¡Zobeida: La muñequera! (II/V)

"Algunos dicen de Zobeida que está loca pero qué hermosa la locura de Zobeida siente tanto amor por los seres humanos
que con ternura humaniza sus muñecas"

Alí Primera, de la canción "Zobeida, la muñequera"

Continuación de nuestro artículo anterior

https://www.aporrea.org/cultura/a286938.html (I/V)

OTTO RÍOS, NUESTRO AMIGO: ¡MURIÓ DE AMOR!

¿Cómo y dónde fue que conocí personalmente a Zobeida?

Ella y yo siempre tuvimos diferencias al tratar de responder esta pregunta. Incluso, a veces, cambiábamos de opinión.

Atando cabos, estoy tratando de recordar si fue Otto Ríos Márquez (†) quien me presentó a Zobeida o fue a través de Zobeida como conocí a Otto Ríos (†). A Otto, algunas amistades lo llamaban "Otto Monoto", como lo hacía José Luis Morán "El Gato Salsero", quien siempre recuerda con mucha emoción haber hecho una muñequita de trapo guiado de la mano y la voz melodiosa de su amigo Otto Ríos Márquez "El muñequero de Maracaibo" quien también, fuera un "vergatario" cuenta cuentos. Y un enamorado de la vida. Muchas veces, me acompañó en los Talleres de Planificación y el de "Amor y Felicidad" y comenzaba embelesado diciendo: "Cuentan los que cuentan…" y, entonces, nos hacía reír a carcajadas mientras nos trasladaba a mundos imaginarios y deleitosos que disfrutábamos a granel (1)

Otto, fue para mí un gran amigo. Casi un hermano. Al menos, un hermano de sueños y luchas. Con él compartí numerosas actividades recreativas, eventos, reuniones familiares y tertulias. Hacía unas hermosas muñecas con botellas.

Viene por cierto, en este instante, a mi memoria, aquel hermoso compartir con el profesor universitario, cabimense o cabimero, filósofo y prestigioso artista plástico, mejor pintor, actual Director del Patrimonio Cultural de Cabimas, el estimado colega profesor y más que amigo…hermano, Nilson González. Con quien recientemente compartí en Cabimas con motivo del evento sobre descolonización en la educación universitaria (2) Allí le recordé a Nilson nuestro encuentro con Otto. Y las fotos que nos tomó ese día que aún me debe. Los tres, un buen día, hace muchos años, conversamos largamente frente al Lago de Maracaibo y recordamos, una y otra vez, a Zobeida, quien nunca podía dejar de estar presente en nuestras conversaciones. Otto Ríos, admiraba, seguía e idolatraba…incluso mucho más que yo, a Zobeida. Que es bastante decir: ¡ambos la amábamos! Y la seguimos amando. Él en un plano distinto al mío. A la vez, seguimos conectados.

Un maluco día, de esos que siempre se atraviesan en el camino, no recuerdo si yo estaba en Caracas o Valencia, recibí una llamada angustiante de Zobeyda quien, para entonces, se encontraba en Cuba, como acostumbraba a viajar anualmente para su compartir latinoamericano y caribeño.

  • "Hugo necesito urgente que me devuelvas la llamada. Estoy en Cuba". No recuerdo ahora si se encontraba en Holguín, Santa Clara o en la Habana. En su acostumbrado andar con cientos de seres que poblaron su andariega entrega. Extrañado por la llamada pregunté inmediatamente:
  • ¿Qué te pasa Zobeyda?
  • "Llámame urgente necesito que ubiques a los familiares de Otto Ríos". Me dijo en tono angustiante.
  • ¿Por qué? ¿Él está allá en Cuba? ¿Qué pasó? Le pregunté sumamente extrañado.
  • "Si mi Huguito querido, él acaba de morir. Algo pasó pero no puedo contarte ahora"
  • Zobeida, pero ¿Qué es lo que pasó?...
  • "Llámame, por favor después que ubiques a los familiares de Otto y nos ayudes a ver cómo podemos trasladar su cuerpo". Insistía ella.
  • "Ya te contaré cuando llegue a Venezuela. Ahora no puedo contarte. Es muy doloroso todo esto mi negrito"

Lo demás son detalles innecesarios. Otto, acompañó a Zobeida a Cuba a sus acostumbrados encuentros. Nuestro común amigo, sufría de epilepsia. Ya en otras oportunidades, habíamos tenido conocimiento de sus eventualidades. Nunca viví, personalmente, con él esa angustiante experiencia. Él solía alertarnos y nos daba las recomendaciones del caso por si se presentaba inesperadamente esta circunstancia. En esa oportunidad. No andaba junto a Zobeida. Por alguna razón, que desconozco, andaban en sitios distintos allá en Cuba. Supongo, él estaba jugando al afecto de las muñecas y contando un cuento a la vida y al amor con otros seres. Al parecer. No supieron como auxiliarlo. Paradójicamente partió a otra dimensión, como nos gustaría a muchos de nosotros. Tranquilo. Sonriendo. Relajado. Enamorado ¡¡¡Feliz!!!

Zobeida no encontraba como trasladar su cuerpo y me pedía colaboración. Hice algunas gestiones y llamé a algunos contactos. Al final, no fue mucho lo que pude ayudar. Tampoco pude acompañar a Otto en su despedida en Maracaibo. Fueron momentos dolorosos, de profunda tristeza. Días después cuando regresó Zobeida de Cuba – creo que nos vimos en el aeropuerto de Maiquetía – me contó su versión, sin entrar en detalles. Cuando le preguntaba ¿qué había pasado, realmente en Cuba? Sólo atinó a decirme:

"Hugo, nuestro apreciado amigo, murió de Amor".

Hice silencio. Nos miramos. Nos sonreímos. Y como si nos estuviéramos despidiendo pensando que no nos volveríamos a ver más, nos abrazamos como dos enamorados y así dimos rienda suelta a nuestro llanto de horas y horas de lágrimas represadas. Ese día reafirmamos nuestro pacto de amor. No sólo entre nosotros dos, sino con nuestro querido amigo: Otto Ríos. Aún recuerdo su sonrisa amplia y la calidez de su abrazo. Otto era otro ser especial ¡Qué suerte he tenido en mi vida de tropezarme en el camino de la vida con gente tan especial! ¡Gracias a la Vida! ¡Gracias Diosito lindo! Soy, definitivamente, un ser privilegiado y, todavía me quejo, de vez en cuando. Mala costumbre esta. En lugar de vivir dándole gracias a la vida que me ha dado tanto. Me regaló esa hermosa oportunidad de conocer a estos dos seres de luz, seres superiores, seres adelantados a la Civilización Espiritual que, esperanzados, deseamos se haga realidad.

Y así… Cuentan l@s que cuentan… que partió nuestro dilecto amigo Otto Ríos, "El muñequero de Maracaibo", adelantándose, unos años, a nuestra querida Zobeida. Con ella, juntos y separados, lloramos de tristeza su partida. Feliz debió estar el espíritu de Otto Ríos, el 02/02/2012, al recibir y abrazar de nuevo a Zobeida ¿quién sabe dónde? ¿En qué planeta o en qué otra dimensión o acaso en ningún lugar? ¡Somos sólo energía que, según dicen los que cuentan y los que saben, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma!

En cualquier caso: Ambos, seguirán sus danzas… en las profundas e infinitas oquedades del Universo Creador, hasta reencontrarnos, de nuevo, algún día, cuando nos toque partir.

Me ha correspondido a mí, en esta tercera dimensión, recordarles y dar a conocer nuestro humilde comentario acerca de dos seres excepcionales, hermosos, radiantes, generosos…que hicieron de las muñecas su estandarte de vida. Exordio ante las temeridades de gobernantes supremacistas, guerreristas, egoístas y vanidosos, que no comprenden a estos espíritus y almas superiores.

CARTA ATRASADA CONVERTIDA EN PRÓLOGO

En una carta íntima que Zobeida entregó en mis manos, con algún retraso, en el "Encuentro Cultural Nacional por la Constituyente", realizado en BANCOMARA, en Maracaibo, en 1999, "Alí, siempre mágico y sorprendente, nos volvió a unir". Ese día, emocionada, al verme enarboló a Eusebia por los aires se me acercó y me sorprendió diciendo:

"aquí te tengo algo que te escribí antes de irme aquella vez, y no te lo había podido entregar. Aquí tienes mis palabras de amor"…Pa´vos. Me dijo. Y, entonces, atónito recibí de ñapa: Un fraterno abrazo y un maternal beso en la frente y, lo más divino, un ¡Dios te bendiga mi negrito querido!

Fue así, cómo me regaló y yo, por supuesto, recibí muy feliz, esas hermosas palabras que efusiva, emocionada y plena de contento infantil en medio de su ternura nos legó no sólo a mí sino a tod@s. Por eso, más tarde, decidí hacerlo público.

Por cierto, ese mismo día, me pidió que fuéramos, nuevamente, a visitar y camináramos juntos la "Vereda del Lago de Maracaibo" para que conversáramos de tantas cosas pendientes. Al final, no recuerdo por qué, no pudimos hacerlo.

Consciente, yo decidí luego convertir, sin su autorización, ese manuscrito que me entregó sorpresivamente aquel día, en un introito de mi libro "Universidad, Gobierno y Felicidad". En la que ella recordó nuestro primer y único paseo por la "Vereda del Lago Maracaibo". Que hicimos con mi hijo menor – en ese entonces – Hugo Alberto, aquel febrero de 1998 (3)

REFERENCIAS:

  1. http://www.notizulia.net/brujula-zuliana/6017-que-molleja-de-valor-zuliano-es-el-gato-salsero.html
  2. Conferencia inaugural en Cabimas, realizada durante el día Lunes 28/10/2019, con motivo del I Congreso Zuliano de descolonización de la Universidad, realizado en homenaje a la eterna Rectora de LUZ, Dra. Imelda Rincón Finol, justo el día en el que celebrábamos los 250 años del natalicio del Maestro Simón Rodríguez. Publicada en Aporrea en 5 entregas. A continuación indico la V entrega. www.aporrea.org/educacion/a284122.html Si le interesa, podrá conseguir los enlaces de las otras cuatro en el mismo. Allí comento mi encuentro con el profesor Nilson González, donde recordamos a Otto.
  3. Ver el libro "Universidad, Gobierno y Felicidad". Hugo Moyer Agostini. Talleres Gráficos de la Universidad de los Andes. I Edición. Marzo 1999. Los corchetes que aparecen en el texto son nuestros.


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Hugo Moyer Agostini

Ing. Químico (1975). Postgraduado en Macroeconomía, Planificación y Creatividad Aplicada Total. Profesor Titular jubilado de LUZ (1997). Presidente Honorario de la Escuela Latinoamericana y Caribeña de Ciencias y Técnicas de Gobierno (ESCOLAG). Ha sido el primer Director del Instituto Zuliano de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IZEPES) y del Centro Latinoamericano de Altos Estudios de Gobierno (CELAEG) Ha sido asesor de Rectores de varias universidades, Alcaldes y Gobernadores, así como de la Presidencia de PDVSA y PEQUIVEN. Vive para la POLÏTICA y se resiste a vivir de la política.

 escolagzulia@gmail.com

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