El boicot (o no compremos huevos a precios especulativos)

Un boicot es un acto de abstenerse voluntariamente de usar, comprar, o hacer frente a una persona, organización o país, como expresión de protesta, por lo general por razones sociales o políticas. A veces, puede ser una forma de activismo de los consumidores. En este caso, Un boicot consiste en negarse a comprar, vender, o practicar alguna forma de relación comercial o de otro tipo con un individuo o una empresa considerados, por los participantes en el boicot, como autores de algo moralmente reprobable. (Definición del Diccionario Académico de ABC).

La ley venezolana de costos y precios justos lo define de manera amplia como un acto perverso de productores y proveedores en contra de los consumidores y usuarios: "Quienes conjunta o separadamente, desarrollen o lleven a cabo acciones, incurran en omisiones que impidan de manera directa o indirecta la producción, fabricación, importación, acopio, transporte, distribución y comercialización de bienes, así como la prestación de servicios regulados por la Sundde, serán sancionados por vía judicial con prisión de diez (10) a doce (12) años". En este caso el estado procura evitar la desestabilización de la economía, la alteración de la paz y que se atente contra la seguridad de la nación, acción muy de moda por empresarios inescrupulosos en medio de la guerra económica que peleamos, y de la cual hemos perdido unas cuantas batallas.

Pero volvamos al boicot que nos interesa, como arma de lucha social en el cual un pueblo consumidor agredido en sus derechos y ante la inoperatividad e ineficiencia de los organismos públicos encargados de garantizar esos derechos, se decide a actuar, es decir a boicotear.

Lo primero que hay que decir es que se necesita un mínimo de organización popular y compromiso social para ejercer un boicot efectivo; de nada vale que 100 personas dejen de comprar un producto si 500 aún lo compran. El compromiso debe ser general y de tal magnitud que obligue a los proveedores del bien a bajar los precios, fin inicial del boicot pero que no debería ser el único. Si contaramos con asociaciones de consumidores y usuarios bien organizadas y comprometidas, el boicot debería servir también para fijar condiciones de venta del bien o servicio. Cosa que en servicios como el transporte
público sería muy útil.

Es importante señalar que la modernidad de las comunicaciones permite que las posibilidades de éxito de un boicot sean mayores gracias al Internet, sus sitios web, facebook, twitter,grupos de noticias, etc. Estos espacios son perfectos no solo para la difusión de la propuesta de boicot sino para argumentar y razonar los motivos e incluso para generar el debate correspondiente, a favor o en contra.

Los paises desarrollados tienen movimientos de consumidores desarrollados; hacia allá debemos avanzar. Somos muchos mas los consumidores y usuarios que los productores y proveedores de bienes y servicios. Pero ellos estan organizados: Fedecámaras, Consecomercio, asociaciones de productores de pan, de transporte... hasta de vendedores de perros calientes!! Los consumidores no lo estamos. Somos muchos pero sin organización somos débiles. He ahí la tarea que tiene el pueblo y el movimiento popular bolivariano: impulsar la organización de los consumidores y usuarios para la defensa de sus derechos. Solo el pueblo salva al pueblo.!



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Jose Gregorio Blanco

Lic Dirigente del PSUV Analista político.

 jgblancocorona@yahoo.com      @josegblancoc

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