Los efebócratas oficiales y el amanecer llanero

La Diplomacia tiene la elegancia de las palabras para colocar cada cosa en su lugar y la precisión del puñal afilado para despellejar al adversario, sin que caiga una gota de sangre. Y lo hace sin ofender ni perder el sentido de las proporciones porque un diplomático serio, con autoridad intelectual, sentido del compromiso ante la patria que representa en el exterior y años de "vuelo" en el ejercicio, desenmascara "finamente" al enemigo imperial como al adulador internado en las filas del gobierno de turno.

Cuando se ha vivido intensamente el arte y la ciencia de la diplomacia, bien representando al país en diferentes partes del planeta o a la cabeza del Ministerio correspondiente, es poco el margen de error al momento de quitar el antifaz a los que hacen de la adulancia, la mediocridad profesional y un nivel intelectual que raya entre la frivolidad y zalamería, una práctica común y corriente.

Creo que el artículo del ex ministro y diplomático de carrera Roy Chaderton Matos titulado ¿Hasta cuándo el apartheid llanero o la "jaladera" cultural? publicado en este portal de opinión el pasado viernes 09-09-2016, tiene la claridad del hombre que conoce el país donde nació y la indignación ante el "showdeal" o el negocio del espectáculo al servicio del elogio interesado.

Tenemos en este momento una etapa de fuerte impacto histórico, de confrontación cultural que modelará la Venezuela que resta de siglo. Justamente ahora es visible el choque desigual y combinado de dos corrientes políticas que se sostienen con un cuchillo en la boca y un fusil apuntando al ojo del adversario.

De allí que cuando más necesitamos sumar ideas de vanguardia, construir espacios que afirmen nuestra Identidad y Soberanía, dar a conocer dentro y fuera del país la dimensión de Nación que somos, contraatacar en la guerra mediática y económica que no cesa, resulta repudiable cómo los "efebócratas oficiales" minimizan nuestra diversidad cultural mágica, esplendorosa, creativa. Es que para estos bufones de escasa moralidad, nacidos en los bodrios mediáticos de la derecha pro-imperial, promover la diversidad cultural es un tema que no entienden, de allí que se aferren a la (vil) máxima que afirma: al pueblo hay que darle lo que el pueblo pide, en este caso optaron (burdamente) por:-Al presidente Maduro hay darle lo que a Chávez le corría por las venas: la música llanera.

Con esa táctica trivial y lisonjera lograron penetrar el poder. Se les ve a pocos metros del Presidente Maduro. Se hicieron de la presidencia de un canal (Tves) convirtiéndolo en un culto a la sifrinidad y la marrullería pero no satisfecho con ello buscan el segundo objetivo:-Permanecer y sentarse a la diestra del Señor Presidente. Para lograrlo no escatiman oportunidades ni se quedan en "pequeñeces", como por ejemplo: Hacer un Canal de TV al servicio del proceso revolucionario y promover al país pluricultural y real-maravilloso

Cambiar un modelo de país es una tarea titánica, epopéyica pero irreversible aun cuando siempre estaremos en presencia de estas aberraciones cuyo costo no cuantificamos pero cómo hace daño. El proceso revolucionario que vivimos tiene piedras en el camino. Algunas colocadas en la cabeza del poder, a un costado, fuera del país. Pequeñas, medianas e inmensas. Todas ellas golpean, impiden, frenan y distorsionan el horizonte que soñamos muchos venezolanos y venezolanas pero aun así, mantengamos nuestra moral revolucionara intacta. Invencible.

Hay que avanzar, entonces, por encima de esas piedras, descorriéndole la máscara a los efebócratas oficiales, camaleones, aduladores, chocarreros e inmorales quienes con la destreza de un trapecista saltan a líneas de mando en el gobierno para clavarle una puñalada a las esperanzas del pueblo.



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Elmer Niño


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