El caso de Tarre Murzi “Sanín”, pluma al servicio de la dignidad y la decencia

La represión de cuando “éramos felices y no lo sabíamos…"

Basta para recordarnos de ello que leamos de la mano del periodista Boris Saavedra R., quien no es, precisamente, un simpatizante de la Revolución Bolivariana, sino por el contrario, uno más de sus opositores radicales y de todos los proyectos políticos populares que se han logrado instalar en varios países del Continente (Bolivia, Ecuador, El Salvador y, obviamente, el Sandinista en Nicaragua), sobre los cuales ha sido crítico contumaz e implacable, lo que él nos cuenta de la vida periodística de Alfredo Tarre Murzi, mejor conocido como Sanín y, particularmente, el episodio en donde le tocó a ese ilustre venezolano "saborear" la intolerancia criminal que padeció el país durante el binomio adeco copeyano entre los años 1959 y 1998, cuando fue brutalmente apaleado por las bandas de matones de la policía política del gobierno adeco de Jaime Lusinchi y Blanca Ibañez, tal cual le había sucedió muchos años antes a quien fue, en nuestra opinión, el mejor humorista que ha tenido el país, Leoncio Martínez, mejor conocido como Leo, quien al poco de morir Juan Vicente Gómez, para ser precisos el 9 de octubre de 1937, siendo presidente Eleazar López Contreras, fue salvajemente golpeado por bandas de jóvenes de la burguesía criolla simpatizantes de la Falange Española, agrupados en lo que se conocía como la Unión Nacional de Estudiantes UNE(1) y de donde al poco tiempo después nació el Partido Social Cristiano Copey, que arremetieron brutalmente contra la sala de redacción del semanario Fantoches que dirigía el humorista, destruyendo sus instalaciones y propinándole a él una salvaje golpiza.

Dice Saavedra sobre ese episodio de intolerancia criminal que le tocó vivir a Sanín dentro de ese período funesto de nuestro país conocido como el Pacto de Punto Fijo y quien durante buena parte del mismo mantuvo semanalmente una columna en el diario El Nacional, por cierto de impecable factura, crítica y bien encendida, bajo el título "Palco de sombra", lo siguiente:

"Estos periodistas, políticos y hombres de mundo viven en un mismo cuerpo (Sanín y Alfredo Tarre Murzi). Se expresan con verbo tenaz e irónico. Suman grandes amigos, como férreos enemigos. Desde el despacho o la máquina de escribir ponen a pensar a Venezuela…"

Precisamente ese trabajo (Palco de Sombra) fue el que despertó la rabia e irritación para que en el periodo presidencial de Jaime Lusinchi, dos sujetos entraron al estacionamiento del apartamento de Sanín en Santa Rosa de Lima –propiedad de Tarre Murzi.

"¿Tú eres Tarre Murzi?", le preguntaron al periodista. Sanín asintió. Enseguida los dos hombres le propinaron una golpiza brutal. 

Cuando los bandidos lograron someter en el piso a Tarre Murzi, comenzó la ronda de patadas. Luego de unos minutos, cuando los agresores creían que el mensaje había sido entregado, se detuvieron. "¡Esto es para que aprendas a respetar!", escupió uno de los camorreros. Horas después llegaron algunos medios de comunicación y el Director de la Policía Técnica Judicial. Algunos canales transmitieron la noticia, pero poco después todo fue sacado del aire por órdenes de lo alto. Los dólares preferenciales, en esa época, eran un arma de subyugo para algunos directores de medios. "Después de Carlos Andrés Pérez, Lusinchi, fue uno de los gobernantes más nefastos para Venezuela", dice con amargura Sanín.

Alfredo Tarre Murzi, como Sanín, es un hombre dedicado al país. Estuvo preso por testarudo, por ese afán incontenible de defender sus ideas democráticas. También fue expulsado del país. Sufrió atentados e innumerables menciones a su ascendencia. Un hombre fuerte, un perro alpha…

En 1988, fallece su esposa, Mercedes Briceño de Tarre. "Aún ando a gatas en esto de la soledad. Todavía no me acostumbro a levantarme con el vacío a mi lado. Siento que la vejez es un fardo cada día más pesado. Pero también me digo que me quedan muchas cosas por escribir y unas cuantas vainas por echar", comienza con melancolía y termina con su sonrisa irónica. ¿Quién habla? ¿Sanín o Alfredo?" (2)  

Para concluir, vale agregarle a esta nota un fragmento de lo que escribió Sanín pocos años después en su columna "Palco de Sombra" (1992), en el diario El Nacional, una vez que se produjo la reincorporación del ex presidente Jaime Lusinchi como Senador Vitalicio al Congreso de la República: "En Venezuela todos sabemos que él (Jaime Lusinchi) es un pillo redomado, un cínico capaz de las peores felonías, un reo de peculado, concusión y enriquecimiento ilícito, un acusado de gestor de negocios y de tráfico de influencia, un aparatoso y cínico delincuente que evadió la justicia y se refugió en Miami, donde van a parar casi todos los peculadores y ladrones en la política latinoamericana". 

De seguro que Sanín, donde quiere que ahora se encuentre, ya debe estar muy bien enterado que esos "peculadores y ladrones" de los dineros públicos siguen teniendo su guarida en Miami y a buen resguardo del gobierno de Washington…

Concluimos esta nota afirmando de manera clara y precisa que ese abominable atropello, condenable desde todo punto de vista, resulta minúsculo frente a hechos demasiado graves que se cometieron durante esas cuatro décadas de ignominias que padecimos los venezolanos con AD y COPEY, muchos de los cuales ya han sido registrados por la Comisión de la Verdad para conocer los crímenes y desaparición de personas de esos años, comprendidos entre 1958 y 1998, la cual fue creada por el Presidente Maduro en abril de 2016, a la cual se negaron adherirse los factores de la oposición.

En el Informe final de esa Comisión, hecho del conocimiento público el 24 de marzo próximo pasado, se certifica “que en el país hubo sistemáticas violaciones de derechos humanos fundamentales de 10.071 venezolanos agraviados por el terrorismo de Estado (FGR entregó Informe Final al Presidente de la República, Nicolás ...), pero es que además de esa barbarie que da cuenta dicha Comisión de la Verdad, vale agregar que fueron incontables, además, los atropellos a la libertad de expresión durante esos 40 años del Puntofijismo, sobre lo cual nos ha parecido bien importante darles a conocer a nuestros lectores un buen resumen de los mismos escrita por el historiador y profesor de la ULA, José Sant Roz (3), en donde él nos narra en forma muy sucinta esa trágica realidad que pareciera que quienes dirigen desde la llegada de Chávez a Miraflores (1999) el Colegio Nacional de Periodistas (CNP) y el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa (SNTP), han resuelto olvidarla, creyendo ellos que el pueblo carece de memoria. Esto es lo nos escribe sobre dicho tema Santa Roz: En la IV no hubo Libertad de Prensa - Por: José Sant Roz @jsantroz

Notas:

(1)      Tomado del diario VEA, edición del año 2014 en su Sección de Efemérides: "Octubre de 1937, tal día como hoy 9, un grupo de la organización de derecha Unión Nacional Estudiantil (UNE), asaltó la sede del semanario humorista Fantoches, en Caracas, destrozó la redacción y propinó una golpiza a su director Leoncio Martínez, "Leo". En el grupo estudiantil se encontraban, entre otros, Rafael Caldera, quien después sería presidente de la República, Pedro José Lara Peña, Tomás Enrique Castillo Batalla, y Lorenzo Fernández, de posterior destacada figuración política. El origen del asalto y la golpiza se atribuyó a las caricaturas de "Leo" con relación al apoyo de jerarcas de la Iglesia católica a la sublevación fascista contra la República Española."

(2)      Textos tomados de este enlace: Doctor Tarre y míster Sanín - Hable Conmigo       

(3)      “Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (Venezuela), con un doctorado en Teoría Combinatoria. Es autor de más de veinte libros que abordan el tema de los conflictos políticos en Venezuela y Colombia desde el siglo XVIII, entre ellos: Conjura Constitucional, ediciones Ministerio de Educación, Caracas, 1986; Colombia en un Soplo, Consejo de Publicaciones de la ULA, 1987; Toque de Queja. Episodios de la vida del General Francisco de Paula Santander, (novela), Ediciones Centauro, de José Agustín Catalá, 1990; Maldito Descubrimiento, Kariña Editores, 1993; Los Verdaderos Golpistas, Kariña Editores, 1998; Obispos o Demonios, (Co-autor junto con Giandomenico Puliti), Kariña Editores, 2000; Capos de Toga y Birrete, Kariña Editores, 2001; El Jackson Granadino - Biografía del General José María Obando - el asesino de Sucre, Kariña Editores, 2001; Las Putas de los medios, Kariña Editores, 2002; Bolívar y Chávez- Dos posiciones en conflicto, Kariña Editores, 2003, Gustavo Cisneros - Un Falacia Global, Kariña Editores, 2004.” (José Sant Roz [Red Voltaire]). Nosotros agregamos su otro libro relativamente reciente sobre Rómulo Betancourt, bajo el título: "El Procónsul Rómulo Betancourt - Memorias de la Degeneración de un país", ediciones Monte Ávila Editores Latinoamericana, C.A., 2009.

 

rioliverr@gmail.com

 



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Iván Oliver Rugeles


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