Es hora de que Venezuela haga valer sus ventajas comparativas. Los commodities las vienen anulando

Siendo el Cerro Bolívar un manantial de hierro de elevadísimo tenor-casi 100%, en hematitas y magnetitas-nos fue comprado a base de precios internacionales impuestos por las mismas transnacionales imperiales, y lo hicieron hasta que lo secaron: Hoy la extracción de hierro de menor tenor resulta muy costosa. No perdamos de vista que Puerto Ordaz fue un derivado de esa explotación sumisa, entreguista y pendeja, y cuyo sostenimiento burocrático ha servido para consumir presupuestos municipales y estatales. La “prosperidad” exhibida ha sido muy beneficiosa para los capitalistas del comercio y la banca privada pero muy poco para el país.

Con nuestro cacao de primerísima calidad, nuestros excelentes cafetos y principalmente nuestras riquísimas reservas de hidrocarburos, con una gama de calidades poco comunes y una envidiable posición geográfica, han sido reservas compradas a precio de gallina flaca.

Si a ver vamos, hasta la llegada del Presidente Chávez el petróleo fue regalado y extraído en gigantescas cantidades; hoy, por lo menos sólo nos pagan precios que el imperio de EE UU lleva meses bajándolos adrede con fines políticos más que económicos, o estos mismos fines ya muy politizados, pero nuestras reservas se conservan más porque a bajos precios no es muy halagüeño ni rentable incrementar la exportación de ese precioso recurso.

¿Es que acaso para reaccionar y sacudirnos de esos precios dizque internacionales debemos esperar que el precio petrolero baje a 1 dólar el barril, y hasta menos?

Con esos precios internacionales-léase impuestos unilateralmente por los compradores-han estado despachándose y dándose el vuelto, como lo han hecho con la paridad ilegal que viene manejándose para especular con los precios nacionales a fin de causarnos el encarecimiento de la vida que viene sufriendo el pueblo venezolano. Son referencias extranacionales e interesadas, mientras que nuestras ventajas comparativas dicen otra cosa.

El respetable periodista Walter Martínez nos invita a diario a hacer valer nuestras ventajas comparativas como país exportador de petróleo. Su acarreo marítimo hasta EE UU insume escasos 4,5 días, aprox., mientas las demás rutas mesorientales lo harían en 45 días. Eso elevaría automáticamente nuestros precios.

Un viejo refrán dice: “Para bachaco, chivo y para este, empalizada”. Los cacareados e inducidos precios internacionales vienen rigiendo para los “commodities”, un término capitalista acuñado expresamente para abaratar el precio de las mercancías propias del comercio internacional, que por ser de calidades muy semejantes no tendrían una mayor diferenciación de precios, y con lo cual el capitalismo comercial anula las ventajas comparativas de índole espacial. Esta engañifla comercial e imperial debe cesar.



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Manuel C. Martínez


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