsiste y resiste en torno a Las Madres de la Plaza de Mayo. La misiva empieza con estas palabras:

"Recibe nuestro amor solidario, combativo y anti-imperialista con la causa que defiendes por los derechos humanos, que fueron pisoteados por las dictaduras militares de Argentina, neo-nazis, fascista, que estuvieron al servicio del imperialismo norteamericano, en aquellos tenebrosos momentos que vivió el pueblo argentino, tu Hebe, que te enfrentaste a esa ignominia con toda la gallardía de la mujer argentina, hoy vuelves a enfrentar al mismo enemigo, el títere neo-liberal y dictador Mauricio Macri, que representa los mismos intereses que resguardaban los milicos que reprimieron a la nación argentina, cumpliendo órdenes del gran capital norteamericano; muchos argentinos fueron asesinados, desaparecidos y sus hijos secuestrados; fue la peor pesadilla que vivieron los argentinos, pero tu Hebe, no descansaste hasta encontrarlos y siempre mantuviste tu lucha firme, denunciando los crímenes de esos militares fascistas." (Recuperado: https://www.aporrea.org/actualidad/a231985.html).

Gilberto Mora Muñoz mantuvo no sólo un ejercicio cívico de vida ejemplar, sino una verticalidad de principios a toda prueba. Fue un militante político de altos quilates, orientador, sincero, honesto y humilde. Por eso se mereció, al lado de la gran poeta venezolana Ana Enriqueta Terán (Valera 1918-Valencia 2017), sentido homenaje en el Teatro Municipal de Valencia, el 9 de noviembre de 2010, organizado por el Consejo Municipal Bolivariano de Valencia; dotado el evento "de compromiso con la poesía y las causas populares", y no como simple acto de algún burgomaestre de postín. Sirvió el mismo para que su Valencia natal reconociera del poeta, educador, escritor, historiador y servidor público Gilberto Mora Muñoz su militancia de otrora, de cuando fue líder fundador del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR.

A ese movimiento prestó Gilberto Mora Muñoz sus banderas de lucha y sacrificio, junto a otros jóvenes rebeldes y valientes, como los poetas Helí Colombani y Lubio Cardozo (del PCV), por ejemplo; por lo que considero que vale la pena mostrar una breve semblanza de aquellas batallas, para situar a nuestro autor dentro del contexto político venezolano al que brindó sus huellas y estudios. No obviemos que Gilberto Mora Muñoz escribió De Vietnam a Colombia (2001) y A los caídos de los años 60 (2002).

Se fundó ese movimiento político renombrado en los sesenta y setenta, el MIR, el 8 de abril de 1960. De ideología marxista antimperialista —tanto como maoista y trotskista— sumó sus fuerzas y docrina ideológia a las demás corrientes que se oponían y enfrentaban a aquellos gobiernos, que advinieron en triste y pasmoso Pacto de Punto Fijo, con Acción Democrática y el partido Copei como principales abanderados.

Como reacción a todo atropello de base en esos partidos, al desempleo de la época, la desatención del pueblo en sus asuntos básicos, al tratamiento corrupto y clasista hacia las políticas agrarias del país, la privación de libertades y ataques a la juventud disidente, surgió el MIR de la mano de Domingo Alberto Rangel, Gumersindo Rodríguez, José Rafael Muñoz, Leonardo Mora Arias, Moisés Moleiro y Héctor Pérez Marcano, entre otros. Sin embargo, después de la asonada militar de "El Carupanazo" del 9 de mayo de 1962, como reacción al gobierno de Rómulo Betancourt (periodo 1959-1964), habrán de aparecer diversos frentes guerrilleros, como el Frente Manuel Ponte Rodríguez (1962-1964) y el Frente Guerrillero Antonio José de Sucre (1965), para dar lugar, junto al Partido Comunista de Venezuela, a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).

Este difícil momento y movimiento político sumó muchos nombres que interés, por su protagonismo en las acciones conspirativas y de organización armada y estratégica. Son ellos Américo Silva, Juan Álvarez, Francisco Jiménez, Ángel Rafael Ramos, José Manuel «Chema» Saher, Américo Martín, Simón Sáez Mérida, Lucio Elpidio Cabrera, Etanislao González, José Manuel Gilli Trejo, Rubén Jaramillo, Moisés Moleiro, Héctor Pérez Marcano, Gabriel Puerta Aponte, Víctor y Fernando Soto Rojas, Julio Escalona, Jorge Rodríguez, Marcos Gómez, Carlos José Ugueto Mariño y Carlos Betancourt. De estos y otros nombres surgirán posteriores divisiones y fragmentaciones, entre quienes optaron por mantener las armas y quienes se doblegaron a la llamada "pacificación" durante los años setenta, principalmente para darle apoyo a la candidatura de José Vicente Rangel en 1973, como figura central de la izquierda.

Jorge Dáger decide fundar el 20 de agosto de 1962 la Fuerza Democrática Popular y Raúl Ramos Giménez, como su líder, funda el Partido Revolucionario de Integración Nacionalista –PRIN-, en 1965. Estas fracciones duran hasta 1968, cuando sólo quedan el MIR y el MAS. Sin embargo, para 1970 habría de aparecer Bandera Roja, como nueva tendencia guerrillera armada, de la mano de Carlos Betancourt y Gabriel Puerta Aponte; así como otra de las divisiones de la izquierda llamada Organización de Revolucionarios –OR-, con Jorge Rodríguez y Julio Escalona al frente, quienes crearon también la Liga Socialista. De esta manera, la lucha rural y la urbana ganaban dos frentes, aunque con grupos y visiones distintas. En lo sucesivo, hasta los años ochenta, de estos movimientos surgen nuevas fracciones, a saber: el Partido Socialista de los Trabajadores, el Partido Socialismo y Libertad, y la Liga de Trabajadores por el Socialismo. Pero nada evitó que el MIR desapareciera, absorbido por el MAS, y la falta de un liderazgo eficaz.

Gilberto Mora Muñoz mantuvo, no obstante, su consecuencia en la batalla de ideas por los desheredados de la renta petrolera, por los desclasados por las oligarquías rancias del país, por los invisibilizados de los barrios y suburbios, por los pobres de la tierra y del menguado salario convertido en polvo, porque nunca dejó de ser un combatiente. Su prosa, su poesía, sus enseñanzas en las aulas universitarias, con amenas y cultas conversas, tenían de ese don natural tan suyo para transmitir saber con humildad, conocimiento con sencillez y compromiso con afecto.

Su libro Sur del Lago de Maracaibo (2001) demuestra su hondo amor por la historia de nuestras comunidades originarias, hurgando cual antropólogo en nuestras raíces, extrayendo de la sabia de este país las señales de su identidad y los valores sustanciales de la venezolanidad, para decirnos que el pueblo de Gibraltar pertenece al municipio epónimo del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre (1795-1830), porque también en Bobures los chimbageles hacen ofrendas de cueros templados al negro San Benito de Palermo, con procesiones cargadas de frutas y fe, porque alguna vena del África (Nigeria, Namibia, Angola) trajo aquí su sangre de sacrificios y dolor, y la sembró en otra piel junto al misterio de la tierra, mientras de declaraba el grito de la independencia y la libertad nuestramericana. Esto explica por qué dos íconos de la música gaitera zuliana, Barrio Obrero y Gran Coquivacoa se llevaron de aquí los sentimientos de sus populares temas "Bobures" y "San Benito". Por eso conviene leer un poco de la historia contada por Gilberto Mora Muñoz:

"Los Bobures compraban a los del Lago el pescado, y decían que el oro lo llevaban de las serranías. Asimismo las tribus ribereñas del Chama, en la región andina, cambiaban el maíz por la sal que importaban del Lago. (...) Los pueblos de indios establecidos en los valles piemontanos y llanuras litorales, desde Mérida a Gibraltar, consolidaron el eje vial que servía como ruta económica para intercambio comercial. Entre estos centros poblados tenemos: Pueblo de la Sal, Chaquinigo, Mocotapó, Torondoy, Mucumpis, Mucumpate, Mucutisis, Moxaxán, Tucaní, Tomón, Arapuey, Macao, Capaz, Galgas, Sarira, Chirurí y Mucujepe. Estos grupos aborígenes, que fueron reducidos a pueblos de indios, no tenían libertad de circulación y debían establecerse en áreas muy bien demarcadas. Les era imposible disponer de movilidad, estas comunidades no podían establecer cultivos en zonas frías y calientes".

Y más allá de la historia —esa historia patria que él también ayudó a forjar antes y después de los años sesenta—, tuvo Gilberto Mora Muñoz la íntima sensibilidad de la poesía. Amigo de poetas y artistas de todo género, quienes además fueron sus compañeros de luchas (Ramón Palomares, Blas Perozo Naveda, Gustavo Pereira, Arturo Mora Morales, entre otros) nos legó igualmente sus aportes. Por iniciativa propia publicó Amantes: 40 poemas imaginados en la misma mujer (1999) y El amor y otras contiendas: poemas (2009).

Como Blas Perozo Naveda, fue un ser polifacético. Del mismo modo que Blas era falconiano, zuliano y merideño, Gilberto Mora Muñoz era valenciano, zuliano y andino. Seres de grandes corazones y enorme vitalidad existencial para enseñarnos desde la creación, desde la rebeldía y desde el verbo, la entereza de la dignidad que tiene esta patria en sus creadores auténticos, en sus hombres de batallas y en sus guerreros de sueños.

Valgan estos dos poemas de nuestro poeta Gilberto Mora Muñoz, a quien siempre pediré disculpas eternas por no haber escrito algo sobre su obra cuando lo mereció, para que pudiera leerlo con sus ojos. Lamentables postergaciones que se nos acumulan, de menudo fraguados por el atareamiento de las penurias y el hambre, lo que nos impide crear con tranquilidad y sosiego, porque el alma cuando subsiste entre los dardos y espinas de la intemperie, sangra ante la ignominia de las peores injusticias. Tendremos que volver a tomar los rifles, hermano, para combatir a los burócratas, corruptos y patiquines que se burlan de los salarios y prestaciones sociales de los profesores universitarios, donde también tu angustia quedó reflejada.

Todas las nubes del cielo cubran tu alma de gloria, Poeta del alma…

DOS POEMAS DE GILBERTO MORA MUÑOZ

INFINIDAD

(Para Juvencio y Yibis)

Dichosos el hombre y la mujer
que vueltos haz se besan y se tienen.
Que la misma palabra
les da cada mañana bienvenida.

Que calientan el pan de cada día
en el más alto sol de cada hora,
y una misma mirada los convoca
para estrenar amor en cada noche.

Dichosos el hombre y la mujer
que pueden ir a un parque o a un café,
y cuando ellos caminan bajo una misma sombra de dos cuerpos
una marcha nupcial de mística armonía
preside cada paso con que marcan la tierra.

Dichosos porque tienen
la suprema pureza del amor
que es la verdad como un collar de luz
en cada una de las largas esquinas de sus ojos
para alumbrar la infinidad del tiempo.

DESPUES QUE ANDUVE TANTO

Después que anduve tanto sin doblarme
sin retroceder en una sola mano
pregonando sobre la misma causa
estoy más cerca de aquellos a quienes quiero
transmitir mi compromiso y repetirles
"que sólo andando por él se hace el camino"

No he cambiado de nombre
ni modales y me llamo a mi mismo
o si me llaman otros respondo,
con la identidad de siempre.
No me detengo ni cambio mi discurso:
No perturbo el ocio ni el trabajo
de ningún semejante o extraño
que es dueño de su sueño.
No han de faltar la flor de mi palabra
ni la locomoción de mi alegría
para seguir cantando en el jardín del tiempo.

Fuente de estos poemas:

http://terceraedad.orgfree.com/pagina_nueva_3.htm (Recuperado 17 de abril de 2021).

 



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José Pérez

Profesor Universitario. Investigador, poeta y narrador. Licenciado en Letras. Doctor en Filología Hispánica. Columnista de opinión y articulista de prensa desde 1983. Autor de los libros Cosmovisión del somari, Pájaro de mar por tiera, Como ojo de pez, En canto de Guanipa, Páginas de abordo, Fombona rugido de tigre, entre otros. Galardonado en 14 certámenes literarios.

 elpoetajotape@gmail.com

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