Borrar la identidad regional también es peligroso. Asunto de la música

En otra oportunidad, hace algún tiempo, escribí un artículo de cómo los periodistas, intentando simplificar las cosas y hasta para romper la rutina y lo repetitivo, usan términos que hacen las cosas más confusas.

Por ejemplo, es usual en una nota de prensa, cuando se celebra una contienda deportiva latinoamericana, que el periodista nacional del país cuyo equipo resultó triunfante escriba, "los criollos ganaron a los venezolanos". Cualquiera de las connotaciones dadas por el Drae a la palabra criollo que asumamos, no sirve para aplicarla en ese caso.

Uno de los equipos pudiera estar formado sólo por jugadores nacionales del país que representan, como ahora en serie del Caribe. Pero decir, por ejemplo, los criollos le ganaron 8 a 3 a Cuba, no es apropiado. Pues de acuerdo a la costumbre, el uso que históricamente se le ha dado a la palabra, a lo mejor el equipo cubano es más criollo que el nuestro, puede no serlo y hasta que ninguna de las dos lo sea. O si le damos valor a la simple representación y hasta nacionalidad de los jugadores, la expresión tampoco es adecuada. Se ha dado el caso que habiendo jugadores norteamericanos blancos, anglosajones, en un equipo, pudiera haber sido Venezuela, participando en una Serie del Caribe, periodistas nacionales la han calificado como "los criollos".

Ayer, leyendo una nota periodística proveniente de Ecuador sobre el juego que Venezuela ganó a la selección futbolística de ese hermano país, me encontré con esto:

-"En gran parte del juego la tricolor se dejó dominar".

Muchos países del mundo tienen bandera tricolor. Entonces, eso no es propio de país alguno en particular. Por eso cuando leí la noticia y sabiendo que Venezuela había ganado fácilmente, acostumbrado a leer esas notas, me confundí con la palabra tricolor e hice la siguiente reflexión:

-Bueno, ¿si Venezuela ganó fácilmente el juego por qué este periodista dice que Ecuador dominó el juego casi todo el tiempo?

De pronto me percaté que el periodista, ecuatoriano, llamó así a la selección de su país, cuya bandera, como la nuestra que básicamente es la misma, tiene tres colores, amarillo, azul y rojo, como también la colombiana por razones muy conocidas. Quizás, el periodista por hábito, costumbre o proceder mecánico no se percató del dislate.

Pero dijo otra cosa, que quizás dicha por él, poca importancia tiene, pero si con lo que luego comentaremos.

En esa nota, el periodista, llama a nuestra selección "llaneros". No sé, es posible, que en ese equipo nuestro venezolano, no haya un llanero. Lo que sí sé, es que Venezuela es extensa, polifacética, diversa geográficamente, donde hay llano, costas, sierras hasta muy altas y en cada uno de esos espacios, gente hermosa, llena de creatividad y digna de reconocimiento. Pero también hay llano en muchas partes fuera de Venezuela. La región llanera venezolana, es verdad, ocupa una gran parte del territorio nacional, pero al mismo tiempo es poco poblada y no parece cierto que hablando en sentido amplio la mayoría de los venezolanos seamos llaneros.

Se suele decir que las palabras tienen fundamentalmente el sentido y significado que le da la mayoría de los hablantes. Por ejemplo, al revisar el diccionario hoy, he encontrado que éste terminó por acoger como válida la interpretación que usualmente o coloquialmente venían dándole a la palabra fanático sobre todos los cronistas deportivos para referirse a los aficionados; pues hoy admite como pertinente la expresión "es un fanático de la música", para referirse a alguien que ésta le gusta en demasía. La palabra criollo en la práctica, en muchos hablantes o escribientes como los periodistas deportivos especialmente, sin que el diccionario todavía lo haya incorporado, tiene también el significado de natural del país de ellos. Entonces sería más bien "ganaron nuestros compatriotas".

Este enredo es parecido al que genera ahora la cultura oficial venezolana, que por distintas razones, no hablaremos de estas, no es intención nuestra en este momento, se habla de la música llanera como si fuese la única que en este país se cultiva. Pero debo advertir, que nuestra reserva o para mejor decirlo, discrepancia ante tal apreciación, es ajena a algún sentimiento mezquino. Formo parte de una generación de venezolanos que pudo estudiar la historia en una muy buena escuela primaria y secundaria, en el lapso de 1944 a 1955; es decir, desde la presidencia de Medina a la de Marcos Pérez Jiménez. Pero además, soy docente, egresado universitario en la especialidad de historia. Todo eso me sirvió para conocer muy bien el gigantesco aporte de los llaneros, de oriente, centro y occidente en la guerra de independencia. Del enorme valor del pueblo y cultura de ese espacio en la formación de la nacionalidad venezolana no me cabe duda alguna.

Aprendí además a amar el llano, sin nunca antes haber visto aquel inmenso espacio donde se pierde la vista y como dijo Gallegos, llega "hasta más allá de más nunca", leyendo "Doña Bárbara", "Canta Claro" y su música, cuando escuche maravillosos cantantes que ahora ni se mencionan, como Ángel Custodio Loyola, el "Carrao" de Palmarito y José Romero Bello. Y como todo hombre nacido en este país, para decirlo un poco al estilo de la caraqueña Conny Méndez, quien se refirió en su canción, "Venezuela habla cantando", al Himno Nacional, siendo niños, nos "arrullaron con" Alma Llanera, la canción de Pedro Elías Gutiérrez, que si no es llanera su letra dice serlo.

Lo que no entiendo es esa deformación– no se me ocurre otra palabra -de hablar y privilegiar la música llanera con la misma óptica del mercantilismo y más cuando es empeño del gobierno. Es decir, tratar de imponer al pueblo la idea que tiene una sola expresión musical. ¿Cómo hacer con un hombre de la costa falconiana, zuliana, oriental, de la montaña andina, del área de la costa montaña central, los grupos indígenas de varias partes del país y todo espacio no llanero y tiene su música, lo que es propio de la condición humana, para que entienda una conducta que luce discriminatoria?

La vida es como es. Cada pueblo, región, espacio, en un mismo país, tienen sus formas de expresarse y esas diferencias, generalmente están tan internalizadas en los seres humanos que merecen respeto y aceptación. Jugar con eso, por las razones que sean, puede resultar indelicado e inconveniente.

Uno no es inocente y cree saber que esas conductas tampoco lo son, ni pecan de ignorancia. Hay una u otras cosas detrás de eso. Algo así como intentar sacar ventaja de algo sin valorar lo que se pierde. Así como el cuero que se pisa por un extremo y levanta por el otro.

Hoy después del ya consabido discurso del presidente sobre el tema, quien antes se manifestaba con excesivo entusiasmo por la música caribeña urbana, lo que es muy natural dada su condición de caraqueño y formación musical adquirida en los grupos en los cuales se desenvolvió su juventud, tanto que tiene o tuvo un programa salsero, escuché a Ernesto Villegas, Ministro del área de Información, repetir una frase que antes escuché en boca de Maduro.

Dijo Villegas, a quien mucho aprecio aun sin conocerle por evaluarlo muy alto, sobre todo por lo comedido, "antes que el comandante Chávez, a la música venezolana se le daba poca importancia; en la IV república se había creado la idea que no existía o poco valor tenía".

Eso en verdad tiene mucho sustento, aunque no es tampoco tan radical como lo asegura Villegas. Pero lo importante es que cae en lo mismo. ¿Qué llamamos música venezolana? ¿La de un estilo, corriente, forma expresiva, de un sector del país o toda? Creo la respuesta obvia. Por eso pregunto al presidente y a Villegas:

¿Ese desmesurado privilegio y promoción por la música llanera y olvido de las expresiones musicales del resto del país, sus creadores y ejecutantes, no es discriminatorio?

¿Por favor señor presidente, Ernesto Villegas, como pueden sentirse los venezolanos que no hacen música llanera, o no es esta su preferida, como es el caso del propio presidente, porque sencillamente no somos todos llaneros, escuchándoles a ustedes discriminarlos cuando hablan de una como única música nacional que no es la de ellos propiamente por distintas razones?

¿Saben ustedes por casualidad que las hondas diferencias entre los patriotas promotores de la independencia, especialmente entre orientales y caraqueños o centrales, fueron producto de razones estructurales y superestructurales, por no decir culturales, políticas muy internalizadas y justificadas de orden regional? ¿Saben bien ustedes sin duda el difícil proceso y trabajo que hubo de hacerse para que el pensamiento centralista y unificador de Bolívar pudiera imponerse? Aún así, al final, llego la "Cosiata" y se disolvió la Gran Colombia. Para luego llegar a la Guerra Federal que, en principio, fue un poco volver a la Constitución de 1811, precisamente por los internalizados criterios del pasado

¿Si entendemos todo esto por qué hacemos cosas, procedemos sin atender a las especificidades, necesidades y fundamentos culturales de cada espacio y grupo humano para no generar más conflictos y abrir heridas?

¿Por qué no se hace un gran esfuerzo para promover toda la rica música que hacen los cultores a lo largo del país, así como por la llanera? ¿Será qué hacer lo que aspiro es costoso y por eso se procede como el mercantilismo, unificarnos para que todo salga más barato?

Si es peligroso y dañino borrar la identidad nacional también lo es hacerlo con el espacio inmediato del hombre, lo local y regional.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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