La Cosiata: Diversas intríngulis de su desarrollo y desenlace final (XII)

El conflicto estalló finalmente en 1826, en circunstancias en que emergieron también los efectos de una profunda crisis mundial, iniciada en Londres en 1825, generando la disminución de las exportaciones venezolanas, las cuales todavía no se habían recuperado de los estragos provocados por la guerra emancipadora. En el marco de estos desajustes económicos, tanto los productores agrícolas como los comerciantes consideraban imprescindible romper la dependencia con el centro bogotano con el fin de adoptar de manera autónoma las medidas más adecuadas para favorecer la economía local. Ya sabemos que la desobediencia y rebeldía del General Páez al Vicepresidente de la Gran Colombia General Santander se inicia a raíz del Decreto de Alistamiento Militar dictado por el Congreso de Bogotá en 1824. Cuando el General Páez, como Comandante General del Departamento de Venezuela convoca tardíamente al pueblo el 6 de enero de 1826 con el objetivo de organizar las milicias en cumplimiento de dicho decreto, algunos ciudadanos caraqueños sumisos a la autoridad que ejerce Santander, corren la voz de un atropello cometido por las tropas contra los habitantes de Caracas, estos mismos ciudadanos solicitan una reunión de los munícipes y ella tiene lugar el 16 de enero de 1826, en esa reunión se acuerda redactar un Memorial dirigido a la Cámara de Representantes con sede en Bogotá, para exponer los problemas que se habían suscitado y cuestionar la conducta de Páez, considerándola lesiva para la "seguridad personal", "libertad" y "sosiego" del pueblo. El Congreso de la República de Colombia tras la discusión del mencionado documento resuelve que el Comandante General Páez fuera suspendido en sus funciones y sustituido por el Intendente del Departamento de Venezuela. En virtud de tal decisión, Páez tenía que comparecer ante un tribunal en Bogotá para declarar por las denuncias presentadas por la Municipalidad de Caracas.

De momento el General Páez decide acatar la medida y trasladarse a Bogotá para rendir declaraciones, pero al estudiar en detalles algunas anormalidades en cuanto a la aplicación de la justicia en la capital y el poco o nada de estima hacía él por parte del mandamás en la República, el General Santander, cambia de parecer y resuelve ya no ir a Bogotá, convirtiéndose desde ese momento en la figura que habría de aglutinar a los sectores descontentos con la conducción de la República, a cargo de su Vicepresidente Francisco de Paula Santander en ausencia de su verdadero Presidente, Simón Bolívar, El Libertador. La suspensión en su cargo del Comandante General Páez provoca gran indignación y actos violentos en Venezuela, situación que fue aprovechada por la tendencia opositora al régimen centralista para justificar el estallido de un enfrentamiento político con Bogotá. El 27 de abril de 1826 la Municipalidad de Valencia se reúne en sesión extraordinaria, resolviendo reafirmar el absoluto rechazo a la medida de suspensión del General Páez de sus funciones. Se insistía con el argumento que la presencia del General José Antonio Páez era fundamental para la "seguridad interior y exterior" de Venezuela. Mientras aquél era aclamado por una numerosa manifestación, el día 30 de ese mismo mes de abril se celebró una nueva asamblea que designa a Páez como Comandante General del Departamento de Venezuela.

Aquella resolución llevada a cabo por la Municipalidad de Valencia significaba el desconocimiento de las autoridades de la República, puesto que desconocía la orden que fuera emana por el Congreso Nacional. Por otra parte, esta conducta implicaba el reconocimiento de las atribuciones inherentes a los cuerpos municipales, tal como éstos las habían ejercido en 1810 al iniciarse el proceso de ruptura de dependencia de la corona de España. Desde el mes de abril de 1826 el movimiento venezolano de oposición al centralismo instaurado por el Congreso Constituyente de Cúcuta, manifestó claramente sus intenciones separatistas en la medida en que sus resoluciones violaban el orden Constitucional, cuya vigencia estaba cuestionada desde el nacimiento mismo de la República de Colombia; La Gran Colombia. La Municipalidad de Caracas, que había provocado el conflicto con la presentación del Memorial ante la Cámara de Representantes para denunciar los atropellos cometidos por las tropas de Páez, decidió dar un vuelco radical a su anterior equivocada posición.



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José M. Ameliach N.


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