Abatir la especulaciòn

Durante el paro-sabotaje petrolero de la Coordinadora Democrática, hoy MUD, denominado con el pomposo nombre de “paro cívico nacional”, ¡Hasta que se vaya Chávez! A partir de diciembre de 2002, y durante los primeros meses de 2003, fue muy común observar por toda la red privada de canales de televisión y radio, en cadena nacional privada a Carlos Ortega, para entonces presidente de la extinta CTV, a Carlos Fernández presidente de Fedecámaras y Juan Fernández, del grupo de meritocrátas petroleros organizados en el autodenominado Gente del Petróleo, anunciando sus partes de guerra al país: “la situación es crítica”, esa frase se convirtió en una constante que mantuvo al país en vilo durante semanas, para luego rematar: “la producción ha caído a la mitad”. Decía, en franco tono de alborozo, el Juan Fernández y concluía: “hasta tanto se produzca la renuncia del presidente de la república” y “se produzca el llamado a elecciones”. Por su parte, Froilán Barrios de la CTV, enfatizaba: “No hay otra posibilidad aquí, que un paro hasta el final”. Mucho odio destilaban, cuando decían en tono pomposo: ¡Ni un paso atrás! Se trató de un paro-sabotaje con las santamarías bajas de los comercios y todos aquellos servicios fundamentales para la población venezolana, que, en mucho, padeció las consecuencias de esa acción criminal.

A diferencia de aquellos tristes años, esa misma derecha, en estos nuevos tiempos de paro-sabotaje empresarial, utiliza armas más sofisticadas. Hoy, los anuncios de desabastecimiento de alimentos no los realiza a través de una cadena diaria de radio y televisión privadas, utiliza sus empresas de opinión y consultorías, quienes realizan igual función; así, por ejemplo, reseña El Impulso del día 05-07-2016: “La escasez de alimentos y bebidas en el mes de mayo fue de 83,4 %, mientras que la de productos de primera necesidad, se ubicó en 84,9%, asegura Econométrica, empresa de consultoría en su último informe, donde revela que la escasez general en promedio está en el orden del 58,9%”. Métodos, sin duda, más refinados que, al final, producen los mismos efectos de crear conmoción en la población que acude, al enterarse de noticias como éstas, a la búsqueda de alimentos y productos de primera necesidad, antes que no los pueda obtener. Se alimenta así, una profecía autocumplida de que no conseguirá los bienes que necesita en los comercios formales y, por ende, deberá acudir a las redes informales (bachaqueros), donde sí los obtendrá pero, a un costo dos ó tres veces superior a su valor de precio justo de Ley. Con ello, el proceso especulativo se retroalimenta, gracias a la función que realizan los medios de la burguesía y sus empresas de estudios de opinión y consultoría, en provecho del comerciante formal e informal. La creación de dólar today, que utilizan como marcador del precio de la divisa internacional y referente de los precios de bienes y productos importados, es claro ejemplo de lo afirmado; mientras, los precios del bachaqueo, lo emplean como referente de los producidos en el país. Asimismo, crean todo un conjunto de subproductos paralelos a los referentes emitidos por medios oficiales como el INE o el BCV; por supuesto, súper abultados en sus montos para evidenciar, cuán ineficiente ha sido el Gobierno del Presidente Maduro en llevarlos a la baja, tal el caso de la “canasta familiar” del Cendas o la recién, promovida por Hinterlaces como referente: “Canasta Petare”; con la cual, le dan valor legal, al bachaqueo de productos y bienes esenciales para la población. Así convierten a la especulación, y a los especuladores, en “personas cargadas de buenas intenciones”, el culpable será siempre: Maduro.

Chávez, pueblo y FANB en unión cívico-militar, derrotaron a la derechista Coordinadora Democrática, hoy MUD. Nicolás Maduro, pasados ya tres años, aún no logra derrotarlos en esta nueva tentativa. Esta nueva modalidad de paro-sabotaje, continúa intacta en sus acechanzas contra el pueblo venezolano, que hoy padece: desabastecimiento, largas colas, especulación, bachaquerismo, alta inflación, pauperismo e insatisfacción con la realidad económica y social que padece nuestro país. A tal punto, que los males creados por esa oposición terrorista, gracias a sus medios de comunicación se los adjudica al Gobierno Nacional, quien ha enfrentado de manera muy poco acertada, tales políticas criminales de la MUD.

Es, a partir de 2016, valga decir, pasados tres años de gestión, que el Presidente Maduro pareciera acertar en las políticas que pretenden dar al traste con las políticas de caotización de la sociedad venezolana. La Agenda Económica Bolivariana (AEB) apunta en esa orientación de desmontar todo el conjunto de políticas de agresión contra la estabilidad económica de la Nación. Se propone Maduro, a través de la AEB, desmontar el viejo modelo de capitalismo rentístico que, por casi un siglo ya, ha regido la economía nacional. Viejo modelo que, producto de la instrumentación de las políticas de bienestar y Buen Vivir Bolivariano, ha hecho crisis e implosionado. Siendo ese, el mayor desmentido a quienes acusan de fracasadas las políticas económicas puestas en marcha, por nuestro Comandante Chávez.

La AEB, los motores productivos y el consecuente impulso a la producción nacional, para la satisfacción del mercado nacional y de exportación. El quiebre a los sistemas distributivos, monopolizados por la burguesía comercial y el bachaquerismo, con la instrumentación de los CLAP o Consejos Locales de Abastecimiento y Producción, invocando al protagonismo del pueblo para su abastecimiento pleno de alimentos, y demás productos esenciales en la vida diaria, constituyen la columna vertebral de las medidas estructurales contra las políticas de caotización de la economía nacional orientadas por el imperialismo de los EEUU y ejecutadas por la MUD y Fedecámaras. En el conjunto de armas, desplegadas por el Gobierno Bolivariano contra la política de saboteo económico instrumentada por el imperialismo de los EEUU, a través de sus agentes de la MUD-Fedecámaras-Medios de Comunicación privados-CEV, hay una en particular, que bien merece nos detengamos analizar, pues en el conjunto de políticas regenerativas del tejido económico nacional tienden a pasar desapercibidas, y las mismas tienen, desde nuestro punto de vista, enorme importancia para la clase trabajadora y la reconstitución de su salario, por ende, de su calidad de vida. Hacemos referencia a una que ha sido anunciada por el Vicepresidente de Economía Pérez Abad, que aborda los precios de las mercancías en la economía nacional. Una mercancía, en particular, llama nuestra atención: el Salario. Señala C. Marx: “El salario es, como hemos visto, el precio de una determinada mercancía, de la fuerza de trabajo. Por tanto, el salario se halla determinado por las mismas leyes que determinan el precio de cualquier otra mercancía” (Trabajo asalariado y capital, C. Marx, 1849). Con el salario, los dueños de los medios de producción (la burguesía), remunera esa mercancía que poseemos aquellos quienes vivimos de un salario, las y los trabajadores, quienes la ofertamos al dueño del capital, ya sea público o privado. ¿Para qué la vendemos? Pues, para vivir. Informaba Pérez Abad, que el Gobierno hará revisión trimestral de todos los precios de las mercancías, sin excluir esa particular mercancía que tenemos los que vivimos de un salario: fuerza de trabajo, le llaman. Concluye Pérez Abad, sí, trimestralmente el Gobierno del Presidente Maduro realizará ajustes del Salario Mínimo Nacional, en función a cómo se ajusten los precios de las otras mercancías. Con ello, procura el Presidente Maduro, según ha anunciado, resguardar el ingreso de los trabajadores y las trabajadoras de la Patria.

Esa medida, encierra en sí misma, una vieja propuesta lanzada por líderes sindicales del ala revolucionaria, quienes proponían como parte de la solución a las altísimas tasas de inflación que corroen los ingresos de la clase trabajadora, la implementación de una “escala móvil de sueldos y salarios”, que no es otra cosa sino la indexación de los sueldos y salarios según vaya moviéndose, el nivel general de precios del conjunto de las mercancías en la economía nacional. El Presidente Maduro ha ido más lejos, pues no solo que ajusta el Salario Mínimo Nacional, en base a sus competencias constitucionales, sino que, a la par, ha venido ajustando en igual proporción porcentual, las tablas salariales de las trabajadoras y trabajadores de toda la Administración Pública centralizada y descentralizada; en mayo pasado, incorporaba a dicho plan a las y los trabajadores universitarios. Asimismo, ha pujado a la alza, el beneficio de alimentación del conjunto de la clase trabajadora del país, siendo en ese renglón, donde ha centrado la burguesía comercial sus ataques contra el pueblo todo. Acompaña esa acción reivindicadora de la calidad de vida de la clase trabajadora, el Presidente Maduro, con una enérgica actuación impositiva, que procura al Fisco Nacional importantes recursos financieros que ya alcanzan a cubrir más del ochenta por ciento del financiamiento del Presupuesto Nacional. Hecho de enorme importancia, pues nos indica, la ruptura cierta de la dependencia de los ingresos petroleros, modelo presupuestario que rigió por más de un siglo el funcionamiento del Estado venezolano.

Con este par de medidas, desapercibidas para el conjunto de nuestra población, diseñadas por el Presidente Maduro y su equipo económico, se pretende colocar un cepo a la burguesía comercial y su ansiedad de elevar y elevar los precios de sus mercancías, para propiciar más inflación, elevar sus tasas de ganancias, y generar mayor descontento en la población, mientras sus medios acusarán al Gobierno del Presidente Maduro de ser el responsable. A mayor inflación, valga decir, mayores precios de sus mercancías, mayores ganancias. En tal circunstancia, actúa el Fisco Nacional quien tomará del brazo al comerciante y le dirá como decía nuestro Comandante Chávez: “vengase con lo mío compadre, que eso es pal pueblo”, mientras que, con el ajuste trimestral del Salario Mínimo Nacional, el Presidente Maduro le restará parte de sus fabulosas ganancias producto de la especulación, obligándole a compartirlas con sus trabajadores y trabajadoras. Se trata, sin duda, de una puja, “lucha de clases” le llamó C. Marx, en que las partes en eterna confrontación: capital-trabajo, hacen fuerza para ver quién se impone sobre la otra. Hasta ahora, el factor capital ha llevado todas las de ganar, pero el tiempo juega en su contra. Así como cada día, sus medios de comunicación llenan sus espacios con centrimetrajes repletos de zozobra para el pueblo, informándoles que han incrementado el precio de tal o cual producto de primera necesidad, el SENIAT les responde con una agresiva política comunicacional, informándoles de cada récord mensual que alcanza en sus metas de recaudación, con lo cual llena de zozobra a la clase dueña del capital, la burguesía, pues con ese dinero de la recaudación se nutrirán las inversiones que el Estado Bolivariano, ejecutará en beneficio del pueblo.

Pérez Abad, anunció para septiembre-octubre un próximo ajuste del Salario Mínimo Nacional y otro para el cierre del año. La respuesta del capital, no pudo ser más elocuente de lo acertado que es dicha política revolucionaria: “El incremento en menos de un trimestre se diluye en las modificaciones en los precios al consumidor, afirma Francisco Martínez, presidente de Fedecámaras. Y es que, en consecuencia, las empresas se ven obligadas a renovar sus estructuras de gastos para incorporar la nueva suma. Una acción que puede resultar cuesta arriba para las pequeñas y medianas empresas del país, que conforman el 80 por ciento del sector privado”. (…) “Martínez explica que el problema iniciaría si el mercado no les permite trasladar los costos agregados a sus precios”…”Se ha visto el caso de que los aumentos también traen pérdidas de trabajo” (La Verdad, 04-07-2016). La amenaza velada de Francisco Martínez, presidente de Fedecámaras, de generar desempleo, debe ser tomada muy en cuenta por el Gobierno Bolivariano, pero evidencia que la lucha de clases es una realidad inocultable en toda sociedad capitalista, peor aún, agudizada en extremo si de una sociedad en transición se trata. Esta ingeniosa política anti especulativa desplegada por el Gobierno del Presidente Maduro, sin dudas, traerá resultados positivos en el mediano y largo plazo, pues al factor capital (la burguesía) no le convendrá seguir en su guerra de precios, ya que las consecuencias de tal acto, les traerá como respuestas: una mayor carga impositiva y el correspondiente incremento de la nómina salarial de sus trabajadores y trabajadoras. Se preguntaba Marx: “¿Cuál es la ley general que rige el alza y la baja del salario y la ganancia, en sus relaciones mutuas? Se hallan en razón inversa. La parte de que se apropia el capital, la ganancia, aumenta en la misma proporción en que disminuye la parte que le toca al trabajo, el salario, y viceversa. La ganancia aumenta en la medida en que disminuye el salario y disminuye en la medida en que éste aumenta”.(…) “Por tanto, si, con el rápido incremento del capital, aumentan los ingresos del obrero, al mismo tiempo se ahonda el abismo social que separa al obrero del capitalista, y crece, a la par, el poder del capital sobre el trabajo, la dependencia de éste con respecto al capital” (Trabajo asalariado y capital, C. Marx, 1849). Más tarde que temprano, la puja de factores los llevará a la búsqueda de un punto de equilibrio conveniente para las partes en conflicto, un punto en que la inflación propenderá a la baja. La guerra de clases, propiciará el armisticio, la paz de la República



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Henry Escalante


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