Nota musical

De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco. La bella locura esa que invade y rompe todos los paradigmas y esquemas, esa que convierte al enamorado en poeta y que sin darse cuenta, queda atrapado en el impulso ilógico que emana del arte más especial que existe: la música. Son los músicos, los homenajeados hoy, 22 de Noviembre, siendo Cecilia, la Santa que les correspondió, el Papa Gregorio XIII la nombró patrona de los músicos porque había demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos. Su espíritu sensible y apasionado por este arte convirtió así su nombre en símbolo de la música. Pero, ¿Qué siente un músico al ejecutar su instrumento? Y más aún, ¿Por qué hacer música? Se podrían facilitar respuestas biológicas, psicológicas, etc., por ejemplo ¿sabías qué la música, aumenta nuestra resistencia hasta un 15% y aumenta el diámetro de los vasos sanguíneos hasta un 26%? O quizá, otra de las cosas de música, que no sabías es que al escuchar una canción rememoramos al punto de traer no solo imágenes a nuestra cabeza, sino que viene acompañada de sensaciones, sentimientos y emociones. Se nos pega una canción y la repetimos una y otra vez, gracias a la memoria involuntaria. Además, Mientras aprendemos a tocar un instrumento musical y/o a cantar, (incluyendo la voz humana como instrumento natural por excelencia, dadas sus condiciones únicas e irrepetibles) se establecen conexiones neuronales que mejoran nuestra comunicación, tanto así, que los bebés aprenden antes el significado de las emociones −por la música− que el significado de las palabras.

Y, ¿Qué sobre la personalidad de los músicos? Bueno, los estudiosos del tema podrían decir que las características que sobresalen en la personalidad de los músicos son el individualismo, el pensamiento dicotómico, el hipercriticismo, el divismo etc., pero el océano es grande y en realidad el instrumento que ejecutas, efectivamente, interfiere en tu personalidad, por tanto la variedad es inmensa. Particularmente, he conocido una buena cantidad de músicos y considero que la característica más definitoria de la pléyade, vendría siendo su gran ímpetu al momento de defender el hecho musical contra viento y marea, he visto discusiones acaloradas defendiendo: cinco líneas, cuatro espacios, bemoles, sostenidos, becuadros, notas y figuras de nota, claves, sonidos y silencios, compases, barras divisorias, líneas adicionales, entre otros símbolos y signos del lenguaje musical de los papeles pentagramados, y ellos −los signos y símbolos− pletóricos de felicidad ante semejante acto de valentía y defensa en pro de la causa, otorgan, lo que necesita ese ser, que llaman músico y es nada más y nada menos que MAGIA, si, magia, o es que acaso ¿no ha sido mágico, por ejemplo el trabajo llevado a cabo por nuestro recordado maestro José Antonio Abreu, con el sistema nacional de coros y orquestas infantiles y juveniles de Venezuela? Eso, solo por poner un ejemplo, y segura estoy se nos iría un libro entero en observar y analizar lo mágico del movimiento musical en Venezuela, ayer, hoy y siempre.

Los músicos son meticulosos, puesto que entienden que en la música hasta los silencios suenan…los músicos son tan extrovertidos como una trompeta y tan introvertidos como un sutil Pícolo, los músicos entienden que el violín sube angelicalmente pero entienden que contra todo lo bajo conseguirás al contrabajo, con sus ritmos en la percusión, nos hacen mover hasta inconscientemente, por si fuera poco, poseen una capacidad altamente desarrollada como lo es la creatividad, la cual les permite vivir plenamente y adaptarse, entendiendo perfectamente a la música como lenguaje universal.

Todas las sociedades, culturas y comunidades conocidas hasta ahora por el hombre, poseen un estilo musical propio. Son los músicos, unos seres curiosos, espontáneos, en ocasiones, muy malgeniados pero otras más, tan dulces como las voces angelicales quienes al despojarse de sus coronas alaban y adoran al Dios vivo, ¿Conoces algún músico? Seguramente haya alguna o alguno en tu familia, en tu oficina, en tu barrio, en tu escuela, valóralos, ellos con sus melodías, ritmos y armonías nos aligeran las pesadas cargas del día a día y en vez de criticarle (por sus icónicos gustos) pídele hacer lo mejor que hace: hacer música, cantar y/o tocar un instrumento musical, si le pides eso, habrás conseguido un amigo para toda la vida.

Compañeros y compañeras músicos, ¡Ánimo! Sé que por tema Covid-19, hubo una desacelerada dinamización musical propia de la cuarentena a nivel mundial y del distanciamiento físico, pero quien más sino nosotros, entendimos el momento, viviéndolo y transformándolo, cantando en nuestras casas haciendo videos y compartiéndolos entre familiares y amigos dándonos fuerza, para superar la inédita situación, teniendo como resultado, la magia, esa de las que les hablé anteriormente y que nos ayudó en ganarle la batalla a estados anímicos y mentales cargados de negatividad, cambiándolos por alegría y felicidad, pese a las adversidades.

Uno de los días de la cuarentena (en Marzo, específicamente) hablaban dentro de sí, unas curiosidades existentes en la mente de un músico, las cuales presentaban un dilema: el inconsciente era melómano, (término griego compuesto por el prefijo melos: canto y el sufijo manos: de donde deriva la noción de manía). La melomanía, es una especie de locura o tendencia al furor vinculada a la música. Pero además tenía Anhedonia musical, que es el desdén por la música, sufrido aproximadamente por el 5 % de la población mundial impidiéndole su máximo disfrute, pero, no conforme a todo esto, lo visitó una estela de amusia, para experimentar lo que realmente es, y es que acaso ¿en esas contradicciones, propias de lo humano, no es donde se expone nuestra debilidad para ser observada, valorada y luego superada?

Vamos pues, hagamos lo que sabemos hacer, es decir, hagamos música y no perdamos tiempo en vanidades. Escudriñemos y ahondemos en los potenciales musicales y no en las carencias, seamos diariamente humildes y sencillos capaces de escuchar los sonidos internos y externos que nos ofrece la vida, superando el divismo, el cual a mi entender está repleto.

Digo con Ludwig van Beethoven: La música es una revelación mayor que toda la sabiduría y la filosofía.

Digo con Albert Einstein: Si no fuera físico, probablemente sería músico. A menudo pienso en música. Vivo mis sueños en música. Veo mi vida en términos musicales. No puedo decir si habría podido hacer alguna pieza creativa de importancia en la música, pero sí sé que lo que más alegría me da en la vida es mi violín.

Digo con Thelonious Monk: Todos los músicos son subconscientemente matemáticos.

Digo con Platón: El entrenamiento musical es un instrumento más potente que cualquier otro, porque el ritmo y la armonía encuentran su camino en lo más profundo del alma.

Digo con Piotr Illich Tchaikovski: Si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco.

Digo con Eddie Van Halen: Somos músicos. Hacemos música para vivir. Es así de simple. Nada más importa

Con música, las plantas crecen más rápido, las vacas dan más leche, los bebes expresan, los ancianos recuerdan, en fin, la vida es música y la música es para vivirla.

Me preguntas, ¿Qué sí de músico, poeta y loco todos tenemos un poco? Ojalá cambiáramos el poco por mucho, a lo mejor la humanidad seria otra…

¡Feliz día para todas y todos los músicos!

 



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Carmen Teresa Alviarez de Largo

Profesora de música

 teresadelargo@yahoo.es

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