La ley pretende ocultar la incapacidad e irresponsabilidad gubernamental

Reinaldo Quijada: "Ley Antibloqueo busca reeditar el fracaso del Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad del 2018”

Reinaldo Quijada

Reinaldo Quijada

Credito: UPP89

15-10-20.-La Ley Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y la Garantía de los Derechos Humanos, pretende ocultar la incapacidad y la irresponsabilidad gubernamental, al tiempo que buscar engañar a la población creando falsas expectativas que a la larga frustrará aún más los anhelos de cambio que el país exige. Al realizar un extenso análisis sobre los alcances del referido y recién aprobado instrumento legal que, en palabras del coordinador nacional de UPP89 Reinaldo Quijada, constituye un "adefesio constitucional y jurídico, una extravagancia, que atenta, contra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y las leyes, y contra la propia soberanía nacional".

"Desde UPP89 no hemos dejado de manifestarnos en contra del bloqueo económico y financiero accionado por el gobierno de los EEUU y que agrava cada vez más la crítica situación económica del país, afecta al pueblo y que le ofrece atenuantes al gobierno para disimular su ineptitud absoluta en el ejercicio de la función pública", expresó Quijada.

A su juicio, Ley Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y la Garantía de los Derechos Humanos es muy similar al ya olvidado, e inútil, Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad del 17 de agosto de 2018. "Nombres similares, pomposos y grandilocuentes, escenarios distintos y con la misma falta de rigor, su objetivo era sustituir y acabar con el dólar criminal, con el sistema de fijación de precios dolarizados, recuperar el salario y la capacidad de compra del venezolano, establecer nuevos equilibrios macroeconómicos, fijar el PVP máximo de todos los bienes y servicios, impulsar la producción y el crecimiento, producir más petróleo, más alimentos, más ropa y calzado, más bienes exportables, más turismo y nada se cumplió, por el contrario empeoró aun más la situación del país".

Para Reinaldo Quijada, una Ley Antibloqueo tal como fue presentada sólo sería aplicable si el país afectado, quiere simular acciones, en lugar de enfrentar el bloqueo con acciones concretas.

Sostiene que una auténtica, no demagógica y efectista, respuesta antibloqueo debería incentivar la diversificación de la economía y la industrialización del país, sustituir importaciones por producción nacional, propiciar la reconversión industrial para reemplazar tecnologías, mercados y fuentes de financiamiento, acelerar el ritmo del crecimiento económico. Todo esto para reducir la dependencia con el exterior. "También debería superar la deformación estructural de las prácticas extractivistas, elevar la eficiencia de la gestión pública, generar más exportaciones, usar el desarrollo científico y tecnológico propio, la educación y la formación de recursos humanos como palancas del desarrollo, enfrentar la mentalidad importadora, reducir los gastos suntuarios de la burocracia estatal, aumentar los controles y las auditorías, valorar el trabajo como vía para satisfacer las necesidades, establecer programas de educación preventiva en salud y, en general, incentivar todas aquellas acciones creativas endógenas que nos hagan menos dependientes del exterior y menos propensos a los efectos del bloqueo", expresó.

El documento termina con una cita del poeta español Antonio Machado, "No es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra", desde UPP89 le recordamos a Maduro y la dirigencia PSUV que en 20 años en el poder no han hecho más que pisotearla, no se han dedicado a labrarla. Más temprano que tarde los venezolanos volveremos a recuperar la necesaria confianza en nosotros mismos, en nuestras fuerzas propias y lograremos, recuperar el país. En esa lucha andamos", concluyó Reinaldo Quijada.

PRENSA UPP89

A continuación texto completo:

Posición oficial UPP89

Deconstrucción del engañoso Discurso sobre la Ley Antibloqueo

(Que el Presidente Maduro leyó, pero no escribió)

Reinaldo Quijada

Documento No. 14

Octubre 12 de 2020.

Una pregunta simple y elemental viene a nuestra mente: ¿Es necesaria una ley para enfrentar los efectos de un bloqueo económico y financiero? Una pregunta que pudiéramos formular de otra manera: ¿Es necesario un marco normativo especial "para contrarrestar, mitigar y reducir, de manera efectiva, urgente y necesaria, los efectos nocivos generados por la imposición de medidas coercitivas unilaterales? ¿O, más bien, se necesitan acciones concretas y puntuales? Y, luego: ¿No es propio de confundir "la gimnasia con la magnesia" pretender alcanzar o satisfacer el "Desarrollo Nacional y la Garantía de los Derechos Humanos" mediante una Ley?

La respuesta nos parece obvia: se requiere una Ley Antibloqueo, sólo si el país afectado, quiere simular acciones, en lugar de enfrentar el bloqueo con acciones concretas. Las medidas coercitivas, restrictivas o punitivas están sustentadas en Leyes o en Resoluciones que establecen prohibiciones para realizar transacciones financieras o establecer relaciones comerciales, prohibiciones para la libre circulación o para los viajes, congelación de activos o establecimiento de embargos contra países o empresas. Las prohibiciones o las restricciones se enfrentan con acciones específicas.

Los signos distintivos de la gestión gubernamental del Presidente Maduro y del discurso oficial son la simulación, la falta de rigor o el palabrerío vacuo. No es algo nuevo, es una práctica recurrente. El valor de la palabra presidencial es una entelequia. Sin embargo, el discurso del 29 de septiembre de 2020 del Presidente Maduro, que analizaremos más adelante, sí estuvo bien estructurado, tuvo un orden argumental, aunque eso no quiere decir que no estuviese plagado de falsedades y no tuviese un solo fin: encubrir la incapacidad, la negligencia y la irresponsabilidad del gobierno. Un discurso no escrito por el primer mandatario nacional y muy mal leído.

La "Ley Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y la Garantía de los Derechos Humanos" nos recuerda al, ya olvidado, e inútil, "Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad" del 17 de agosto de 2018. Nombres similares, pomposos y grandilocuentes, escenarios distintos. Misma falta de rigor. Ahora, la augusta Asamblea Nacional Constituyente fue el escenario del acto del 29 de septiembre que estuvo marcado por la solemnidad, con fachada de "gesta épica antiimperialista"; antes, un escenario más modesto, la casa presidencial de Miraflores, aunque también con estilo de exposición hiperbólico de "clase magistral". Nada se cumplió de lo anterior, nada se cumplirá de lo nuevo.

El fin del programa anterior era, en palabras textuales del Presidente Maduro: "Sustituir y acabar con el dólar criminal, con el sistema de fijación de precios dolarizados, recuperar el salario y la capacidad de compra del venezolano, establecer nuevos equilibrios macroeconómicos, fijar el PVP máximo de todos los bienes y servicios. Impulsar la producción y el crecimiento: producir más petróleo, más alimentos, más ropa y calzado, más bienes exportables, más turismo". Ahora, en similares palabras presidenciales: "Esta Ley Antibloqueo, de carácter constitucional, es el instrumento de esta etapa para la remontada económica y productiva". Nada se cumplió, nada se cumplirá. Simulación, en ambos casos.

Y esa es la síntesis del problema real: la farsa, la mentira, la manipulación. No basta analizar las desviaciones legales o constitucionales de la Ley Antibloqueo, es necesario ver más allá. Es necesario hacer la deconstrucción de la propia Ley, pero también la deconstrucción de la argumentación previa del Presidente Maduro, de sus gestos o poses, e incluso de su lectura. Una narrativa, que calificaremos, del engaño.

Introducción.

La Ley Antibloqueo está motivada sobre premisas falsas, se fundamenta sobre causas no precisas, ni rigurosas que esconden el oscuro propósito ya revelado: ocultar la incapacidad y la irresponsabilidad gubernamental, buscar engañar al pueblo con fines que son inalcanzables por esta vía, crear una expectativa falsa y elaborar un adefesio constitucional y jurídico, una extravagancia, que atenta, una vez más, como ya es recurrente en el gobierno, contra la CRBV y las leyes, y contra la propia soberanía nacional. Esto último es la historia repetida de los últimos años de la gestión gubernamental. No es nada nuevo y esto es necesario destacarlo.

No hemos dejado de manifestarnos, y lo seguiremos haciendo, en contra del bloqueo económico y financiero accionado por el gobierno de los EE.UU. Agrava la crítica situación económica del país, afecta al pueblo y constituye una intromisión inaceptable. Y le ofrece atenuantes al gobierno para disimular su ineptitud absoluta en el ejercicio de la función pública. Una auténtica, y no demagógica y efectista, respuesta antibloqueo debería incentivar la diversificación de la economía y la industrialización del país, sustituir importaciones por producción nacional, propiciar la reconversión industrial para reemplazar tecnologías, mercados y fuentes de financiamiento, acelerar el ritmo del crecimiento económico. Todo esto para reducir la dependencia con el exterior. Luego debería superar la deformación estructural de las prácticas extractivistas, elevar la eficiencia de la gestión pública, generar más exportaciones, usar el desarrollo científico y tecnológico propio, la educación y la formación de recursos humanos como palancas del desarrollo, enfrentar la mentalidad importadora, reducir los gastos suntuarios de la burocracia estatal, aumentar los controles y las auditorías, valorar el trabajo como vía para satisfacer las necesidades, establecer programas de educación preventiva en salud y, en general, incentivar todas aquellas acciones creativas endógenas que nos hagan menos dependientes del exterior y menos propensos a los efectos del bloqueo. Acciones, acciones y más acciones. Nada de esto se puede inferir de una ley.

Es intención de este documento hacer una deconstrucción integral de todo el entramado retórico presidencial: desde su lenguaje hasta la propia lectura del discurso original del Presidente Maduro del 29 de septiembre de 2020, desde el contenido de esa primera alocución presidencial que constituye la exposición de motivos del proyecto de Ley hasta el contenido del texto mismo. Intentar mostrar sus diversas caras, casi todas ellas de sombra.

Sobre el lenguaje y la propia lectura del discurso del Presidente Maduro.

Ciertamente lo relevante es su contenido, más allá de quién lo escribió. Es tarea usual de los colaboradores de un presidente, escribir sus discursos. Es evidente, al escucharlo, que no correspondía al estilo de lenguaje del Presidente Maduro. Su lectura fue bastante torpe, de entonación lineal, con pausas e inflexiones de voz no adecuadas, con incomodidad de expresión evidente, incluso con respiración forzada. Su contenido está bien estructurado, no por eso cierto. Un discurso que no pareciera haber sido escrito para ser leído literalmente, sino que requería de una elaboración adicional por parte del orador. Faltó espontaneidad, repeticiones para enfatizar algunas ideas, cohesión del discurso y encadenamiento de muchas frases. Interesante para el análisis escuchar el audio del video, ver las expresiones y gestos del Presidente Maduro y seguirlo con el texto escrito en mano.

Contrasta esta falta de naturalidad, y es muy cuestionable, que el Presidente Maduro haya querido darle solemnidad, evidentemente forzada, a la ocasión, con guardia de honor presidencial, banda marcial y acto protocolar. Fueron muchos los baches, las rupturas del hilo argumental, cada vez que el Presidente improvisaba, y agregaba comentarios, la mayoría de las veces insustanciales y fuera de contexto. En una de sus once interrupciones, utilizadas por el Presidente como "muletillas" evidentes, ante su manifiesta inseguridad de lectura, hace referencia al juego de basquetbol de la NBA, entre los equipos Los Angeles Lakers y Los Miami Heats. Hagamos un ejercicio de imaginación para ubicar a Bolívar, en medio del Discurso de Angostura, haciendo referencia a algún juego de naipes al cual era aficionado. La coherencia es esencia de un pensamiento honesto, la mentira es propia de lo que nunca toma forma. Viene a nuestra memoria, el Bolívar de la cotidianidad, del cual recoge recuerdos Perú de Lacroix, en Diario de Bucaramanga, cito textualmente: "Es cosa singular que una acción tan frívola para mí como lo es el juego, para lo cual no tengo pasión alguna, me irrite, me ponga indiscreto y en desorden cuando la suerte me es contraria". Una frivolidad, tanto hacer mención a un juego de basquetbol, como sería hacerlo a uno de naipes, en medio de la solemnidad que el Presidente Maduro quiso darle al acto, una actitud incoherente con la trascendencia fingida de sus palabras, y que revelan, y simbolizan, en este contexto, algo más grave: un nuevo engaño al pueblo venezolano, un nuevo intento de manipulación, más allá de que el Presidente Maduro expresa algunas verdades sobre los daños causados por el bloqueo.

Sobre el contenido del discurso presidencial sobre la Ley Antibloqueo

Vamos al detalle de su discurso. Según el Presidente Maduro, lo que se busca con el bloqueo y las sanciones es, en primer lugar, "disciplinar políticamente a los pueblos del continente, arrancando de raíz el peligroso ejemplo de la Revolución Bolivariana" y, en segundo lugar, "tomar control absoluto de los inmensos recursos y riquezas de nuestro país, recursos que son propiedad exclusiva e irrenunciable del pueblo venezolano, y palanca para nuestro desarrollo". Destacamos, por insólita, la expresión: "peligroso ejemplo de la Revolución Bolivariana". A estas alturas, uno tiene que decir: ¿Cuán "peligroso" puede ser el ejemplo de la Revolución Bolivariana, en un país destrozado por sus cuatro costados? Si, más bien, lo que debemos advertir es que el gobierno del Presidente Maduro le ha hecho un daño inconmensurable a la izquierda latinoamericana y a los procesos emancipadores de los pueblos del continente. Y ciertamente, es una realidad de la geopolítica mundial, los grandes países industrializados, no sólo los EE.UU., como animales depredadores, son voraces a la hora de buscar una "presa fácil" y es aquella de un país hipotecado, diezmado por la corrupción y la ineficiencia gubernamental, un país "herido", sin recursos, que se ve obligado a buscar "socios extranjeros" que lo auxilien ante la manifiesta ineptitud e irresponsabilidad histórica de haber acabado con el aparato productivo nacional, desde PDVSA hasta la agricultura, pasando por la CVG y, prácticamente, toda la infraestructura pública nacional, sin olvidar el Arco Minero del Orinoco e, incluso, habiendo acabado con uno de los símbolos principales de soberanía e independencia de cualquier país, la moneda nacional. Es la pobre gestión gubernamental la que ha acabado con la "propiedad exclusiva e irrenunciable del pueblo venezolano", que ha destrozado la "palanca para nuestro desarrollo", un desarrollo ahora comprometido de todas las generaciones de venezolanos, incluso de nuestros niños que hoy no toman leche para su crecimiento sano o de cerca de 5 millones de migrantes que buscan recursos, fuera de su país, para sus familias y para ellos mismos. ¡Presidente Maduro, dese cuenta, hoy la moneda nacional es el dólar americano! ¡Y usted nos habla de "peligroso ejemplo de la Revolución Bolivariana"! ¡Qué indignidad! ¡Qué desvergüenza!

El proyecto político del Comandante Hugo Chávez fue, sin duda alguna - y el recuento que le escribieron al Presidente Maduro no es falso - un proyecto regido por los principios de la independencia, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, por propiciar un Estado Social de Derecho y de Justicia, por saldar la inmensa deuda social, por preservar el derecho a la vida, los derechos esenciales, la dignidad, por reducir la pobreza y las desigualdades, por aplanar la pirámide social. En nosotros, en la UPP89, no hay duda de ello. Y todo esto lo expresa el Presidente Maduro en su discurso. Nos habla, con razón, del "concepto maravilloso" de las Misiones Sociales, de la "inversión social de casi 800 mil millones de dólares", señala que "Venezuela se convirtió en una nación de derechos, más igualitaria y auténticamente incluyente". Ciertamente fue verdad inicialmente, pudiésemos incluso agregar muchos otros elementos positivos, no contenidos en el intento inacabado de disertación del Presidente Maduro: por ejemplo, haber reestructurado el Poder Judicial, y destituido en los 3 primeros años del primer gobierno del Presidente Chávez, a más de 400 jueces, para luego acabar con ese esfuerzo loable y regresar a la falta de credibilidad del sistema actual de administración de justicia, a la influencia político partidista perniciosa y a la conformación de un TSJ, con magistrados que no cumplen los requisitos de selección establecidos en la CRBV. Haber recuperado PDVSA para el país, de los contratos leoninos de la IV República, aumentando las regalías y el ISLR que debían pagar las empresas extranjeras o haber develado la estafa de la llamada Faja Bituminosa del Orinoco y frenado la venta fraudulenta de petróleo extra pesado, a los precios referenciales más bajos del carbón, para terminar en una PDVSA destrozada, por la falta de inversión oportuna y de mantenimiento, y por la incapacidad notoria de administradores sin experiencia en la materia petrolera. Haberle dado rango constitucional al sistema socioeconómico que debía construirse (artículos 299 a 310 de la CRBV), que, entre otras cosas, planteaba "agregarle valor nacional", a nuestras materias primas, para luego convertirlo todo en "letra muerta" y seguir siendo un país monoexportador. Acabar con el ALCA – recordemos el grito de Chávez: ¡El ALCA, AL CArajo! - y cambiar el sentido de la integración regional, pasando de los acuerdos de índole meramente económicos, por acuerdos más integrales, políticos, económicos y sociales, bajo conceptos nuevos, y humanos, como la solidaridad, la cooperación y la complementación, para luego claudicar en un plan económico de entrega de soberanía, que tiene como símbolo principal el "Arco Minero del Orinoco" pero que también se expresa en contratos petroleros, a espaldas del país, al igual que en nuevos endeudamientos gestionados ilegalmente por el ejecutivo nacional y que hoy se evidencian, una vez más, en el contenido de la Ley Antibloqueo. Eliminar los privilegios de los grupos económicos que solían, en la IV República, nombrar los ministros de economía (siempre recordaremos los casos de Pedro Tinoco en el BCV o de Jonathan Coles en el Ministerio de Agricultura) para luego reproducir el mismo sistema con nuevos actores, igual de codiciosos que los anteriores. Establecer un cambio de paradigma en cuanto a que el éxito económico de un país no puede sólo medirse en función del crecimiento del PIB sino también en base a los niveles de vida del pueblo (estado de la educación, salud, vivienda, alimentación, seguridad social, etc.), para luego llegar al hambre, al abandono del pueblo y la absoluta negación de todos los Derechos Humanos esenciales. Haber logrado durante varios años un crecimiento sostenido del PIB, una disminución importante del desempleo y un aumento del poder adquisitivo del venezolano en términos reales (aunque nunca lo fuese en términos económicos realmente sólidos), para retroceder a índices, nunca vistos, en país alguno, de hiperinflación y de decrecimiento económico, por más de 5 o 6 años consecutivos y sin esperanzas de recuperación. Y, pudiéramos seguir con un "etcétera, etcétera, etcétera", muletilla preferida del Presidente Maduro. Todo, absolutamente todo, fue hecho trizas, por una dirigencia mediocre, como "plaga de langostas" que arrasan con los campos y las tierras cultivadas.

Nuestra manifiesta indignación es que todo lo acabaron, todo lo destruyeron, no han dejado ni cenizas. Pudo más la corrupción, el clientelismo, el sectarismo, la mediocridad, la escasa cultura política, el desprecio hacia los valores del conocimiento y el trabajo, la falta de comprensión del momento histórico, el desconocimiento de la trascendencia de un proceso político que fue capaz de derrotar al nefasto acuerdo del ALCA impulsado por los EE.UU., que cambió la correlación de fuerzas políticas dominantes que existían en América Latina y que generó expectativas positivas de emancipación en los pueblos del mundo. Nuestra manifiesta indignación es debida a la falta de honestidad, y nos referimos por encima de cualquier otra honestidad, a la más importante de ellas en política, a la falta de honestidad intelectual y a la falta de responsabilidad personal y de compromiso con el pueblo, de una dirigencia política que se proclama, hipócritamente, "hijos de Chávez" cuando son más bien, los "alacranes que rodearon a Chávez", expresión del honesto General Alberto Müller Rojas que también recordamos, y que se apropiaron del país y siguen usufructuando de sus escombros.

Hagamos una pausa en nuestra indignación, y volvamos al hilo argumental del discurso presidencial. Luego de las premisas falsas que según el Presidente generaron el bloqueo y las sanciones, pasamos a las causas fundamentales que ocasionaron el descalabro económico y social que hay en el país. Son dos, a saber, según el discurso presidencial: 1) La guerra declarada contra los precios del petróleo. 2) Las sanciones y el bloqueo, que él califica de "total", a la economía. Ni una sola palabra crítica o autocrítica, a la más que evidente, infame gestión gubernamental. La primera de las causas citadas es totalmente falsa, la segunda lo es parcialmente. El bloqueo está muy lejos de ser la causa principal de la situación desastrosa y calamitosa actual del país. Las verdaderas razones de ello han sido expuestas, con profusa abundancia de detalles, en los párrafos anteriores de este escrito.

La caída de los precios del petróleo se inicia a mediados de 2014 y tiene varias causas, la principal de ellas, la recesión económica mundial o el menor crecimiento de países como China que tenían tasas de crecimiento anuales por encima del 10%, con un consumo de petróleo que aumentó, en una década de 7 a 11 millones de barriles diarios, crecimiento que se redujo a una tasa alrededor de 6% anual. El aumento de la producción de petróleo en EE.UU. que, entre 2012 y 2015, pasa de 10 a 14 millones de barriles día, particularmente la producción del llamado petróleo de esquisto, logrado a partir del desarrollo de las técnicas de extracción del "fracking" (fractura hidráulica), el aumento en la producción petrolera de Irak y el retorno de Irán como actor importante del mercado petrolero después del levantamiento del embargo que se le había impuesto. Todo esto contribuyó a que hubiese grandes excedentes de producción, y la consecuente sobreoferta redujo los precios del petróleo. Por otro lado, la OPEP ya había dejado de funcionar como un cártel y, por ende, no tenía el mismo peso específico que antes tuvo. ¿Y todo esto es una "conspiración", como lo señala el Presidente Maduro? ¿O es, total o parcialmente, una "guerra declarada" del imperialismo? Recomendamos a los lectores ver y escuchar la entrevista (se consigue fácilmente en internet) que Walter Martínez, moderador del programa Dossier, le hiciera, el 27 de agosto de 2016, a Alí Rodríguez Araque - quien ocupó múltiples cargos en los gobiernos de Chávez y Maduro, entre ellos Ministro de Petróleo, Presidente de la petrolera estatal PDVSA, Secretario General de la OPEP y de UNASUR, Embajador en Cuba - donde, ante la insistente pregunta del moderador, sobre las causas del desplome de los precios del petróleo, señala tajantemente: "No es una conspiración de nadie". Respuesta que desnuda la falsedad del argumento presidencial. Es de destacar, de la misma entrevista, que Rodríguez Araque indicó que siempre ha habido un componente especulativo en los precios del petróleo, debido al mercado financiero de "futuros" pero que ese impacto, en los precios del barril, según un estudio de la OPEP, es tan solo de un 18%.

En cuanto al bloqueo y las sanciones económicas contra Venezuela, ellas se inician en agosto de 2017, y no antes, como se infiere falsamente, del discurso presidencial, con la firma, por parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de una orden ejecutiva imponiendo sanciones financieras que establecen prohibiciones sobre nuevas emisiones de deuda y de bonos por parte del gobierno de Venezuela y de PDVSA, al igual que prohibía el pago de dividendos. El bloqueo nunca ha sido "total". No tenemos manera, nosotros mismos, de medir exactamente su impacto en la economía nacional y en otros aspectos de la vida del país. El acucioso economista Manuel Sutherland señala: "Sin sanciones, la crisis se hubiera dado en un 90% o 95% igual". Sin duda, una aproximación que pareciera ser acertada. En cualquier caso, su alcance es mucho menor al que se le atribuye.

El Presidente Maduro termina su discurso, con tres citas inconexas, una del prócer de nuestra independencia José Félix Ribas, otra del gran poeta chileno Pablo Neruda y la última, del gran poeta francés Arthur Rimbaub. No hay correspondencia semántica entre ellas. Nosotros también, vamos a terminar con una cita, intencionalmente inconexa en su referente original, del gran poeta español, Miguel Hernández, de su poema "El hambre", el llamado "pastor de Orihuela" que muere en las mazmorras fascistas de Franco, cuando aún no cumplía 32 años.

Los años de abundancia, la saciedad, la hartura

eran sólo de aquellos que se llamaban amos.

Para que venga el pan justo a la dentadura

del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.

Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,

los que entienden la vida por un botín sangriento:

Como los tiburones, voracidad y diente,

panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.

Es "inconexa" porque Miguel Hernández se refería a los fascistas, pudiéramos decir hoy al capitalismo salvaje, a los "amos" pero no es "inconexa", en mi comprensión, o en mi indignación, cuando uno ve hoy, en nuestro país, quiénes son "los que entienden la vida por un botín sangriento", quiénes actúan como los "tiburones, voracidad y diente", como las "panteras"… como los "alacranes", de los cuales habló el General Alberto Müller Rojas… Y quiénes son, o pretenden ser, los "amos" del país… Refleja, además, nuestra posición política, que es eminentemente ética: ¡Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente!

Sobre el contenido de la Ley Antibloqueo.

La Ley establece – voy a citar textualmente los propósitos delirantes, absurdos y, por supuesto, falsos que se propone alcanzar – que los recursos adicionales generados como resultado de la aplicación de esta ley, servirán para: 1) Desarrollar sistemas compensatorios del salario o del ingreso real de los trabajadores y trabajadoras. 2) Financiar el funcionamiento del sistema de protección social y la realización de los derechos humanos. 3) Recuperar la capacidad de proveer servicios públicos de calidad. 4) Impulsar la capacidad productiva del país, sobretodo de las industrias estratégicas y la sustitución selectiva de importaciones 5) Recuperar, mantener y ampliar la infraestructura pública. ¡Por Dios, cuánta mentira! El salario, los servicios y la infraestructura, y el aparato productivo se han venido al suelo por la incapacidad gerencial y administrativa del gobierno, por la falta de un programa macroeconómico consistente. Por la corrupción, por la falta de planificación, por la falta de mantenimiento preventivo. Por la improvisación. Es lo que vemos en PDVSA y en las empresas básicas de la CVG, principales fuentes de ingreso del país, en la falta de inversión oportuna en el sistema hidroeléctrico nacional y en el sistema termoeléctrico que no genera ni el 25% de su capacidad instalada, en el abandono del sistema de suministro de agua del Tuy, en la destrucción del metro de Caracas y en un casi interminable historial de fracasos gubernamentales

El salario, los servicios y la infraestructura pública sólo pueden recuperarse generando riqueza y fuentes de empleo, por vía del desarrollo del aparato productivo nacional, que es lo menos que hace el gobierno. Y no con una "Ley Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y la Garantía de los Derechos Humanos", inútil para los propósitos que pretende alcanzar, pero peligrosa en lo que concierne a su ejecución.

La opacidad, la discrecionalidad, las facultades excepcionalmente amplias que se reserva el Poder Ejecutivo, son evidentes en la Ley Antibloqueo, como lo han señalado diversos analistas políticos, como Luis Britto García, entre otros; pero también son notorias en las prácticas usuales, de la mayoría de las acciones de la administración del Presidente Maduro. Es una historia repetida ("modus operandi", las pudiéramos calificar), de acciones usualmente avaladas por la Sala Constitucional del TSJ, que ya, a estas alturas, no debería sorprendernos. En la IV República se cuestionaba la "caja negra" que era PDVSA, se decía que PDVSA era "otro país dentro del país". Hoy, en la V República pudiéramos decir que todas las instituciones del país son una "caja negra". La opacidad es total, la discrecionalidad también. El BCV no publica, o sólo parcialmente, los índices económicos y las cifras de las cuentas nacionales, no sabemos cuál es el estado real de PDVSA, ni de las empresas de la CVG, ni del conjunto de las empresas en manos del Estado, desde cualquiera de las refinerías hasta cualquiera de las empresas de producción social. No sabemos a cuáles proveedores internacionales se les compran los productos de las cajas CLAP, algunos de ellos de mala calidad. Las Memoria y Cuenta de los ministerios no suelen mostrar estadísticas de sus desempeños; por ejemplo, el Ministerio de Agricultura y Tierras no presenta cifras de producción, ni de productividad de ningún rubro agrícola. Si acaso sabemos, o tenemos algunas aproximaciones, por fuentes internacionales, cuánto se está pagando del servicio de la deuda externa y cuál es nuestra producción petrolera.

La opacidad, la arbitrariedad y la discrecionalidad se reflejan eventualmente en la Ley Antibloqueo de múltiples formas: la potestad de ignorar o violar disposiciones legales, o la potestad de desaplicar determinadas normas legales, el uso discrecional de recursos, la falta absoluta de rendición de cuentas o la ausencia de controles por parte de la Contraloría General de la Republica, tanto los controles previos, como los posteriores, la reserva de confidencialidad que se establece "permanente", la suscripción de tratados, acuerdos y convenios internacionales, bilaterales o multilaterales, sin conocimiento previo del país y sin ser aprobados por la Asamblea Nacional, la cesión o entrega de activos públicos, la adopción de medidas para privilegiar la inversión privada nacional o internacional, las garantías contractuales de protección al beneficio de la inversión privada y de la reducción de sus riesgos de inversión, los mecanismos excepcionales de contratación, la concentración de poder en el Poder Ejecutivo, en desmedro del Poder Legislativo, la preferencia por instancias jurisdiccionales extranjeras, la eliminación del derecho a la información veraz y oportuna.

Nosotros, desde la UPP89, no dejaremos de recordarle, al Presidente Maduro y a la alta dirigencia del PSUV que lo acompaña, la frase lacerante del poeta español Antonio Machado: "La PATRIA es algo que se hace constantemente y que se conserva sólo por la cultura y el trabajo. El pueblo que la descuida, la pierde aunque sepa morir. Sabemos que no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra". ¡Ustedes, Presidente Maduro, no han hecho más que pisotearla, y no se han dedicado a labrarla!

Ya no hay ningún proyecto socialista, nacionalista o antiimperialista que podamos defender, fue hecho trizas. No podemos construir sobre lo que se ha pervertido irremediablemente. Sólo resta una narrativa del engaño. Un treno (canto fúnebre o lamentación por alguna calamidad o desgracia) de la desolación y de la destrucción.

Más temprano que tarde volveremos a recuperar la necesaria confianza en nosotros mismos, en nuestras fuerzas propias y lograremos, entre todos, recuperar el país. En esa lucha andamos.



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